Salvador Dalí en Tokio. ¡Qué lujo!

He perdido la cuenta de los días que llevamos con el paraguas en la mano. ¡Horrible el tiempo de estas últimas semanas en Tokio! Pero la lluvia incesante te obliga a buscar planes alternativos… Y por supuesto que no habría dejado pasar la oportunidad de visitar una exposición de Dalí en Tokio pero, si el tiempo hubiera sido normal, es algo que habría hecho más adelante. En cualquier caso, hoy nos vamos juntos al The National Art Center de Tokio para disfrutar de la mayor muestra que se ha celebrado en Japón del artista español. Suma un total de 250 obras del artista. Algunas las había visto en el Museo Reina Sofía (que cuenta con una colección alucinante). En concreto una, años atrás, que tiene una relación directa con Japón y que ha sido muy especial contemplar aquí … pero esto os lo cuento al final ;)

Exposición Tokio Salvador Dallí 2016Como podéis suponer, hacer fotos en el interior está prohibido pero nos encontramos con un espacio muy original donde sí te permitían llevarte una instantánea del la expo. Se trata de una recreación de Cara de Mae West que puede utilizarse como apartamento surrealista. De frente a lo que estáis viendo había un espejo gigante con el que podías “jugar” a la hora de hacer la foto.

Simulación de "Retrato de Mae West que puede utilizarse como apartamento surrealista" Salvador Dalí, Exposición Tokio (2016)Este post va demasiado rápido, sí, porque al no tener fotos de las obras de Dalí, es complicado… Pero quiero destacar varias cosas ¡que me encantaron! La primera fue la selección de dibujos que pude contemplar in situ sobre Don Quijote de la Mancha y la segunda, la obra llamada Singularidades. En concreto con esta última ya iba emocionada porque era la imagen del folleto y ese rojo y ese reloj y ese piano y esa roca ¡me cautivaron!

Como es habitual, al final del recorrido, la tienda donde comprar un recuerdo pero, fijaos lo que me encontré: almejas, pulpo y aceites made in Spain.

La que os escribe no se pudo ir – ni se quería ir – con las manos vacías. Es más, iba buscando un detalle que me recordara para siempre el Idilio atómico y uránico melancólico que pintó Salvador Dalí después de la primera bomba atómica que los americanos lanzaron sobre Hiroshima.

Idilio atómico y uránico melancólico, Salvador Dalí, Exposición Tokio (2016)

A esto me refería al principio cuando os hablaba de la relación directa entre Dalí y Japón y de la sensación tan particular que sentí al ver esa obra aquí. Y lo hice rodeada de japoneses; muchos no sabían que Salvador Dalí había reaccionado uno, ante semejante  barbarie y dos,  a su manera. No sé, fue especial.

¡Feliz miércoles!

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