Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social, ha mentido en varias ocasiones respecto a su currículo. Según está desvelando estos días ‘El País’, Burgos no posee ninguna licenciatura universitaria y, pese a ello, su currículo reflejó que era médico cuando ocupó escaño en el Congreso de los Diputados y cuando hace unos días fue nombrado por el Gobierno.
Tras conocerse el ‘desliz’, el CV de Burgos ha sido corregido y ahora sólo consta que posee estudios de Medicina. Bien por la corrección, pero no creo que sea suficiente. Un alto cargo del Gobierno que es capaz de mentir con tanta ligereza sobre su trayectoria profesional no merece ocupar ese puesto porque nadie nos garantiza que no hará lo mismo con, por ejemplo, las cifras de afiliados a la Seguridad Social.
Rajoy llegó a La Moncloa con la máxima de que su Gobierno siempre diría la verdad. Pues bien, uno de sus secretarios de Estado ha mentido desde el mismo momento de ser nombrado, alardeando de un título que no posee.
Ante el poco revuelo que está causando el caso de Burgos, quizás habría que plantearse por qué en España somos tan indulgentes con este tipo de cosas. En otros países de nuestro entorno mentir sobre el currículo es un escándalo político de primer nivel y causa más que suficiente para presentar la dimisión.
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La importancia que en España le dan a los títulos universitarios es el resultado muchas veces de la ambigüedad con que se rellenan los curriculums.Decir que tengo estudios de medicina no significa nada pues puedo haber suspendido y repetido muchas veces, pero me abrirá muchas puertas.Juegan al despiste.Deberíamos PREGUNTAR que se cuece en nuestras universidades y por que no aparecen en las listas de las mejores europeas.
Que se hace en nuestras aulas que provoca mentir a la hora de rellenar un
curriculum en vez de essforzarse por llegar al final de la carrera con conocimientos y honor.El asunto grave es MENTIR, pero quedan muchos posos de la época en que se conseguían los titulos universitarios pagando
por ellos.No lo olvidemos.
Lo que hagan en los paises de nuestro entorno no me importa. En todos
los pucheros se cuecen habas y no se enteran de que clase son hasta que no las tienen en el plato o se las han comido.Que se miren sus cazuelas.
Tal y como lo planteas, el problema es de quien lee el curriculum, que lee “estudios” e interpreta que tiene un titulo y ya puestos un doctorado…
Me parece muy triste que pudiendo pagar el titulo como dices, haya optado por mentir. A donde vamos a llegar…
Lo que hagan los países de nuestro entorno nos importa mucho porque no vivimos aislados de ellos. Es más: viajando y viviendo en ellos se da uno cuenta de hasta qué punto seguimos estando hundidos en la miseria moral más absoluta.
La mentira es lo más asqueroso del mundo y debería ser un delito cuando la practican desde la administración (y más aún desde el gobierno). Para mi es terrorismo de estado. Y para alguien que se declara católico es además un pecado grave; si no se es capaz de respetar siquiera 10 normas bastante sencillas podemos estar plenamente seguros de que no se va a respetar la legislación vigente.
Asi ha habido un sinfín de socialistillos y no te has puesto tan nervioso… Claro que cuando se trata del ojo ajeno que bien se ve la paja, eh machote?
Si es una verguenza de pais como los politicos pueden mentir publicamente de titulos académicos que no tiene y no pasa nada. Sin ir más lejos eso también lo hizo la exministra Carmen Chacon también se quiso apuntar un doctorado sin terminarlo y no paso nada: http://www.libertaddigital.com/nacional/duran-desconocia-que-su-numero-dos-joana-ortega-no-habia-acabado-psicologia-1276417366/ . Sin nombrar el nivel de corrupción para que un ex presidente valenciano Francisco Camps obtenga el titulo de doctorado cum laude en Derecho por la Universidad de Elche (http://www.lne.es/espana/2012/02/11/camps-doctor-cum-laude-derecho-despues-le-gritaran-sinverguenza/1197560.html), pagaria por poder preguntar a Camps que me dijera tres libros de memoria de su biografia sin mirar la lista.
El artículo hubiera estado perfecto si mencionaras a Elena Valenciano que ha hecho exactamente lo mismo.
