Canadá, nuestro hermano atlántico

La imagen de Chrystia Freeland, la ministra de comercio canadiense, al borde de las lágrimas ante el veto de la región belga de Valonia al acuerdo de libre comercio entre Canadá y la Unión Europea (CETA) debería hacernos reflexionar. Esta ministra canadiense mostraba así su rabia ante la bofetada que los europeos daban a su país cuando este quizás sea uno de los países del mundo más exquisitamente democrático y garantista. Además el golpe resultaba aún más doloroso porque los valores que inspiran en muchos sentidos a la sociedad canadiense son bastante próximos a los que tienen muchos de los europeos.

Finalmente el acuerdo CETA ha salido adelante al levantar el parlamento valón su veto al mismo y Canadá desaparecerá de las portadas y volverá a ser ese gigante desconocido que es para mucho españoles, un país enorme con el que muy causalmente hemos tenido relaciones (algunos más veteranos quizás recuerden en los años 90 la llamada guerra del fletán entre españoles y canadienses por los derechos de pesca en la zona de Terranova) salvo cuando se recurre al mismo de forma torticera por parte de los partidos independentistas como referencia por los dos referéndums de independencia que ha celebrado la región de Quebec. Por ello Hagamos Memoria y echemos la vista hacia este país que deberíamos mirar con mucha más atención para comprender que si con algún país debíamos estrechar relaciones comerciales y políticas es, precisamente, con Canadá.

Firma del acuerdo CETA por el primer ministro Justin Trudeau, Donald Tusk y Jean Claude Juncker. Superado el veto valón, in extremis, se pudo firmar el acuerdo de libre comercio, el mayor acuerdo bilateral que ha firmado hasta ahora la UE y que le ha devuelto el crédito internacional puesto en duda en cuanto a su capacidad de llegar a acuerdos internacionales ante el crecimiento del euroescepticismo y del nacionalismo en los países de la Unión.

Firma del acuerdo CETA por el primer ministro Justin Trudeau, Donald Tusk y Jean Claude Juncker. Superado el veto valón, in extremis, se pudo firmar el acuerdo de libre comercio, el mayor acuerdo bilateral que ha firmado hasta ahora la UE y que le ha devuelto el crédito internacional puesto en duda en cuanto a su capacidad de llegar a acuerdos internacionales ante el crecimiento del euroescepticismo y del nacionalismo en los países de la Unión.

Podríamos decir que las relaciones entre los europeos y los canadienses vienen de muy antiguo incluso antes del descubrimiento de América cuando los vikingos, allá por la Edad Media, provenientes de Islandia y Groenlandia, llegaron a las costas de Terranova e intentaron asentarse en la zona fracasando al ser aniquiladas estas expediciones por la distancia y los nativos canadienses. Las relaciones se interrumpieron completamente cerca de 5 siglos hasta que a comienzos del siglo XVI los franceses, en sendas expediciones lideradas por Cartier y Verrazzano, llegaron a sus costas y empezaron a explorarlas como paso previo a una paulatina colonización.

Se inició desde entonces un contacto entre europeos y Canadá que ha perdurado hasta nuestros días y que ha marcado completamente la idiosincrasia y mentalidad del país norteamericano. Así, desde el siglo XVII, Canadá se convirtió en una colonia en parte francesa (en la zona del valle de San Lorenzo) y en parte británica (en la zona de la bahía de Hudson) que atraía los ojos codiciosos de los europeos sobre todo por el lucrativo comercio de las pieles con los indígenas. Aunque en el siglo XVIII, después de la guerra de los 7 años, Inglaterra arrebató a Francia sus posesiones canadienses, para siempre quedó primero como colonia británica y después como nación independiente este dualismo cultural anglosajón y francófono.

