La Caída de los Colosos

La reciente crisis del PSOE ha supuesto una conmoción que va mas allá de la que se ha producido entre sus dirigentes, militantes y simpatizantes. Desde los más variados sectores de la sociedad se ha apelado al carácter instutucional del PSOE, su aspecto sistémico para el régimen del 78, su valor como partido moderado socialdemócrata homologable a otros partidos similares europeos. Todos estas apelaciones al valor del PSOE reflejaban el temor a la posibilidad de que un hundimiento del mismo socabase las bases del sistema parlamentario español.

Sin embargo, la historia nos enseña lo contrario. Grandes partidos, que en su momento fueron vitales, detentaron gobiernos, tuvieron miles de votantes y seguidores terminaron por desaparecer o quedar sumidos en la irrelevancia por los más variados motivos. Así que Hagamos Memoria y demos un repaso a algunos ejemplos históricos para comprender que lo que le está pasando al PSOE ni es original ni, probablmente, sea el último de los colosos de la política que se encuentra en una crisis que le pueda conducir a la extinción o la irrelevancia.

Lo primero que deberíamos acotar es que nos referimos a partidos democráticos, en regímenes parlamentarios y cuya desaparición no fue debida ni a un golpe de Estado ni a un régimen dictatorial o aquellos creados por regímenes dictatoriales y que no tenían más vida que servir de instrumento a la dictadura pero poco apoyo social sincero. Es decir, de entrada dejaremos fuera a partidos como fueron la Falange, el PCUS o el partido fascista italiano que fueron encunbrados por un régimen totalitario pero que al tener que competir en democracia quedaron reducidos a partidos minoritarios al perder el monopolio del poder y que, en muchos casos, acabaron por sucumbir o quedar olvidados.

Por empezar con un homólogo del PSOE deberíamos recordar al extinto Partido Socialista Italiano; el PSI vivió cerca de 100 años, fue el partido hegemónico de las izquierdas italianas tras la primera guerra mundial, sobrevivió a la dictadura de Mussolini así como a las numerosas excisiones por la izquierda que sufrió las tras la segunda guerra mundial al aproximarse y apoyar los gobiernos de la conservadora Democracia Cristiana. Sin embargo, pese a sobrevivir a tantos infortunios, su final se produjo cuando más cerca estaba del éxito. Y es que, en general, el PSI nunca fue un partido mayoritario en la Italia de la posguerra, estando siempre por detrás de la Democracia Cristiana y del Partido Comunista Italiano. A finales de los 80 el camino parecía expedito para el PSI; los comunistas italianos (el gran partido hegemónico d ela izquierda) se desacreditaban tras la caída del muro de Berlín; su líder Bettino Craxi había consegido convertirse en presidente del gobierno al frente de una coalición de 5 partidos y se abría la posibilidad de convertirse en el partido dominante del progresismo italiano. Pero lo que se abrió, finalmente, fue su propia fosa a causa de la corrupción. Los grandes juicios a comienzos de los años 90 llevados a cabo por el fiscal Antonio Di Pietro afectaron a todos a los partidos de la coaliación de gobierno y, entre ellos, al PSI con especial virulencia en la figura de Bettino Craxi, que fue acusado por las irregularidades de soborno y financiación ilegal. En mitad de una dura campaña de prensa y, tras una serie de devacles electorales, el PSI optó finalmente por la autodisolución.

La UCD quizás sea uno de los ejemplos más claros de patrtido hegemónico que desaparece en poco tiempo. Pese al méritorio trabajo de pilotar la Transición, la pérdida de su líder fundador Adolfo Suárez, su falta de estructura interna sólida y el desgaste acelerado del gobierno hicieron que en las elecciones de 1982 obtubiese unos resultados desastrosos que provocaron al poco tiempo su desaparición.

La UCD quizás sea uno de los ejemplos más claros de patrtido hegemónico que desaparece en poco tiempo. Pese al méritorio trabajo de pilotar la Transición, la pérdida de su líder fundador Adolfo Suárez, su falta de estructura interna sólida y el desgaste acelerado del gobierno hicieron que en las elecciones de 1982 obtubiese unos resultados desastrosos que provocaron al poco tiempo su desaparición.

