Se acabó la fiesta

“¿Qué pintas tú ahora en el mundo literario?”, le pregunta Luis Mancha a José Ángel Mañas, los dos sentados en un taburete al lado de la barra dentro del local que hace 20 años fue el bar Kronen. “Nada”, dice Mañas, “no pinto nada”. Lo que fuera el Kronen ahora es un Sushi Olé, a la proyección del documental Generación Kronen, aquellos olvidados años 90, cuando ser escritor era otra cosa en la cineteca del Matadero de Madrid asistimos menos de 40 personas y en dicho film Juan Manuel de Prada pregunta a la cámara si Mañas todavía escribe y si vive de ello. “Vivo para mis cuatro lectores”, dice Mañas hacia el final de la cinta que ha dirigido Luis Mancha con buenas intenciones pero resultado irregular.

En 1994 la novela de Mañas Historias del Kronen resultó finalista del Premio Nadal, lo que desencadenó una euforia general, mediática y editorial, con respecto a los jóvenes escritores. Eran muchos y eran diferentes. Mañas, Ray Loriga, Lucía Etxebarría, Juan Manuel de Prada, Luis Magrinyà, Benjamín Prado. Algunos habían publicado antes de ese año, otros lo hicieron gracias a la reverberación del fenómeno Kronen. Yo leí a los que pude, pero no a todos los que son. Casi todos ellos tuvieron éxito, fueron entrevistados y sus libros obtuvieron unas cifras de venta que ahora son impensables. Unos años más tarde, el boom se agotó. Muchos siguen escribiendo, son respetados y leídos. Pero algunos lo dejaron a destiempo, de la misma manera que llegaron allí: sin saber por qué.

La revista Tiempo dedicó su portada a la Generación Kronen en otoño del año 1997. El País les acogió y Babelia les dio fuste. Los suplementos culturales llenaban sus páginas con artículos a favor y en contra de sus libros, de sus poses, de su estética. Los jóvenes escritores, nacidos casi todos ellos en la década de 1960, participaban en la vida cultural española, daban conferencias, viajaban al extranjero para presentar sus libros. Eran famosos y eran importantes. O al menos así se sentían algunos de ellos. Sin entrar a valorar si eran más cosas las que les unían que las que les separaban, puesto que no todos escribían igual ni tenían los mismos referentes, no cabe duda de que conformaron una nueva generación, fuera o no fuera Mañas el impulsor de su hermandad. Una generación de escritores que sucumbieron a los placeres del éxito inmediato pero que no supieron prepararse para la resaca que se les venía encima. “Nada”, dice Mañas, “no pinto nada”.

Después de ver el documental, le entran a uno ganas de dejar de escribir. Todo esto ¿para qué? La escritura, los premios, la fama, el dinero, las drogas, ¿para qué? ¿De qué nos han servido? Pedro Maestre confesando que tiene once novelas inéditas y que si no logra publicar alguna tendrá que buscarse un trabajo para vivir; Pablo González Cuesta relatando los incumplimientos de sus contratos de publicación que le llevaron a desistir y largarse a Chile; Paula Izquierdo añorando los tiempos en que los escritores podían vivir de los anticipos; Marta Sanz lamentando que los escritores siempre serán unos muertos de hambre; Javier Azpeitia saludando el fin de la relevancia de los escritores y de sus novelas como algo coherente con los tiempos que nos ha tocado vivir. “Y está bien que sea así”, remarca con ironía.

Si nos atenemos a las declaraciones de varios de los entrevistados, muchos de ellos no tenían la sensación de pertenecer a un grupo o tendencia, y además preferían no hacerlo. Algunos se niegan unos a otros, se quitan valor, se desmarcan, se ridiculizan. Lo más desolador del documental es comprobar que los jóvenes siempre están perdidos cuando entran en el mundo de los adultos, un mundo donde las reglas las ponen otros cuyos intereses nunca están del todo claros, y cuando lo están resulta difícil de creer. Lo más asfixiante es que la literatura también tiene fecha de caducidad, de consumo preferente, y que no somos más que artefactos imperfectos en manos de niños caprichosos. Juguetes rotos, como alguien dice sobre el propio Mañas. La salvación es comprobar lo bien que se lo toma todo el protagonista, José Ángel Mañas, cómo habla, cómo se mueve tranquilo y nostálgico por los recuerdos de una época que pudo ser suya y que ya no lo es. “Porque se acabó la fiesta”, como afirma Juana Salabert. La conclusión, trágica y esperanzadora, es que somos estrellas fugaces y que la muerte mediática no es el final de este valle de lágrimas que es el vivir. Ahí están los libros, sus libros, para quienes quieran comprobar por qué ahora deberíamos saber quiénes son los escritores que ya no pintan nada en el mundo literario.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Se acabó la fiesta

  1. Hola Daniel, tengo muchas ganas de verlo. Buen artículo, al que en todo caso le faltan dos datos: 1-Mencionar La Mala Puta (Sloper, 2014) libro que entra en esta historia, y que reflexiona sobre ella, al menos en mi parte (la otra parte es de Miguel Dalmau); libro para el que conté con las historias y trabajos de Maestre, Gonz(ález Cuesta), Mancha, Sanz etc. 2- Dar el dato de que Marta S, sí es alguien, que acaba de ganar el Herralde, me parece importante para no dar la impresión de que ninguno de ellos “pinta nada”. Un saludo cordial.

    • Daniel Jiménez dijo:

      Hola Román, gracias por tu comentario y por la alusión al libro La mala puta, que no conocía. Me haré con un ejemplar. Por supuesto, mi intención con el artículo no era infravalorar el trabajo de los escritores citados, ni mucho menos el de Marta Sanz. Simplemente quería dejar constancia de las dificultades y los cortafuegos que interrumpen algunas carreras literarias por tantos y tan diferentes motivos, casi siempre injustos.
      Un abrazo

  2. Incitatus dijo:

    ¿Qué es exactamente ser un escritor joven? ¿Hay una edad a la que se deja de ser un escritor joven? ¿Cuál es?

  3. Javier Unzueta dijo:

    Joder, !eres el escritor de cocaina! Acabé la novela hace unos días y hoy he visto el documental del Kronen que me ha llevado hasta este blog.

    El puto destino.

    Un saludo.

    Y vivan los años 90.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current day month ye@r *