A vuelta con la crisis catalana

A VUELTA CON LA CRISIS CATALANA

A vuelta con la crisis Catalana por que opiniones las hay para todos los gustos y colores. Cada uno tiene su teoría, por cierto, muy español eso de dogmatizar y elucubrar sobre lo divino y humano. Y uno que es español, humanista y pensador, ahí queda eso, no se ha podido resistir a la tentación de dar la suya.

La explicación más sencilla y facilona para un psiquiatra sería afirmar que hay lo que popularmente se llama “locura colectiva” y técnicamente el “delirio compartido”. Pero ello no sería cierto ni correcto técnicamente hablando. Decir que los catalanes han “enfermado psíquica y colectivamente” es, sencilla y llanamente, una boutade inadecuada e impropia de un profesional de la salud mental, aunque bien pudiera haber, según como se mire, una parte de verdad en esa afirmación.

¿Que está pasando entonces en la Cataluña del siglo XXI? ¿Cómo podemos explicar la curiosa y compleja evolución social (o involución según como se mire)? ¿Qué puede decir un experto de la salud mental a este respecto? ¿Cómo entender desde la perspectiva psicológica la visión de mujeres mayores insumisas a los peajes de las autopistas, profesionales liberales cortando carreteras y apacibles funcionarios comportándose como auténticos antisistema?

Para unos estaríamos ante un “virus” emocional que se ha propagado rápidamente. Hay quien también habla de una larga manipulación cerebral a través de un sistema educativo impregnado de doctrina independentista que ahora da sus frutos. Otros invocan la existencia de unas ideas sobrevaloradas y estructuradas, que se han transmitido por medio de los medios de comunicación sesgados y parciales. Hay quien habla de una tradición que entronca con el anarquismo de los años 30, con las comunas del frente de Aragón, formadas sobre todo por catalanes, aunque parezca que esto lo monta TV3. Por último, los hay quienes defienden la existencia de un “enamoramiento colectivo” y, como tal, solo habría emociones y no razones. Incluso hay quien explica todo el fenómeno separatista como un estado de fanatismo o pasional como dice el Código Penal, y una creencia, que no evidencia, de una clase media que se considera mejor, superior, moderna y como todo ello no se le reconoce ni se le acepta, aparece la insumisión y la desobediencia como forma de respuesta-protesta.

imagesOpiniones y creencias tan variadas como posibles. Aunque lo más probable es que la respuesta sea una suma de ellas y de algunas más. Pero los médicos sabemos que tras el diagnostico viene el pronóstico y sobre todo el tratamiento. ¿Qué hacer y qué no?  ¿Cuál es la terapia más adecuada? ¿Tratamiento conservador o mejor la agresividad de la cirugía? ¿Habrá solo secuelas asumibles o el tratamiento dejará una lesión permanente e incapacitante?

En estos caos es el tiempo quién dará la respuesta, pero ello además de obvio, no ayuda a resolver el conflicto, aunque tampoco lo pretendo, seria muestra indiscutible de la alteración mental de quien escribe estas líneas. De lo que estoy seguro es de que todo pasa, todo fluye, como decía Heráclito. Y ese fluir, nos debe hacer sentirnos moderadamente optimistas. Nada es eterno y lo que hoy es un problema, dentro de un tiempo deja de serlo con toda seguridad, estamos ante una constante vital.

No es prudente magnificar los hechos. Hacerlo nos lleva a que la ansiedad se dispare y sobre todo a que los más vulnerables sufran las consecuencias negativas, como ya está pasando según me decía un colega psiquiatra catalán. Aumento de las consultas médicas y también de los diagnósticos de depresión y ansiedad. Esa es la dura realidad.

Lo más triste y preocupante dicen los “todólogos” es que ha habido una ruptura de la paz social y un enfrentamiento de individuos, socios, amigos, compañeros y hasta de familiares. Pero también como dice el Eclesiastés “no hay nada nuevo bajo el sol”, y sin duda las aguas volverán a su cauce.

Esta tormenta social y política que ahora estamos viviendo debería servir para llamar la atención de los errores cometidos, modificar el rumbo que llevamos y no olvidar lo que es la llamada “condición humana” a la que todos, absolutamente todos, estamos atados.

www.josecarlosfuertes.com

 

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