En respuesta a Carmen,
Es cierto, parece ser que los que se atreven a decir que son licenciados en algo y se les pilla, se atreven luego a decir que “tienen estudios”. Cosa igual de falsa. Los estudios a reflejar en un currículum se miden por títulos e, incluso habiendo aprobado asignaturas, sólo deberian reflejarse licenciaturas, grados, másters o el título de EGB, que al fin y al cabo es oficial.
Para mi, la correción en el currículum del congreso continúa dejando una información falsa.
Ahora bien, no tiene nada que ver la notícia con lo que pretendidamente se “cuece” en las universidades. Me parece además que tampoco viene al caso hablar de un pretendido tiempo en el que se podian obtener títulos universitarios pagando por ellos. Supongo que hay en esta afirmación un interés especial en poner en duda la honestidad de las instituciones universitarias sin ninguna prueba siguiendo una de las premisas más claras de los postulados propagandísticos de Goebbels. Suponiendo que conozcas algun caso, deberías denunciarlo abiertamente en lugar de dejar afirmaciones que parece que sólo van dirigidas de manera revanchista a ensuciar las universidades.
Hola,
Tengo 47 asignaturas aprobadas de dos titulaciones diferentes, en créditos 305. No soy licenciado en ninguna de ellas pero indicar que “tengo estudios de” en este caso se me queda un poco corto, puesto que en una de ellas he llegado a realizar las prácticas de último curso, por lo que la fórmula “estudios de” se me queda un poco corta. ¿Qué me recomienda? Como veo que usted entiende del tema…
Otra cuestión que me genera el artículo: ¿de verdad cree que otro ser humano que se diferencia de mí únicamente en que todas las asignaturas que cursó eran de una única licenciatura, por lo que posee diploma, está más capacitada que yo para ostentar un cargo político? Ilumíneme.
La última interrogante que me suscita su reflexión es su extrapolación deductiva de acciones, esto es, su afirmación de que al haber maquillado un CV este hombre puede volver a mentir con temas más serios. Sin ánimo de defender a un señor que no me genera ninguna simpatía ni sensación emocional de ningún tipo más allá de la neutralidad, se mezclan churras con merinas. Es un artículo de opinión con vocación de ser escueto, pero ya que habla de mentiras, moléstese en categorizarlas por tipologías y en analizar los distintos niveles de mentira y la interconexión existente entre esos niveles. Sólo así podría realizar una afirmación tan rotunda como la que hace sin quedar como un…a persona que se documenta poco y escribe de manera pasional y poco racional.
Otra consecuencia más de que España sea un país de cultura católica es la generalizada corrupción moral que nos aqueja. El catolicismo es, básicamente, una moral cuartelaria forjada durante siglos de lucha contra el hereje (y en España, muy especialmente durante la Reconquista, contra el infiel). Como tal la finalidad con la que ha sido diseñada dicha moral es mantener las tropas prietas creando figuras tales como el sacramento de la confesión mediante el que cualquier crimen por abyecto que fuera podía ser limpiado siempre que ello supusiera mayor sumisión y fidelidad al régimen (cuyos principios son el credo instaurado por la clerigalla). Por otro lado, instaurar a Dios como juez supremo de nuestros comportamientos relativiza los mecanismos profanos de justicia, minusvalorándolos. El perdón se convierte en el producto de un ritual mágico donde reina el propósito, el simbolismo, la intención, y no en la consecuencia de una enmienda y resarcimiento reales. La secularización de la sociedad actual, además de incompleta, ha sido ineficaz y ha mantenido implícito ese mecanismo de justificación en las conciencias, corrompiéndolas así en grado superlativo.
Los corruptos legitiman su condición con varios argumentos, fundamentalmente, el maquiavélico y el de la honestidad. El argumento maquiávelico o del mal menor (transmitido por el catolicismo) es aquel en virtud del cual el fin justifica los medios. V.g., se mentiría para alcanzar un bien mayor. El argumento de la honestidad, aún más perverso, presupone una teoría antropológica transmitida por el catolicismo según el cual está en nuestra esencia ser unos pecadores, y es una hipocresía pretender que pueda triunfarse sobre esa naturaleza ya dada. Por eso la virtud del corrupto es reconocerse como tal: ser honesto y actuar con autenticidad. Y si proyectamos esa honestidad a los demás obtenemos el prejuicio generalizado de que todos son y se saben corruptos, por lo que no nos conviene ser menos corruptos que los prójimos: si yo no robo, otro robará por mí.