Sin embargo, sería un error pensar que los grandes cataclismos le han sucedido sólo a fuerzas de izquierda; la lista de grandes partidos conservadores que han sufrido grandes devacles esta completita y en muchos ellos hay un denominador común, los escándalos de corrupción que socabaron su credibilidad; así, la Democracia Cristiana italiana, partido central de la política de este país, fue barrido lo mismo que todos los partidos de la posguerra en Italia fue barrido por este fenómeno. En España fue el partido Republicano Radical, un partido fundado por Alejandro Lerroux en 1908 con un corte republicano, de tendencia izquierdista y exaltado en sus proclamas pero que, con el tiempo, se fue moderando tanto en sus discursos hasta que, con la caída de la monarquía de Alfonso XIII en 1931 se convirtió en el principal partido de ideología republicana en la II República. Durante la evolución política de la misma los Radicales fueron un partido fundamental del sistema republicano, tanto por su número de votos y de escaños como por participar en el gobierno tanto en el gobierno de Azaña como por aportar todos los presidentes de gobierno en el bienio 1933-1935. Sin embargo dos escándalos de corrupción bastante inocuos (el del Estraperlo y el Tayá-Nombela) pero manipulados por el presidente de la república Niceto Alcalá-Zamora (rival político y personal de Lerroux) provocaron el descrédito del partido de Radical que, literalmente se hundió y desapreció de la vida política de la república suceso que tuvo nefastas consecuencias pues desaparecía el único partido que podía evitar el choque directo entre derechas e izquierdas.

El PASOK griego es considerado el antecedente próximo más similar al PSOE. Un partido que surge a su izquierda que le roba el discurso y el electorado; sus coaliciones con partidos conservadores; una grave crisis económica que hacen que su electorado le abandone.

El PASOK griego es considerado el ejemplo más similar al PSOE en cuanto a derrumbe electoral. Un partido que surge a su izquierda (Syriza) que le roba el discurso y el electorado; sus coaliciones con partidos conservadores ante las exigencias internacionales; una grave crisis económica que hacen que su electorado le abandone.

La manía de extingirse de algunos partidos después de pasar lo peor, una larga existencia, sobrevivir en la oposición y, al poco de llegar al fin al poder, hundirse se ha repetido mucho más de lo que podríamos pensar. Un ejemplo fue el Partido Socialista Japonés; surgido tras la segunda guerra mundial se convirtió junto con el conservador Partido Liberal Democrático (PLD) en los partidos principales del sistema bipartidista japonés aunque con un ligero matiz; mientras los conservadores gobernaron de forma ininterrumpida durante 50 años, los socialistas nipones se mostraban incapaces de ganar una sola de las elecciones convirtiéndose en el sempiterno partido líder de la oposición. Finalmente, en 1993, le llegó su oprtunidad de acceder al gobierno gracias a que los conservadores, desgastados tras tantos años de gobierno y por la corrupción perdieron la mayoría y se formó una coalición de partidos liderada por llos socialistas japoneses con partidos de diversa índole, algunos incluso conservadores y, finalmente, con el propio PLD. Esta alianza con fuerzas derechistas para alcanzar el poder unido a su pésima gestión de la catástrofe del terremoto de Kobe desgastaron enormemente a los socialistas japoneses que sufrieron un duro castigo electoral en las siguientes elecciones. Así el cataclismo se produjo súbitamente; ni los intentos de atraer al electorado conviándose el nombre por partido socialdemócrata funcionaron, las escisiones se sucedieron y el partido socialista japonés quedó reducido a una fuerza residual que cedió el testigo de principal fuerza la oposición a un nuevo partido, el centrista Minshinto mientras los conservadores del PLD volvían a copar el poder en Japón situación que continúa hasta nuestros días.

Evolución del porcentaje de voto del partido Liberal Alemán. Esta formación, típico ejemplo de partido bisagra, tiene una larga historia como partido comodín que se ha venido aliando cuando la situación lo ha requerido con la conservadora CDU o con los socialdemócratas del SPD. Sin mebrago, esta ambigüedad, su último giro excesivamente conservador y neoliberal y la imagen antipática muy vinculada a los recortes durante su última presencia en el gobierno de coalición de Ángela Merkel provocaron que, por primera vez en su historia, en las elecciondes de 2013 no lograse por primera vez en su historia el mínimo del 5% de votos para conseguir escaños en el Parlamento alemán quedando fuera del mismo.

Evolución del porcentaje de voto del partido Liberal Alemán. Esta formación, típico ejemplo de partido bisagra, tiene una larga historia como partido comodín que se ha venido aliando cuando la situación lo ha requerido con la conservadora CDU o con los socialdemócratas del SPD. Sin mebrago, esta ambigüedad, su último giro excesivamente conservador y neoliberal y la imagen antipática muy vinculada a los recortes durante su última presencia en el gobierno de coalición de Ángela Merkel provocaron que, por primera vez en su historia, en las elecciondes de 2013 no lograse por primera vez en su historia el mínimo del 5% de votos para conseguir escaños en el Parlamento alemán quedando fuera del mismo.

