Morente al cuadrado

Mañana martes 7 de febrero canta Estrella Morente en el festival Bankia (Circo Price). La revista Boronía presenta el miércoles 8 en Madrid el segundo libro dedicado a Enrique Morente en una doble sesión. (Primero, Pepe Habichuela, después un DJ)
Pasa el tiempo despacio y alocadamente. La revista Boronía le dedica su segundo Libro a Enrique Morente, en el primero hay docenas de testimonios sobre su figura. Reconozco en todos al hombre y al artista. Y sí, también, al trasnochador. Recuerdo el primer impacto en 1981. Sale un tren de París y nos encontramos en la cafetería. Enrique había dado un concierto en el teatro de la ciudad (teatro de Ville, creo).
Fue un viaje de revelaciones, yo había llegado con los compañeros de la facultad de sociología siguiendo a Claude Lèvi Strauss (el autor de “lo crudo y lo cocido”). En aquel momento no había mucha pasta y mi intención secreta era encontrar al bluesman Memphis Slim. Decidí empezar a buscar desde la galería de arte de mi viaje anterior (era la inauguración de la exposición de un pintor polaco y me habían invitado a un vodka). Podía ser una señal, recorrí unas cuantas calles de la Isla de Francia. No podía ser difícil en ese barrio rodeado por el Sena.
No había pasado ni 20 minutos  cuando me crucé con un grupo de músicos.
-¿Sois músicos de jazz? Dije en mi inglés-apache.
-Soy periodista… de jazz (era una manera como cualquier otra de presentarme).
Estaba a punto de seguir la pista de Memphis Slim cuando apareció por la ventana Georges Moustaki que hacía señas para que subiéramos. Alguno de los músicos me dio el empujón que disipó mis dudas. La casa aguardillada olía a madera y café reciente. La tele estaba encendida y emitía “Sopa de ganso” conectada a un primitivo y enorme video doméstico.
No me sonaba que Moustaki hiciera jazz pero balbuceé algo sobre la posibilidad de una entrevista…otro día.
Me tomé el café y me fui.
Una amiga cordobesa me convenció para ir al concierto de Morente. Fue agridulce, no estaba acostumbrado al flamenco, a esa concentración de dolor. Por eso me sorprendió el Morente de la cafetería del tren del viaje de vuelta. Supongo que le conté lo que había visto en Paris cómo se me revolvieron las tripas al contemplar en el Museo del Hombre la exposición de momias, exhibidas en honor a la vieja escuela de la antropología y el expolio.
Supongo que le conté mis noches en los minúsculos clubes de jazz, allí me encontré con Jorge Pardo que estaba con el pianista brasileño Wagner Tiso con los que encadené los últimos bares de la noche con los primeros de la mañana
Le hable de mi pasión secreta por la rumba flamenca y por el disco de Manzanita “Poco ruido y Mucho duende” y seguro que Enrique me contó su viaje a México cuando era su guitarrista. Enrique habla de ese momento en el libro de Balbino Gutiérrez “Morente, la voz libre”: «Me fui a México en 1971 con Manzanita para 40 días y me quedé ocho meses. Empecé a liberarme de una serie de miedos, de advertencias, que si la pureza, que si los cánones. En México, Manzanita y yo empezamos a inventar ritmos nuevos, a tocar y a cantar de otra forma. De un modo que se descubre, que no se aprende”.
Manzanita luego se integró en los Chorbos y tardó su tiempo en hacer la misma digestión que había hecho Enrique. “Poco ruido y Mucho duende” fue producido por José Luis de Carlos, el artífice del sonido “Caño Roto” pero el productor artístico fue el contrabajista David Thomas. Más allá del éxito de la voz rota de Manzanita en el clásico de ¡LORCA!: “Verde que te quiero Verde” el disco presenta a un guitarrista audaz, el contrabajo de David Thomas encaja por primera vez en un compás que es flamenco y es Caribe.
Ahora viene el segundo libro de Boronía y para celebrarlo hay dos reuniones, la primera, la oficial, en el instituto Cervantes. Un edificio que hay que visitar si se quiere conocer las entrañas de un banco, “pero no es un lugar para quedarse mucho tiempo” como diría un atracador o un descamisado. El dinero deja un aroma extraño. Visiten la exposición situada en la caja fuerte del sótano y sentirán por qué lo digo.
La segunda reunión (con la pausa necesaria para encontrar una taberna con comestibles) es en el SusanClub de la calle Reina y el menú es la música que aprendimos con Morente.

“Universo Morente”
por Dj GOMEZGUFI

Miércoles 8 de febrero. Instituto Cervantes. Madrid. Presentación BORONÍA: LIBRO DE MORENTE 2. 19:30. Pepe Habichuela (al toque), Javier Latorre (presentación). Calle Barquillo, 4
Y después…

“Universo Morente” por Dj GOMEZGUFI

SusanClub (calle de la Reina, 23)
Desde 22.00 horas hasta el cierre 02,30 horas
Una sesión donde las músicas de Enrique Morente se encuentran con las músicas del planeta.
“Enrique ha logrado cambiarle la cara a varias generaciones de oyentes de toda clase y condición que vivimos transformados. Creo que, ese, era su anhelo.” José Manuel Gómez “gufi”.

Acerca de José Manuel Gómez

La taberna galáctica, un repaso a los sonidos del planeta tierra.
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2 respuestas a Morente al cuadrado

  1. oye nunca has visto a ese grupo de músicos callejeros de jazz que parecen que son rumanos? son increíbles, tienen una energía descomunal y reúnen a todo el mundo, siempre va uno con un xilofono y un bajista con el contrabajo todo roto :)

  2. si, yo los he visto en madrid, en la plaza mayor y por la fnac, al final se juntan un montón, son lo mas grande

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