La espiral del revés

Cómo cambian las cosas en apenas una semana. Hace siete días, veía clara la manifestación y posible efecto en las elecciones del 22M de lo que la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neuman llamó la “espiral del silencio”.
Este es el nombre que dio al comportamiento de los electores que detectó en los comicios federales en Alemania en 1965 y 1972. Los conservadores ganaron los primeros y los socialdemócratas, los segundos, pero en ambos casos hubo algo en común. En un momento dado, los seguidores de uno de los dos partidos percibieron su opción como la ganadora y empezaron a manifestarla y defenderla vehementemente en público. Es la versión alemana del “sin complejos” que aquí se oye tanto. A medida que los que se creían ganadores alzaban la voz, se afianzaba entre los defensores de la otra opción la sensación de ser los perdedores. Frente a la expresividad de los primeros, éstos prefirieron dejar de defender sus postulados y enmudecieron.
Noelle-Neuman explica que “en un proceso de espiral, un punto de vista llegó a dominar la escena pública y el otro desapareció de la conciencia pública al enmudecer sus partidarios”. La victoria electoral del partido que en cada elección ganó la escena pública se completó debido al llamado “efecto del carro ganador”, es decir, la tendencia que tienen los electores a votar al partido que creen que va a ganar.
Hasta hace menos de una semana, veía claro que el partido que había conseguido ganarse la escena pública era el PP, donde el mantra es que el PSOE esconde a Rodríguez Zapatero y sus candidatos no quieren tenerle en sus mítines. “Se avergüenzan de Zapatero ocultando las siglas. Aquí no aparece ni una sigla del PSOE”, decía recientemente en una reunión el presidente del PP de Toledo, Arturo García-Tizón. “Por el contrario, en el PP todos estamos orgullosos de decir que somos del PP”, añadía. Javier Arenas aportó incluso un chiste a la causa: sobre el candidato socialista de nombre Pepe de un pueblo de Andalucía que, para ganar votos, prefiere que sus carteles electorales le llamen PP.
Esta espiral del silencio a la española y la esperanza de que los silenciosos se subieran finalmente al carro ganador podría funcionar porque aquí también se esperan resultados ajustados PP-PSOE, como suele ocurrir en todas las elecciones autonómicas y municipales. Recordemos que los 14 puntos (aprox.) de ventaja  que el PP saca al PSOE es para las generales de 2012.
Como digo, yo veía muy claras todas estas señales… hasta el sábado pasado. El anuncio de que Zapatero no se presentará por tercera vez ha originado una ola de simpatía-orgullo entre militantes y simpatizantes socialistas, al menos en la red. Así quedó claro en Twitter, donde la etiqueta #graciasZP fue tema del momento (trending topic) hasta el lunes, nada mal en un medio donde la importancia suele ser bastante efímera. Sumado a esto, miembros del gobierno y demás dirigentes han salido en tromba esta semana superando la presencia popular en los medios de comunicación.
Así que la cosa se pone interesante: habrá que ver si la solidaridad para con quien se va supera la mala imagen de Zapatero y qué gargantas serán más potentes para imponer su voz.


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