El Canadá es, pues, un país diverso y de contrastes; miembro del G7, su extensión es enorme (segundo del mundo en extensión y veinte veces el tamaño de España) pero, sin embargo casi despoblado en relación a su tamaño con apenas 35 millones de habitantes (menos de 26 hab/km2 cuando Españasupera los 80 hab/km2). Sin embargo, precisamente esa despoblación ha permitido a Canadá tener un desarrollo mucho más armónico ya que no existieron las tensiones de su vecino del sur, los EEUU, en cuanto al hambre de tierras y de recursos ni la emigración fue nunca tan masiva ni en oleadas de alterasen el equilibrio social. El resultado ha sido un país donde las minorías culturales o étnicas han sido mucho más respetadas e integradas que en ninguna otra nación americana y ha alimentado una cultura del consenso política y social que hoy día forma parte del acerbo canadiense.

Justin Trudeau (izquierda) y Stephen Harper (derecha), actual primer ministro y antecesor en el cargo de primer ministro de Canadá. En su larga presidencia Harper deslizó a Canadá en un sentido claramente conservador y más volcado a los intereses con de las zonas mineras del oeste y la colaboración con los EEUU. Sin embargo, su mensaje no logró ganarse el corazón de los canadienses que, mayoritariamente, se dicen de ideas liberales y avanzadas.

Justin Trudeau (izquierda) y Stephen Harper (derecha), actual primer ministro y antecesor en el cargo de primer ministro de Canadá. En su larga presidencia Harper deslizó a Canadá en un sentido claramente conservador y más volcado a los intereses con de las zonas mineras del oeste y la colaboración con los EEUU. Sin embargo, su mensaje no logró ganarse el corazón de los canadienses que, mayoritariamente, se dicen de ideas liberales y avanzadas.

Con todo, evidentemente, Canadá no es país monolítico uniforme porque, como no podía ser de otra manera, su enorme extensión y dilatada historia le confieren una extraordinaria diversidad siendo el mérito de los canadienses el haber hecho de esa diversidad un valor nacional (de hecho el eje fundador del país se considera que se apoya en los elementos británicos, franceses e indígenas).

Así, por un lado estaría el Canadá oriental, el de la colonización inicial francesa y británica que gira en torno al eje que se conformaría desde Quebec (la zona francófona) a Toronto (la pujante ciudad capital de Ontario y de cultura anglosajona); es la zona originaria del país que fundó la colonia y que se vertebra en torno al río san Lorenzo. Este digamos viejo Canadá es el que ha organizado políticamente al país y le ha imprimido históricamente su carácter, con instituciones según el modelo británico (parlamentarismo o el bipartidismo en torno a los partidos liberal, fuertemente asentado en esta zona, sobre todo en la francesa, y conservador) pero con un toque francés diferenciador. Porque los francófonos siempre han sabido hacerse un hueco pese a su menor número, hacerse respetar y lograr que los centros de poder del país (Montreal y Ottawa donde vive el primer ministro y es capital del estado) estuviesen en su zona, el respeto y cooficialidad de su lengua además que muchos de sus primeros ministros fuesen quebequeses (por ejemplo el actual primer ministro Justin Trudeau o el que fuera también presidente su padre Pierre Eliott Trudeau).

Sin embargo el peso de lo francés en Canadá está en un declive que no sabemos si será irreversible; cada vez el porcentaje de población que habla francés es menor y su importancia económica se ha debilitado desplazándose hacia Toronto y al oeste debido a la inseguridad que se ha generado en Quebec tras los dos irreflexivos referéndums independentistas  en la región (dado que los derechos francófonos estaban sobradamente protegidos) que, por estrecho margen en ambos, ratificaron la permanencia de la misma a Canadá.

De Gaulle en Quebec. La visita del presidente francés a la zona francófona y su aliento al movimiento independentista al país por muy romántica que fuese no le ha traído más que problemas a la misma desde entonces. Aparte de estar a punto desgarrar al país, obligar a reformar la constitución para evitar futuras consultas de este tipo, sólo ha contribuido a empobrecer la zona.

