De las Fiestas Nacionales

Las Fiestas Nacionales suelen ser un motivo de alborozo y orgullo en la mayoría de los países. En ellas se reafirman los sentimientos de pertenencia a la nación, se aprecian con satisfacción los logros del pasado y suelen provocar encendidos sentimientos de unidad además de reforzamiento de los valores comunes. Quizás por ello en pocos países como en España levante las ampollas que reciente provoca en cierto sector de la opinión pública o de cierta clase política. Los motivos pueden ser variados y abiertos a las más diversas interpretaciones aunque aquí prefiero que Hagamos Memoria y veamos cuál es el origen de las fiestas nacionales en diversos países para comprender un poco mejor porqué la nuestra recientemente origina la controversia que suscita.

En primer lugar hay que partir de un hecho lógico: las fiestas nacionales conmemoran un acontecimiento del pasado de ese país que resulta reivindicable. Así, esto se cumple en general salvo excepciones como Holanda (donde festejan como fiesta nacional la fecha de nacimiento de su soberano (el llamado Día del Rey) con lo que esta varía según el aniversario del monarca reinante en el momento), Irlanda (país tan católico que tiene como día nacional el de San Patricio, el patrón de la isla) o el Reino Unido (donde celebra cada nación su día por separado y siempre con el santo patró, ya sea san Jorge o san Andrés o san David).

Las diferencias las empezamos a encontrar sobre todo en lo lejos o cerca en el tiempo en que se va a buscar el acontecimiento digno de festejar o conmemorar en la fiesta nacional. Como norma general cuanto más joven es el país o el régimen político más reciente es el acontecimiento escogido. Así, por ejemplo, Alemania tiene el día de la reunificación tras la guerra fría y que se logró en 1990; entre que Alemania es un estado relativamente reciente (no existió hasta 1870) y que en su pasado próximo tiene etapas históricas bastante impresentables, con prudencia han buscado una que suscite pocas controversias. Otro tanto ocurre en Italia (otro estado que como tal nació en 1870 en su configuración territorial actual) donde han escogido el día del plebiscito por el que se impuso la república a la monarquía en 1948; probablemente les pareció un poco fuerte apelar a la época romana u ostrogoda, las últimas antes del siglo XIX, en las que Italia estuvo unida como tal.

En Alemania de buena gana hubiesen escogido como día de su fiesta nacional  el día d ela caída del muro de Berlín. Pero hubieron de desistir ya que ese día  coincidía con la Noche de los Cristales Rotos que marcó el inicio de la persecución sistematizada de Hitler a los judíos. Cosas de tener elementos en el pasado impresentables

En Alemania de buena gana hubiesen escogido como día de su fiesta nacional el día d ela caída del muro de Berlín. Pero hubieron de desistir ya que ese día coincidía con la Noche de los Cristales Rotos que marcó el inicio de la persecución sistematizada de Hitler a los judíos. Cosas de tener elementos en el pasado impresentables

Cuando los estados son recientes y fruto de un proceso de independencia en el siglo XIX o comienzos del XX lo más socorrido ha sido recurrir a las fechas en los que se inició ese proceso emancipador; esta elección la iniciaron los EEUU con su 4 de julio de 1776 y desde entonces así ocurre en multitud de estados africanos y asiáticos (en los que el día nacional es el día en que se proclamó su independencia) así como en muchos estados europeos en los que se celebra el día en que se inició la lucha por la independencia en el siglo XIX (como, por ejemplo, es el caso de Bélgica, que celebra el inicio de la revolución de Bruselas en 1830; o en Grecia, con el comienzo de la lucha contra los turcos en 1821) o en el siglo XX (caso de Polonia o Finlandia).

Celebración de la fiesta nacional en Ghana. La mayoría de los países africanos celebran su fiesta en la fecha de su declaración de independencia.

Celebración de la fiesta nacional en Ghana. La mayoría de los países africanos celebran su fiesta en la fecha de su declaración de independencia.

Conforme el estado es más antiguo, el día nacional empieza a rebuscar más atrás en la historia nacional ya que tienen un pasado en común más prolongado en el tiempo. Los franceses se quedaron en su búsqueda en 1789 con el asalto a la Bastilla y el inicio de la revolución francesa porque sin duda para el país este acontecimiento marcó un antes y un después en la historia de la nación y es difícil dudar de la transcendencia histórica de este acontecimiento. Otros, como algunos estados escandinavos se remontan a la edad moderna como los suecos, que se van a 1523 a conmemorar el primer rey Vaasa mientras los daneses se marchan a 1219 a buscar el día en que su bandera nacional bajó de los cielos. Puestos a rebuscar en el pasado quizás los más tenaces han sido los japoneses quienes se han ido al 660 a. de Cristo para buscar al primer emperador, Jimmu; mientras que los más románticos y melancólicos quizás sean los portugueses que se fueron al 1580 para celebrar la muerte de su literato Camoes considerado el padre de las letras portuguesas.

