Botín a lo suyo (y Zapatero, también)

¿Quién es el ingenuo que piensa que la petición de Botín a Zapatero es un respaldo al presidente?

Imaginemos por un instante que la legislación española hubiera incorporado ya a su ordenamiento jurídico la sabia medida de limitar a dos los mandatos de los presidentes del Gobierno. ¿Estaríamos hablando de la sucesión de Zapatero? A falta de un año para acabar la segunda legislatura, ¿debería conocerse el nombre del sustituto? En ese supuesto, ¿el presidente saliente estaría obligado a facilitar el relevo en lugar de a enmarañarlo? Las respuestas son bastante obvias: sí, sí y sí. Entonces, ¿a qué juega Zapatero?

Cuando en la Navidad pasada dijo que ya había tomado una decisión y que se la había comunicado a su mujer y a un amigo (JdP), la lógica deductiva indicaba que en estricto cumplimiento de sus más hondos principios ZP se apuntaba a la sana doctrina de la limitación de mandatos. Además, como recalcó Felipe González, si ha anunciado que tiene tomada una decisión, es que se va; para quedarse tendría que contar con el partido. La aparente ingenuidad del ex presidente traslucía un nada sutil aviso: si no te vas tú puede que tengamos que echarte. Y en eso estaban algunos cuando apareció Emilio Botín.

Un chiste de El Roto

Recuerdo una viñeta de El Roto en la que un banquero, desde una tribuna en la que destaca el símbolo del dólar, se dirige a un nutrido auditorio: “Nos llevamos millones y el Estado los repuso. ¿Cómo pueden decir que el sistema no funciona?”. Y me acuerdo de El Roto después de leer que los jefes de la agencia Moody’s, la misma que entre 2000 y 2007 concedió la máxima puntuación (AAA) a 45.000 valores relacionados con hipotecas para ganar cuota de mercado, sin importarle la calidad real de las inversiones que recomendaba, esos mismos jefes, colaboradores necesarios del mayor desastre económico de la historia, se han subido el sueldo un 60%. Ahora ganan el doble que en 2005 y como nadie les manda a paseo siguen haciendo de las suyas. La última bajar la calificación a la mayoría del sector financiero español (a excepción del Santander, BBVA y La Caixa, que, por cierto, representan algo así como el 70 % del sector).

Nada de esto tiene que ver con Botín. Su banco es excepción. Ni ha necesitado dinero público, ni parece que lo vaya a necesitar. De ahí el cariño de Moody’s. No, no se trata de Botín, sino de lo que representa. La lectura de sus palabras en la reunión del viernes pasado en Moncloa, pidiendo a Zapatero que aplace el debate sucesorio y agote la legislatura, es bastante homogénea: para alivio de unos y disgusto de otros, la opinión generalizada es que la intervención de Botín en el cónclave de grandes empresarios con el Gobierno supone un respaldo al presidente. Yo creo justamente lo contrario.

El PP con las pymes

Lo que Botín hizo fue expresar lo que muchos de sus colegas piensan y no siempre dicen: que hasta que acabe el proceso iniciado de reformas la política es un estorbo. Botín no defiende a Zapatero, sino a lo suyo y a los suyos. Los que en el Partido Popular se han mosqueado con el banquero cántabro no saben de qué va esto. Es al PSOE al que debiera preocupar el protagonismo de Botín. Esencialmente porque lo que en todo caso se desprende de la cumbre de Moncloa es un Gobierno al servicio de la banca y de las grandes empresas; un Gobierno tan empequeñecido que hasta los banqueros se permiten el lujo de darle instrucciones políticas en su casa y en público.

Entre tanto, Rajoy se reúne con cien pequeños y medianos empresarios que a buen seguro le van a contar que los señores que son recibidos en Moncloa les niegan el crédito y así no hay quien aguante el tirón. Zapatero con los ricos y Rajoy con los que piden. Zapatero con el 50 % del PIB nacional y Rajoy con los que crean el 80% del empleo. No es exactamente así, pero así parece y así se vende. Y aún será más utilizado este aparente connubio entre el socialismo y la gran patronal cuando, con acuerdo o sin él, se aprueben las nuevas (y necesarias) normas que van a regular la negociación colectiva.

A ZP solo le falta hacerle caso a Botín para terminar de desquiciar a su partido y despejar del todo el camino al PP. Es cierto, señor Botín, que lo mejor que puede hacer Zapatero es concluir el proceso de inmolación personal iniciado. Y la legislatura. Es lo mejor para el país y para él mismo. Pero no es cierto, señor Botín, que si Zapatero aplaza su decisión vayamos a tener más estabilidad política; lo único seguro es que si no despeja ya la incógnita solo habrá un damnificado: su partido.

Un post scriptum de Amin Maaluf

Releyendo a Amin Maaluf, encuentro un párrafo que reafirma mi convicción de que la intervención militar en Libia es lo mínimo que se espera de las democracias occidentales: “Contrariamente al tópico establecido -escribe Maaluf-, el pecado secular de las potencias europeas no ha sido el de querer imponer sus valores al resto del mundo, sino precisamente lo contrario: el haber renunciado continuamente a respetar sus propios valores en sus relaciones con los pueblos dominados (…) El primero de esos valores es la universalidad, a saber, que la humanidad es una. Diversa, pero una. Y es por ello una falta imperdonable transigir en los principios fundamentales con el eterno pretexto de que los demás no estarían dispuestos a hacerlos suyos” (“El desajuste del mundo”. Alianza Editorial). Grande Maaluf.


El punto medio

Acerca de Agustín Valladolid

Periodista. En algunos sitios me llaman comentarista político, en otros tertuliano. No sé qué es peor, pero es lo que hay.
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