De Gaulle en Quebec. La visita del presidente francés a la zona francófona y su aliento al movimiento independentista al país por muy romántica que fuese no le ha traído más que problemas a la misma desde entonces. Aparte de estar a punto desgarrar al país, obligar a reformar la constitución para evitar futuras consultas de este tipo, sólo ha contribuido a empobrecer la zona.

Frente a esta zona se abre el oeste de Canadá, más despoblado aún si cabe pero en constante cambio. Allí el elemento indígena, bastante mejor parado que en los EEUU, pierde peso más que por la marginación por efecto de la demografía debido al espectacular aumento de la emigración, sobre todo asiática, atraída por el buen nivel de vida y desarrollo del país. Esta zona, sobre todo la provincia de Alberta, con inmensos recursos naturales, desde los más tradicionales de la madera o mineros a la más reciente ligada a la explotación del gas o el petróleo, está experimentado una explosión económica materializada en el crecimiento de sus ciudades (Vancouver, Calgary, Edmonton) y que provocan que el eje económico del país se esté desplazando cada vez más al oeste.

Por tanto, Canadá es un país que está en constante cambio y, aunque no fracturado, si está sometido a un profundo debate en cuanto a su futuro y por ello el CETA, para ciertos sectores era tan importante. El Canadá que tomó a Europa como su referencia, que ha adoptado las políticas del estado del bienestar europeas (por ejemplo con una salud pública gratuita y de calidad), sociales y culturales (rechazo a la pena de muerte, control de armas, amplias libertades públicas, acogimiento de refugiados con una enorme generosidad) necesitaba mantener ese anclaje con la vieja Europa frente al nuevo Canadá al oeste que tira más hacia el Pacífico y los EEUU.

Manifestación contra el acuerdo de libre comercio de la UE con Canadá (CETA) y con los EEUU (TTIP). Las oposición al acuerdo de libre comercio con Estados UNidos, con muchos enemigos a ambos lados del Atlántico. Por ello da la sensación que se ha cogido el CETA con Canadá como una especie de aperitivo para la lucha contra el verdadero enemigo de los enemigos del libre comercio.

Manifestación contra el acuerdo de libre comercio de la UE con Canadá (CETA) y con los EEUU (TTIP). Las oposición al acuerdo de libre comercio con Estados UNidos, con muchos enemigos a ambos lados del Atlántico. Por ello da la sensación que se ha cogido el CETA con Canadá como una especie de aperitivo para la lucha contra el verdadero enemigo de los enemigos del libre comercio.

Porque los canadienses primero cuando fueron una colonia, luego dominio imperial británico después hasta alcanzar su plena independencia, nunca se han desconectado de Europa ni económica, ni política ni culturalmente. Así, en las dos guerras mundiales Canadá luchó junto a los aliados contra el expansionismo alemán mandando tropas al continente en un número muy apreciable teniendo en cuenta su población; así, lucharon codo con codo con británicos y estadounidenses contra la Alemania Nazi desde Normandía hasta el Rin para después formar parte de la OTAN e implicarse firmemente en la defensa de la democracia europea contra la amenaza del bloque soviético al considerar que la situación en Europa les concernía directamente.

Para Europa el CETA es un reto más allá de las ventajas comerciales que pueda suponer el que ese mercado se abra sin apenas restricciones. De un lado, tras el Brexit, Canadá perdía su tradicional enlace europeo, su antigua metrópoli, el Reino Unido, y para mantenerlo en nuestra órbita cultural y política el CETA es, sin duda, el mejor instrumento geopolítico para lograrlo. Por otro, en un momento en el que la Unión Europea se debate en cómo será su futuro y su identidad, en el que los populismos nacionalistas y la extrema izquierda reniegan de todo lo que sea globalización y apertura al exterior alimentando los miedos y el aldeanismo particularista europeo, perder a Canadá era un error. Porque Canadá, el hermano gigante y joven que está al otro lado del Atlántico, que comparte nuestros valores y puede ayudarnos a que no los perdamos, no se merecía la bofetada que algunos en el viejo continente estaban gratuitamente deseando darle.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current day month ye@r *