Pobres controladores. Rubalcaba no tiene corazón

Con los controladores el Gobierno ha actuado con diligencia y eficacia, comportamiento tan inusual como intolerable: ¡Rubalcaba dimisión!

 

Tengo un amigo con un buen trabajo, ingeniero de profesión, al que se le había metido en la cabeza que quería ser controlador aéreo.

-Ganas un sueldo estupendo y trabajas en lo que te gusta. ¿Por qué quieres ser controlador?, le pregunté.

-Sencillo: Ganaré cuatro veces más y trabajaré la mitad.

Más o menos un par de años más tarde, me reconoció que finalmente se había presentado al examen, pero le habían suspendido.

-Creo que contesté al 99 por ciento correctamente, pero no pasé la criba. Me han comentado que si no tienes padrinos en el colectivo es muy difícil aprobar.

A mi amigo ya le habían advertido que algo parecido podía suceder, que los controladores con más antigüedad son los que deciden quiénes aprueban y quiénes no. Pero pensó que se trataba de una exageración, que ya no existían en España colectivos cuyo funcionamiento estuviera al margen de las normas más elementales de control democrático.

Más recientemente he conocido el caso de un dirigente de los controladores que ganaba más de 600.000 euros al año y que, cercano a la edad de jubilación, y ante la ofensiva del Gobierno para revisar los sueldos y las condiciones de trabajo suyas y de sus compañeros, ofreció a AENA "traicionar" a sus colegas a cambio de un despido improcedente con 45 días por año de indemnización. Es decir, unos 2,5 millones de euros por retirarse a tiempo.  Que yo sepa, no se aceptó su oferta.

 

El peor ministro de Fomento

Desde que existe, el colectivo de los controladores aéreos ha mantenido privilegios que significan un insulto para el resto de los trabajadores de este país. Pero lo peor no es eso. Lo realmente intolerable es que cuando desde el legítimo poder político se han intentado reducir esos privilegios, esta casta malencarada siempre ha usado el chantaje como método de negociación. Y siempre ganó el pulso. Se lo echaron al Gobierno de UCD, aprovechando la debilidad de un Adolfo Suárez que, casualidades de la vida, poco después dimitió como presidente del Gobierno. Y se lo han echado sistemáticamente a quien ha tenido la osadía de aplicar las leyes y el sentido común a estos chantajistas.

Aunque, para ser exactos, los controladores no siempre se han visto obligados a utilizar la amenaza. En 1999, el más nefasto ministro de Fomento de los que ha habido en democracia, Rafael Arias-Salgado, les aceptó sin rechistar el convenio por el que cada controlador nos cuesta a los españoles el doble que sus colegas de la Unión Europea, trabaja mucho menos que estos y sus dirigentes tienen derecho de veto a cualquier incorporación a la plantilla.

Cuando por fin un Gobierno hace lo que tiene que hacer -incluso lo hace bien de principio a fin, apurando al máximo la vía del diálogo y actuando con firmeza si no le dejan otra salida-, no parecen razonables algunas de las críticas que ha recibido. Es verdad que no estamos muy acostumbrados a que este Gobierno actúe con eficacia y sin titubeos. Pero precisamente por eso debiéramos reconocer el acierto con que se ha conducido ante una situación extraordinariamente compleja.

 

El gran manipulador

Especial gracia me hacen las invectivas que leo sobre Rubalcaba: “Tenebroso”, “manipulador”, “agitador”… Pronto se le achacará la paternidad de haber sido el inspirador del estado de Alarma (lo cierto es que era una opción que venía manejando José Blanco), añadiendo que este es un mecanismo insólito y no muy justificado en democracia. Y se equivocarán, porque los ciudadanos sí creen proporcionada una medida que ha impedido que se siguieran utilizando como rehenes a seiscientas mil personas,  ha limitado las pérdidas económicas (aún así van a superar los 300 millones de euros) y probablemente ya ha evitado que en la Navidad vayamos a vivir el mayor caos de nuestra historia como país. Aunque, vaya usted a saber si no era ese el objetivo que se perseguía y alguien se ha precipitado.

 

 

 

 


El punto medio

Acerca de Agustín Valladolid

Periodista. En algunos sitios me llaman comentarista político, en otros tertuliano. No sé qué es peor, pero es lo que hay.
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Una respuesta a Pobres controladores. Rubalcaba no tiene corazón

  1. Nash dijo:

    At last, someone comes up with the “right” aswenr!

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