Dinero, votos, Macron, Rajoy, cañones y trompetas

Emmanuel Macron venció y más de media Europa y los mercados respiraron. Estaba previsto, pero había que rematar la faena. Las bolsas lo habían celebrado con alzas importantes. Ahora pueden caer, por la recogida de beneficios. Los expertos bursátiles siempre recuerdan que “hay que comprar con el sonido de los cañones y vender con el sonido de las trompetas”, sentencia atribuida a Natham Rothschild. En este caso, los cañones fueron la victoria en primera vuelta de Marine Le Pen y las trompetas, la definitiva de Macron.

El nuevo presidente francés, además de estar en una encrucijada histórica -puede reinventar la derecha liberal y también modernizar la izquierda moderada-, tendrá que lidiar con un parlamento en el que quizá no tenga mayoría. Eso le obligará a todo tipo de equilibrios, en los que se jugará su futuro, el de Francia y tal vez el de la Unión Europea. Unos equilibrios que costarán dinero, como le ocurre a Mariano Rajoy con los suyos para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado.

Rajoy, que cabalga a lomos del récord histórico de 130.000 parados menos en abril, ya ha pagado el precio exigido por el apoyo del PNV de Íñigo Urkullu, Andoni Ortuzar y Aitor Esteban, que se han salido con la suya con un acuerdo muy ventajoso sobre el cupo, y que ha escandalizado sobre todo a quienes no han conseguido nada porque carecían de fuerza necesaria para negociar. Ahora Rajoy tiene pendiente lograr el voto de Pedro Quevedo de Nueva Canarias para aprobar los Presupuestos y que la legislatura siga, a la espera de lo que ocurra en las primarias del PSOE. El precio ronda los 500 millones de euros y alguna otra concesión más política y todo indica que saldrá adelante.

La historia, en esta ocasión, se repite. Rajoy no hace nada diferente de que hicieron en su día Felipe González y José María Aznar cuando gobernaron sin mayoría. Ambos pactaron y pagaron para obtener apoyos y los beneficiados fueron las minorías de entonces, incluidos Jordi Pujol y el canario Luis Mardones, cuyo único voto fue decisivo para la última investidura de González. Es la consecuencia de la falta de mayorías en sistemas proporcionales, tan alabados por tantos: un solo diputado puede decidir el futuro político de un país. No ocurre en los sistemas mayoritarios, que también son considerados injustos por quiénes se quejan ahora de la capacidad decisiva de PNV y Nueva Canarias. No es nada nuevo, numerosos economistas como Sachs, Roubini, Perotti, Hallerberg y Olson han demostrado que los gobiernos en minoría gastan más y tienen déficits más altos. Jean Tiroli, premio Nobel de Economía, recordaba la semana pasada en la Fundación Rafael del Pino en Madrid, que “en países como España hubo voces que alertaron de lo que ocurriría -la crisis y sus consecuencias-, pero los políticos presos de sus incentivos para salir reelegidos, no escucharon”. Tampoco tenían mayorías. Es el precio de los votos, ahora con Macron y Rajoy. Al fondo, cañones y trompetas.

Acerca de Jesús Rivases

Jesús Rivasés, director del semanario 'Tiempo'.
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