Corrupción, mala gestión, divisiones internas, disputas ideológicas, alianzas electorales mal pensadas o alianzas de gobierno rechazadas por sus electores parecen ser, pues, los males que puede conducir a que un partido hegemónico a la desaparición; sin embargo, estas son cuestiones coyunturales y pueden provocar que un partido  desaparezca pero enseguida aparezca otro de similar ideología o personal que ocupa su lugar. Sin embargo, hay otro motivo que es más de fondo y es de lo que debería tomar nota el PSOE: que el partido sea percibido por la sociedad como poco útil como instrumento político, como algo desfasado que lo hace prescindible y sustituible por otro nuevo partido con una ideología y formas políticas nuevas.

Y de esto hay un antecendente esclarecedor, sería el partido Liberal de Inglaterra; uno de los partidos más antiguos del mundo (con sus orígenes en el partido whig fundado en 1678) que dió algunos de los líderes más conocidos de la historia inglesa como William Pitt, Robert Walpole, Lord Palmerston o William Gladstone, Winston Churchill (al comienzo de su carrera política) o Lloyd George. Un partido que escribió momentos gloriosos como la construcción del Imperio, la política del libre comercio, la concesión del sufragio universal o la victoria en la Primera Guerra Mundial. El partido que, junto con los conservadores, fue la espina dorsal del sistema parlamentario inglés durante más de doscientos años y que es la seña de identidad de la estable política británica tantas veces admirada, intentado ser imitada y tenida por inmutable. Muchos méritos sin duda, un historial de servicios a su país dilatado, pero de nada le sirvieron a los liberales ya que no supieron actualizar su mensaje y su discurso ante una sociedad británica que había experimentado unos cambios sociales y económicos ante los que no supieron adaptarse; no hizo falta ni cataclismo político, corrupción o escándalo alguno. Simplemente fue una muerte por causas naturales provocadas por la edad. Así, en 1922, por primera vez en su historia no fueron uno de los dos partidos más votados ya que fueron desplazados en el bipartidismo británico por el casi recién nacido partido Laborista (sólo 7 años antes). Desde entonces los liberales no han hecho más que languidecer pues, aunque participaron en alguna ocasión en gobiernos de concentración, alianzas electorales o de gobierno, han llevado a cabo intentos de renovación ideológica o cambio de nombre, los liberales no han logrado nunca volver a ser un partido mayoritario ni con aspiraciones a ser un partido de gobierno.

El Partido Libreal Demócrata inglés es el hedereo del histórico partido whig y liberal; sin embargo a lo máximo que ha llegado a sido a actuar como aliado de los conservadores en el primer gobierno de David Cameron. Aunque infrarepresentado a causa del sistema electoral británico en número de votos sigue siendo un partido irrelevante y marginal (4º del país) con poco impacto social

El Partido Libreal Demócrata inglés es el hedereo del histórico partido whig y liberal; sin embargo a lo máximo que ha llegado a sido a actuar como aliado de los conservadores en el primer gobierno de David Cameron. Aunque infrarepresentado a causa del sistema electoral británico en número de votos sigue siendo un partido irrelevante y marginal (4º del país) con poco impacto social

En definitiva los partidos políticos son como organismos vivos ya que son personas los que los dirigen y ciudadanos los que los votan. Por tanto, como cualquier institución humana, los partidos políticos se disuelven, refundan y pueden sucumbir sin que las consecuencias tengan que ser especial o necesariamente dramáticas. Como hemos visto algunos países han visto caer alguno de sus partidos hegemónicos y han continuado su existencia sin mayores contratiempos. Cuando los sistemas se resquebrajan no es porque esos partidos fuesen como una especie de pilar que apuntalaban el sistema y que, al ceder, arrastraba al mismo; si ese sistema sufre un colapso de grandes consecuencias ha sido provocado por su debilidad, a la falta de confianza de la sociedad y de los ciudadanos que la integran, a que sus instituciones no han sabido dotarse de la solidez que debieran, a un alejamiento general de la clase política de sus gobernados y a la falta de mecanismos de esa sociedad para generar alternativas posibles y responsables. El problema, por tanto, no es que se hunda el PSOE, el problema sería que la sociedad española no fuese capaz de crear otro instrumento político para sustituirlo y afrontar el problema y las contradicciones que pudiesen llevar al colapso de un gigante.

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