El derrumbe

Cuando un producto pierde 20 puntos de aceptación en el mercado, se cambia al director de marketing o el nombre del producto.

Las encuestas tienen en España mala prensa. En los momentos clave raramente aciertan, o al menos esa es la opinión más extendida. Yo no estoy tan de acuerdo con esta apreciación. Más bien creo que en España interpretamos los sondeos que hacen las distintas empresas demoscópicas más como acertijos que como lo que son, fotografías de situación que reflejan un estado de ánimo coyuntural. Además, a los españoles no se nos da nada bien decirle lo que hacemos o pensamos a un desconocido que nos asalta en la calle o por teléfono.

De ahí que en ocasiones puntuales las encuestas patinen estrepitosamente. Sin embargo, lo que es realmente interesante y útil es observar la tendencia de las opiniones cuando las preguntas y la muestra son homogéneas. El margen de error de los últimos sondeos políticos que hemos conocido es lo de menos. Lo realmente significativo, a efectos de la toma de decisiones, es observar la evolución de las respuestas de los ciudadanos.

Descenso abrupto

Si estuviéramos ante el seguimiento de un producto, encargado por la dirección de marketing de una empresa, el descenso abrupto de la buena imagen del mismo supondría un serio motivo de preocupación para los responsables de la compañía. Ni que decir tiene que si en un plazo de un año esa buena imagen se desploma un 22%, ya no estaríamos ante un problema de estrategia comercial, sino más bien frente al cuestionamiento del producto en sí.

¿Qué se hace cuando por razones directamente relacionadas con la calidad del producto, o vinculadas a campañas externas de desprestigio, este se derrumba en el mercado? Se realizan cambios radicales en la apariencia y, llegado el caso, incluso se cambia el nombre del producto mismo. No será la primera vez que esto ocurre en el ámbito de la empresa. Y tampoco en el de la política. En la Italia de la década de 1990 todos los partidos tradicionales se vieron obligados a cambiar de caballo y de siglas. No es que desaparecieran; solo se transformaron. Pero los dirigentes de la Democracia Cristiana, El Partido Comunista y el Partido Socialista, fueron los primeros que pasaron a mejor vida.

Sensación de impotencia

Hace unos meses nadie habría imaginado que en España íbamos a estar en una situación parecida a la actual. No es necesario que enumere los casos de corrupción que han abierto en canal la credibilidad del sistema para reforzar la sensación de impotencia y vértigo que nos rodea. Estamos muy cerca de un derrumbe político y social de consecuencias difícilmente medibles, pero en cualquier caso desoladoras.

Hay poco tiempo, pero aún existe una posibilidad de reconducir la situación. Y esta pasa indefectiblemente por una revisión profundísima de las normas y valores sobre las que se asienta el sistema de partidos que rige la esfera pública. De no hacerse, pronto veremos cómo del producto que nos vendieron no queda ni el nombre.

 

Acerca de Agustín Valladolid

Periodista. En algunos sitios me llaman comentarista político, en otros tertuliano. No sé qué es peor, pero es lo que hay.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El derrumbe

  1. fran dijo:

    totalmente deacuerdo. DERRUMBE INMINENTE.
    tampoco las personas debemos dejar de ser revindicativos.
    y mas que nada no ser esclavos ni sometidos de un sistema.
    debemos defender la libertad, a toda costa.
    que DIOS nos proteja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current day month ye@r *