Noelia de Mingo

 

Noelia de Mingo

Hace 14 años la sangre se nos helo cuando supimos que una médico de la Fundación Jiménez Díaz, residente de reumatología para das señas, en un ataque de locura mato a tres personas. En el juicio se demostró que estaba muy enferma, quedó también acreditado que había sufrido un episodio psicótico agudo sobre una esquizofrenia de base que venia padeciendo desde hacia años. Al parecer nadie se había “percatado” de la descompensación y agravamiento producido hasta que la tragedia salto. Increíble y vergonzoso a la vez.

Al cabo de este tiempo la Dra. De Mingo vuelve a ser noticia por que los informes médico-forenses aseguran que esta “curada” y que ya puede abandonar el psiquiátrico penitenciario donde estaba internada y en tratamiento, al habérsele aplicado una medida de seguridad en lugar de una pena prisión.

El tribunal en aquel momento entendió que estaba exenta de culpabilidad por que los luctuosos y terribles hechos que la Dra. De Mingo protagonizó se debieron a la enfermedad mental que sufría. Hoy, y tras el mencionado informe forense todavía en estudio por el tribunal que entiende del caso, el debate se vuelve a abrir sobre si es aconsejable o no su salida definitiva del centro de internamiento donde se encuentra.

Servidor lo tiene claro, muy claro. Un paciente psicótico, adecuadamente tratado, y aunque en el pasado haya realizado hechos tan graves como los que estamos valorando, es menos peligroso, si esta correctamente tratado, que una persona de las llamadas “normales”.

La peligrosidad del enfermo psicótico emana esencialmente de sus trastornos en el pensamiento (delirios) y en la sensopercepción (alucinaciones). Esto es, de un convencimiento irrefutable e irrebatible de que algo terrible para él esta pasando o puede pasar. Y ese algo o alguien se le muestra presente por voces que le hablan, le increpan, le amenazan, etc. Ahí esta la clave de lo ocurrido con la Dra. De Mingo y de la sentencia de la Audiencia Provincial que lo valoró.

Noelia de Mingo

Noelia de Mingo es ahora otra mujer, libre, que controla sus ideas, que no oye voces, que no se siente vigilada ni perseguida por nadie. Noelia de Mingo superó hace años la fase aguda de su enfermedad y durante todo este tiempo ha estado rehabilitándose y preparándose para volver a la sociedad de la que se le excluyo en principio para su bien y también para el de los demás.

Solo nos queda ahora divagar menos y actuar mas, promulgando normas eficaces que permitan a los jueces someter a tratamiento involuntario a aquel que lo necesite, sin tener que esperar a que delinca y tengamos otro caso De Mingo. Por que eso es lo que en cualquier momento puede pasar, otro caso de Mingo si tenemos que esperar a que el enfermo “quiera” tratarse y una vez que empieza el tratamiento “quiera” continuar con él.

La enfermedad mental grave, como la que tiene Noelia de Mingo, anula las bases de la libertad y de la autodeterminación, el enfermo no sabe que lo está y no cree que necesite ningún tratamiento. Por ello es preciso “obligarles”, en ocasiones, a iniciar y mantener el tratamiento medico y psicológico oportuno.

Eso si es luchar contra los estigmas y los prejuicios. El resto son elucubraciones y divagaciones muy adecuadas para acompañar una tertulia de café, pero no para conseguir la mejoría de una enfermedad como la esquizofrenia, que solo en España padecen cerca de medio millón de personas.

 

 

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4 respuestas a Noelia de Mingo

  1. Julio dijo:

    Y tenemos que confiar en el sistema que en su momento no actúo.Sus jefes no lo comunicaron a la dirección del centro.Todos sus compañeros se quejaban de su conducta amenazante y nadie hacía caso.No son prejuicios.Es desidia e incompetencia caciquil.No es el único caso.Existen varios casos de médicos residentes ejerciendo.Se les puede inhabilitar para una especialidad determinada pero la ley les permite presentarse al MIR y formarse en otra.Pero el proceso puede durar un año hasta que se resuelve.

  2. Carmen Vázquez dijo:

    Muchas gracias por su aportación en este caso.
    Está claro que sigue habiendo mucho desconocimiento y mucha falta de información sobre la enfermedad mental
    Una persona que tiene conciencia de enfermedad y lleva su tratamiento a rajatabla no se descompensa y puede hacer una vida muy normal.
    Noelia de Mingo está perfectamente bien, muy preparada para integrarse y vivir en sociedad.
    Un cordial saludo.

