La navaja de Ockham en el Banco Popular

Mario Conde, al final de sus días de banquero, admitía que “es difícil convivir con la crítica”, algo que es lo más parecido a una autocrítica. Han pasado tres semanas desde el colapso del Banco Popular que presidia Emilio Saracho sin que haya una explicación definitiva de lo que ocurrió y sin que abunden las dosis de autocrítica, desde los gestores pasados -remotos y más recientes- de la entidad hasta las autoridades.

Javier Alonso, subgobernador del Banco de España, echó leña al fuego la semana pasada cuando dijo que “se puede sospechar que el Popular tenía más garantías de las que presentó”, palabras que matizaría para añadir que, en cualquier caso, solo hubieran servido para retrasar lo inevitable. Saracho, el banquero al que el fiasco del Popular ha estropeado su historia de éxito, se ha defendido con el argumento de que las autoridades no aceptaron esas garantías y que eso aceleró el desplome. Y es que, con un informe como el Deloitte que influyó en la resolución del banco y que no ha sido hecho público, las incógnitas y las versiones diferentes sobre el final traumático del que fuera el banco más rentable del mundo siguen ahí. Accionistas, depositantes y trabajadores de la entidad quizá necesiten más explicaciones.

Guillermo de Ockahm (1280-1439) ha pasado a la historia por ser el padre de lo que se conoce como “la navaja de Ockham”, un principio filosófico que afirma que “en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”. Aplicado al desplome del Banco Popular el problema es que no se impone “la explicación más sencilla”, sino que todo se ha enredado demasiado y quizá pase mucho tiempo hasta que se conozca la verdadera historia, tal vez porque debería incorporar raciones importantes de autocrítica y no está claro que haya muchos dispuestos a hacerla.

Aristóbulo de Juan, el hombre que como director general del Banco de España, acometió la crisis bancaria de finales de los años 70 y principios de los 80 del siglo XX, que se saldó con la desaparición de medio centenar de entidades, no ha “visto autocrítica en el Banco de España”, no ya en el caso del Popular sino en la crisis financiera y bancaria española de los años 2008-2014. De Juan se refiere a informe hecho por el Banco de España sobre esa crisis en el que parece que las autoridades eran meros espectadores de lo que ocurría, sin que esté claro que fueran conscientes de lo que ocurría, porque en su momento negaron con vehemencia la existencia de problemas en el sector.

El Popular es ya historia y también un banco que necesita que alguien encuentre la explicación más sencilla de su final, mientras su nuevo propietario, el Santander de Ana Botín ultima la ampliación de capital necesaria para sanear sus activos dañados. Ockham, no obstante, también advertía de que la explicación más simple y suficiente es la más probable, pero no necesariamente la verdadera”. Quizá ese sea el caso, pero además se echa de menos más autocrítica, aunque se duro convivir con ella.

(Una versión de este artículo se ha publicado en El Periódico de Catalunya)

Acerca de Jesús Rivases

Jesús Rivasés, director del semanario 'Tiempo'.
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