Festival de cine online

El portal Filmotech -dedicado al alquiler de películas en streaming- ha impulsado una curiosa iniciativa llamada Festival de Cine Online, que consiste en la exhibición gratuita de filmes inéditos en España.

En palabras de los organizadores, el Festival “ofrece respuesta a los nuevos hábitos de consumo de cine a través de Internet,
respetando la distribución legal del contenido audiovisual y
combatiendo la piratería con sus mismas herramientas: ofreciendo las
películas sin coste alguno”.

Una propuesta fantástica que demuestra que en la industria existe la posibilidad de un nuevo modelo de negocio, pero me veo en la obligación de puntualizar que, aún hoy, no se ha demostrado que la distribución gratuita de películas en Internet, lo que se conoce como piratería, sea ilegal.

En cualquier caso, si están interesados y les seducen las películas en competición, pueden registrarse ya en la página, obtener su código de visionado y verlas hasta el próximo 11 de mayo, último día del Festival. También pueden participar como jurado y sus votos decidirán qué título se alza con el Premio del Público.

Además de Filmotech, en España existe otro portal dedicado a la exhibición bajo demanda, Filmin, impulsado por las productoras y distribuidoras independientes de España: Alta Films -propiedad del flamante presidente de la Academia de Cine Español, Enrique González Macho-, Cameo, El Deseo, Tornasol Films, Golem, Avalon, Wanda Vision, Vértigo, Versus Entertainment y Vostok.



Ayer,
viernes, recluido en casa por haber sufrido el día anterior una
dolorosa herida en la planta de mi pie izquierdo -lo que me obligó a
dejar plantadas a dos hermosas damas-, ahogué mis penas con este
Festival. Y un par de latas de Cerveza de marca blanca.

Mi primera película ha sido Draquila, de la comediante italiana Sabina Guzzanti -directora también del documental Viva Zapatero!-. En esta ocasión enfoca su mirada a la reacción del Gobierno de Silvio Berlusconi tras el terremoto que devastó la ciudad de L’Aquila en abril de 2009: sus maniobras propagandísticas para mejorar su imagen pública en el tiempo en el que empezaron a desvelarse sus supuestos desmanes con prostitutas y, a la vez, su indisimulado empeño por convertir a la Protección Civil italiana en una especie de Sociedad Anónima al margen de la Ley.

Guzzanti, alumna aventajada de Michael Moore, fundamenta su documental en el sensacionalismo, quizá para compensar el amarillismo de Estado propagado
por los medios de comunicación de los que el presidente es propietario.
Afortunadamente, a diferencia del realizador estadounidense, no se
recrea en los testimonios lacrimógenos. No se puede decir que sea un
trabajo ejemplar desde el punto de vista periodístico -como lo era
Inside job- pero es un impagable acercamiento a la situación informativa que impera en Italia
y una llamada de atención a los italianos y al resto de Europa de que
la situación en la capital de los Abruzos no solo se podría haber
evitado, sino que además, dos años después de la catástrofe,
aún no se ha solucionado.


Recuerden que pueden leer las críticas de los estrenos de esta semana en este mismo blog.


Atrapado en el tiempo

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