  3. Ana dijo:

    Así de cierto y así de real. Es una vergüenza que en un hospital no “quisieran” darse cuenta de lo que estaba pasando. Cualquier persona un poco entendida ve de lejos que la persona está pasando por un mal momento, lo que no podían imaginar era que iba a llegar tan lejos, pero no se puede dejar sin tratamiento a una persona con manía persecutoria y esquizofrenia. Supongo que es familia de médicos y no querían hundirle la carrera, así es cómo se la han hundido a ella y a sus víctimas.

    Las leyes nuestras son las culpables y la sangre de estas personas debe recaer sobre el legislador y el juez que no incapacita y declara la obligatoriedad en la administración de los tratamientos necesarios.

    La libertad no incluye el daño a uno mismo o a los demás, y los familiares de un esquizofrénico o de una persona con trastorno bipolar o de un pasivo agresivo se encuentran impotentes por culpa de unas leyes que no queriendo ser represivas son asesinas.

  4. Tere dijo:

    Por fin leo algo coherente sobre Noelia de Mingo. Yo tengo una hermana que en esa época también luchaba con voces que le hablaban en su cabeza. La noticia me impacto bastante. Me indignaba que una doctora rodeada de profesionales sanitarios hubiera podido llegar a ese límite.
    De la experiencia de mi hermana aprendí a observar su mirada, a detectar cuando se sentía atacada y les puedo asegurar que para los que vivimos con ella día a día es fácil detectar cuando algo va mal y cuando es necesario reajustar la medicación.
    ¿Como sus compañeros, que declararon en televisión, que la veían teclear el ordenador con la pantalla apagada no hicieron nada!!!?
    Al final Noelia cometió una locura que es cierto ha hecho sufrir a gente, pero me gustaría que se reflexionase sobre el sufrimiento que sobrellevan las personas que padecen este tipo de enfermedades.
    Mi hermana es plenamente consciente de su enfermedad y yo no soy capaz de imaginar lo duro que es vivir sabiendo que en cualquier momento, sin la ayuda necesaria, puedes perder el norte completamente si que puedas hacer nada por controlarlo. Mi hermana quiera o no, depende de su familia y de los profesionales que la evalúan periódicamente.
    Los profesionales deciden sobre donde debe recibir tratamiento y eso conlleva que a veces tenga que vivir en instituciones psiquiátricas con gente que está mucho peor que ella.
    En esos centros existen protocolos, que cuando una persona está muy nerviosa y no se puede controlar, debe ser recluida en un cuarto y atada a la camilla, si intenta lesionarse, hasta valoración psiquiátrica.
    Yo no me podía creer lo que estaba oyendo. Creí que eran delirios de mi hermana, porque hasta ese momento siempre habíamos resuelto las crisis de mi hermana, unas veces mejor otras peor, pero intentando entrar en su cabeza y ver que era lo que le angustiaba. Nunca se nos había ocurrido encerrarla o atarla.
    La cruel realidad te enseña que hay casos totalmente abandonados de familia, amigos y compañeros que no siguen tratamiento psiquiátrico y para los cuales es necesario aplicar este tipo de protocolos hasta estabilizarlos.
    Cuando hablé con la psiquiatra para pedir que a mi hermana no la ataran, ella misma me dijo que posiblemente si ella hubiese estado allí no habría hecho falta atarla pero al ser de noche y haber poco personal para tanto enfermo, ellos deben aplicar el protocolo.
    Siento que la sociedad es muy injusta con estas enfermedades, sus síntomas los vemos muy raros, difíciles de entender y de tratar, y preferimos apartarlos del mundo y mirar hacia otro lado antes que tenderles la mano.
    Cuando motivo a mi hermana para que luche por sus ilusiones, sé que la obligo ha hacer un esfuerzo mayor que cualquier otra persona, ya que ella tiene que luchar contra los prejuicios de esta sociedad.
    Mi hermana ha luchado contra un cáncer y lucha contra su enfermedad mental a diario y yo solo puedo admirarla porque, a pesar de que haya momentos de flaqueza, siempre se levanta. ¿Cuantos de nosotros seríamos capaces de levantarnos ante una situación así día tras día?
    Seguramente que Noelia lucha a diario con la culpa de lo sucedido y yo no hago nada mas que pensar, que hubiera pasado si en vez de fallarle el cerebro ese día, le hubiese fallado el corazón. Seguramente que su familia habría acudido con rapidez al hospital y que sus compañeros hubieran acudido a reanimarla y le hubiesen dado los cuidados necesarios para que se recuperase.
    ¿Por qué tanta diferencia entre tratar un cerebro y un corazón enfermos? ¿No son los dos órganos vitales para sobrevivir? Por favor meditad en esto la próxima vez que veáis a una persona con problemas mentales. Necesitan ayuda no miradas de reojo, ni burlas o críticas.

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