Noruega ha elegido como su fiesta Nacional coincide con la fecha de su primera constitución en 1814.

Noruega ha elegido como su fiesta Nacional coincide con la fecha de su primera constitución en 1814.

Por tanto, que los españoles celebremos como Fiesta Nacional (no fiesta de la hispanidad como algunos afirman para tratar de descalificar la fecha o rechazarla como ajena) un acontecimiento ocurrido en 1492, no nos hace especialmente diferentes a otros estados antiguos y con tradición en Europa aunque, quizás, sea ese el inconveniente el que para algunos el que España sea un estado con tanta tradición histórica y con un pasado común tan dilatado en el tiempo. Se me ocurre que si en lugar de salir Colón de Palos de la Frontera patrocinado por los Reyes Católicos lo hubiese hecho desde Burdeos patrocinado por Carlos VIII o desde Plymouth subvencionado por Enrique VIII, que superando los miedos mediavales se atreviesen a surcar el Atlántico y que ello les llevase a descubrir un continente nuevo en el que el francés o el inglés se hubiesen extendido prolificamente, es muy probable que ese día fuese para Inglaterra o Francia su día de la fiesta Nacional del que sentirse orgullosos.

Y es que quienes ponen en duda la fiesta nacional en España suelen ser a mi juicio de dos tipos. Por un lado nacionalistas que niegan la existencia misma de España como nación, ya que para ellos lo que se identifica con España no es sino una Castilla anexionista que somete a los restantes pueblos peninsulares. Así, presentar 1492 como un acto mas de ese expansionismo castellano serviría para descolgarse del mismo con mayor facilidad. Y si encima ese acontecimiento marcó una época de apogeo político y militar, de la extensión del castellano por todo un continente razón de más para renegar del mismo. Por otro lado hay un cierto sector de la izquierda más radical que, con una mezcla de ignorancia, deseo de notoriedad en los medios de comunicación llamando la atención con declaraciones estrambóticas en lugar de con la eficacia de su gestión, una pésima praxis histórica consistente en analizar los acontecimientos del pasado y su desarrollo con argumentos del presente o todos los anteriores a la vez. En ambos casos, nacionalistas e izquierda radical, se une el deseo de continuamente traer el franquismo al presente y de abominar de los símbolos y festividades de España que Franco utilizó y manoseó con descaro para así rechazarlos sin darse cuenta que así se los atribuyen a su régimen para quitárnoslos a todos los españoles.

El 12 de octubre es tan buena y acertada fecha de la fiesta nacional en sí misma como podría haber sido otra cualquiera de nuestra dilatada historia porque, en conjunto, hay motivos para sentirnos orgullosos de ella como ciudadanos de una nación libre y democrática. Distinto es que alguien proponga otra mejor que no sea una fiesta común (lo que excluye el 6 de diciembre ya que es también es día festivo); personalmente siempre me gustó el 2 de mayo, fiesta que los madrileños se han apropiado injustamente porque, más allá que ese día el populacho de Madrid, en su mayoría integrado por gentes de los bajos fondos, se echase a la calle a luchar contra los franceses lo transcendente fue que, al conocerse los hechos acaecidos en Madrid, en todas las regiones de España (y en Cataluña una de las que más) hubo un sentimiento de solidaridad y de rechazo al invasor que muy bien podemos reivindicar. Pero tenemos el 12 de Octubre y es que en España tenemos una historia tan rica y variada que es que podemos elegir incluso. Casi ná.

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Una respuesta a De las Fiestas Nacionales

  1. Repaso interesante de la historia de las festividades nacionales en Europa, y por la reflexión más que oportuna que ayuda a desvincular “lo nacional” de la ominosa memoria del franquismo. Es que lo tenemos todavía muy cerca…
    Quizás haya que ganar algún otro mundial del futbol para que volvamos a ver en las calles a la gente joven contenta y orgullosa de su bandera para que las viejas generaciones logremos mirarla también así, con naturalidad y con orgullo. Es algo que me siempre me dio envidia de otros países…

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