El mito de que la desigualdad genera populismo

Mariano Rajoy, “el mayor antipopulista de occidente”, como escribe Jorge Bustos, después de ganar dos Congresos el mismo fin de semana -el del PP y el de Podemos-, no quiere líos en los Congresos territoriales del PP. El inquilino de la Moncloa pretende tener el partido engrasado en mayo, por si hubiera que convocar elecciones. El Gobierno presentará los Presupuestos Generales, pero hay mínimas posibilidades de que se aprueben. Rajoy está decidido a gobernar con los actuales prorrogados y esperar a los de 2018, pero todo dependerá de quién dirija el PSOE. El líder del PP prefiere como adversario a Pablo Iglesias antes que a Errejón al frente de Podemos, pero duda sobre quien le gustaría al frente del PSOE. Antes, el éxito o el fracaso de los populismos en Holanda y Francia, y el día a día de Trump, marcarán el futuro económico y político.

Javier García-Arenas (Barcelona, 1978), economista del departamento de Macroeconomía del Área de Planificación Estratégica y Estudios de Caixabank, ha publicado un breve y sugerente estudio titulado “desigualdad y populismo: mitos o realidades”, en el que afirma que “sería osado, e incluso temerario, aseverar que la desigualdad es el factor principal del que se nutre el populismo, especialmente cuando sabemos que hay otras variables económicas y financieras que también están latentes en el éxito de los movimientos populistas”. Todo un bofetón a una idea muy extendida y que destroza el mito de la desigualdad como motor del populismo. El de Podemos, el de Marine Le Pen y el de Trump, aunque en el caso del americano, el economista encuentra puntos de contacto, pero no determinantes, entre la desigualdad y su éxito electoral.

García Arenas también recoge una corriente de opinión entre economistas y politólogos que defiende que “los factores culturales son tan o más importantes que los económicos para explicar el auge del populismo”. Cita a Ronald Inglehart y Pippa Norris, politólogos de Michigan Harvard, que afirman que en Europa “son las variables culturales las que predicen con mayor precisión el apoyo a partidos populistas”. Añade que el “think tank” británico Nesta concluyó que “estar a favor de la pena de muerte predice sensiblemente mejor que la renta o la clase social la probabilidad de votar a favor de la salir de la Unión Europea”. También recoge una encuesta del profesor Erik Kaufman para el Birkbeck Collegue que indica que “los partidarios del Brexit estaban mucho más preocupados por la inmigración que por la desigualdad”.

El economista barcelonés, admite que la desigualdad económica es un factor a tener en cuenta en el auge del alza del populismo y que hay estudios que muestran una “relación causal”, pero concluye que “la magnitud del impacto no parece excesivamente elevada y existen dudas razonables de que la desigualdad sea la causa predominante” del populismo. Es el mito de la desigualdad y el populismo, cómodo para Iglesias y laborioso de lidiar para Rajoy y también para una Susana Díaz a la que gusta ganar.

(Una versión de este artículo se ha publicado en El Periódico de Catalunya)

Acerca de Jesús Rivases

Jesús Rivasés, director del semanario 'Tiempo'.
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