La Autoestima

La autoestima es una palabra que todo el mundo maneja y utiliza convirtiéndose en algo familiar y rutinario. Es más, muchos de los profesionales sanitarios, la emplean con profusión sin tener muy claro ni su significado ni su importancia real.

images ¿Qué es la autoestima? ¿Una palabra que se ha puesto de moda como tantas otras? ¿Un concepto vacío de contenido? o, tal vez, ¿un comodín al que acudimos para expresar significados muy diversos y también a veces dispares ?

La autoestima no es ninguna moda lingüística, ni mucho menos un concepto psicológico vacío y carente de significado. La autoestima es un constructo psicológico de capital importancia para obtener el equilibrio mental que todos deseamos y buscamos.

La autoestima es la base para tener una buena salud mental y un aceptable equilibrio psicológico. La autoestima es un sentimiento de valía personal. O lo que es lo mismo, un sentimiento subjetivo que hace el que yo “me quiera”, “me acepte”, “me valore” y “me respete”, a pesar de mis limitaciones y errores que, como ser humano que soy, voy a tener. Sin una autoestima adecuada es muy difícil, por no decir imposible, tener una aceptable salud mental.

Es fácil de entender el que una persona con autoestima deficiente, es decir, que no confía en sí misma, que no se valora, que no se quiere, que se siente insatisfecha con todo lo que hace, es una persona psicológicamente inestable a la que le va a resultar muy complicado superar las dificultades cotidianas.

Por el contrario, la persona que tiene una autoestima adecuada, se va a sentir apta para la vida y la va a saber disfrutar. Tiene energía y fortaleza. Es capaz de tolerar las frustraciones y ver con objetividad y realismo el mundo que le rodea, modelando su conducta en función de los requerimientos que las circunstancias vitales le exigen.

La autoestima en suma es una experiencia íntima, personal e intransferible. Es lo que YO  pienso y siento sobre MI. No es lo que OTROS piensan y sienten sobre MI. Esto que es tan sencillo y elemental con frecuencia es olvidado y buscamos la autoestima en situaciones, personas, o cosas que no nos la van a poder proporcionar.

Si buscamos la autoestima fuera de nosotros mismos, por ejemplo, en una casa más grande, o en un coche más lujoso y potente, o en una figura más esbelta, o quizá en una cuenta corriente más sustanciosa, habremos errado el camino y nuestra autoestima no sólo no mejorará, sino que nos veremos obligados a actuar repetitiva, obsesiva y casi compulsiva para conseguir nuevas satisfacciones en ese intento vano de sentirnos bien, cómodos y felices.

¿Quiere ello decir que no es bueno y saludable aspirar a tener unas mejores condiciones de vida?. En absoluto. No sólo es bueno sin que además es necesario tener una serie de incentivos e ilusiones que ayuden a superarnos día a día. El problema aparece cuando esta búsqueda se convierte en obsesión y forma compensatoria de lo que carecemos, buscando fuera de nosotros lo que debería estar dentro.

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Vamos a presentarle algunos indicios que nos permitan saber como está nuestra autoestima. Dichos indicios se pueden objetivar a través de la manera de pensar que tenemos, de nuestra forma de sentir y también, como no, de la conducta que desarrollamos.

Si su autoestima es deficiente con toda probabilidad su pensamiento habrá girado en torno a ideas como: “no valgo para nada”, “no merezco respeto”, “todo lo que hago me sale mal”, “así nunca iré a ningún lado”. En cambio si su autoestima es la adecuada sus pensamientos y su actitud ante la vida serán muy distintas.

Como hemos visto, la autoestima depende en última instancia de nosotros mismos. Por tanto es necesario que sepamos tratarnos con amor respeto y comprensión.

Prémiese, perdónese, descubra y potencie sus recursos. Sea “razonablemente egoísta”, ello no implica maltratar ni despreciar a nuestros semejantes. Es más nuestra recomendación en este sentido es muy clara y precisa: “trate a los demás como le gustaría que ellos  hicieran con usted”. Pero no base su vida sólo en el sacrificio y la renuncia. Quiérase, estímese, y preocúpese por sus propios intereses.

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En nuestro intento de facilitarles la tarea nos hemos atrevido a resumir en un sencillo decálogo, fruto de nuestra observación y experiencia como profesionales de la salud mental, una serie de recomendaciones que pueden serle de utilidad para mejorar su autoestima y también la de quienes con usted se relacionen.

1ª)  Trátese siempre con amor, porque: “la caridad bien entendida empieza por uno mismo”.

2ª) Si egoísmo significa estar preocupado por los intereses propios: ¡SEA EGOÍSTA!.

3º) No se exija ni exija a los demás más de lo razonable.

 4ª) No base su vida solo en el sacrificio y la renuncia, y si lo hace no espere que los demás hagan lo mismo con usted.

5ª) Olvide la falsa modestia y disfrute con los elogios sinceros.

6ª) Respete y valore a los otros de la misma forma que le gusta que lo higan con usted.

7ª) Exprese siempre sus sentimientos e ideas con decisión, energía y respeto.

8ª) Viva el presente y no se anticipe al futuro, además de inútil es ridículo y le hace perder una gran cantidad de energía.

9ª) Perdónese sus errores y sea benevolente consigo mismo.

10ª) Empiece cada día riéndose de sí mismo. No olvide que esta vida es un gran circo donde cada uno interpreta su papel. Hágalo con dignidad, pero no se lo crea.

 

 

 

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Una respuesta a La Autoestima

  1. Carlos dijo:

    Muy bueno el articulo
    e excelente contenido , aspira confianza su blog y gran información.

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