Hace años, la recién nombrada candidata del PP a la presidencia de la Comunidad de Madrid y actual delegada del Gobierno en la misma, Cristina Cifuentes, dirigió el Colegio Mayor Miguel Antonio Caro de la Universidad Complutense de la capital. En aquella época, un círculo de personas coincidió en empresas de esta Universidad y luego se vieron involucradas en el caso Gürtel o en el tamayazo, la operación por la que dos tránsfugas hicieron perder la presidencia de Madrid al PSOE.
Como directora del Colegio Mayor, Cristina Cifuentes tuvo relación con Dionisio Ramos, un político del Partido Popular que tuvo gran relevancia poco tiempo después. La subdirectora de ese Colegio Mayor era una sobrina de Ramos. Cifuentes fue, además, testigo de boda de este. El nombre de este político saltó pocos años después, en 2003, en relación con el conocido como tamayazo. Un vigilante que realizó trabajos para la Universidad Complutense se encargó de la seguridad de los tránsfugas mientras estaban alojados en un hotel en aquellos días. El escolta relacionó a Ramos con el encargo de este servicio. Este último ha negado cualquier relación con esta operación. Ramos, según ha admitido él mismo, es muy amigo del socialista José Luis Balbás, quien formó parte de la corriente del PSOE a la que pertenecían los tránsfugas. Además, ambos son socios en la empresa Alcázares Golf. Ramos ha manifestado que transmitió al PP las discrepancias en el seno del PSOE.
Dionisio Ramos era director del colegio mayor masculino Antonio de Nebrija, colindante con el de Cristina Cifuentes. Además, ocupó también diversos cargos en empresas de la Complutense como Gestión Universitas y Residencial Universitas. Otras personas con cargo en estas sociedades aparecerían, años más tarde, relacionados o imputados en el caso Gürtel. Es el caso de Reinolfo Ortiz o Jesús Calvo, con cargos en empresas del presunto cabecilla de esta red, Francisco Correa. Estos, a su vez, también fueron administradores de empresas del urbanista Leopoldo Arnaiz, que fue llamado a declarar a la comisión de investigación sobre el tamayazo, comparecencia que no tuvo ninguna consecuencia concreta. Arnaiz, que fue gerente del Consorcio Urbanístico de la Complutense, hizo años más tarde unos negocios de compraventa de suelo con empresas del entramado de Francisco Correa, según el sumario del caso Gürtel. En ese mismo sumario también aparece una referencia a Dionisio Ramos en operaciones de compra de acciones de sociedades del entramado de Francisco Correa. También se cita un intento abortado de hacer un negocio con la Complutense.
El marido de Cristina Cifuentes, Francisco Javier Aguilar Viyuela, también tiene relación con esta Universidad. En 1998, en la época de Cifuentes está al frente del colegio mayor, el arquitecto Javier Aguilar Viyuela fue nombrado director general de Patrimonio de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid dirigida por Gustavo Villapalos, rector de la universidad. Aguilar había trabajado como arquitecto en las reformas de varias facultades y colegios mayores de la Complutense. Villapalos también había presidido las empresas de la Complutense antes citadas. En ellas coincidió con Jesús Calvo, luego relacionado con Gürtel.
El marido de Cifuentes también aparece en la empresa Licencias y Certificaciones de Madrid. En esta ciudad, tras destaparse el caso de corrupción que se conoció como operación Guateque, relacionada con licencias municipales, estas dejaron de depender del Ayuntamiento para ser gestionadas por empresas privadas como la de la pareja de Cifuentes. Además, Javier Aguilar es amigo de Rafael Verdes, con quien coincidió en esta empresa. Este último es hermano del abogado José Esteban Verdes, quien puso en contacto al tránsfuga socialista Eduardo Tamayo con el entonces secretario general del PP madrileño Ricardo Romero de Tejada.
