Algo va mal (y sí vale señalar)

Puede que Zapatero no haya leído a Tony Judt, pero ni esa supuesta laguna justifica que no anuncie su retirada antes de 22-M

Estoy leyendo el penúltimo libro de Tony Judt, “Algo va mal”. Al poco de empezar me llaman la atención dos datos que reflejan las desigualdades todavía existentes en el “mundo civilizado”. El primero denuncia que en 2005 el 21,2 por ciento de la renta nacional de Estados Unidos estaba en manos de solo el 1 por ciento de la población. Yo lo tengo algo más actualizado. Según mis apuntes, que si mal no recuerdo están extraídos de un artículo de Vicenç Navarro, en 2009 ese 1 por ciento de norteamericanos archimillonarios poseían ya el 24 por ciento de la renta nacional. Realmente llamativo (y escandaloso). Pero aún lo es más si establecemos una comparación temporal no demasiado lejana: en los años 70 del siglo pasado el mismo 1 por ciento de tíos gilitos únicamente acumulaba el 8 por ciento de la riqueza made in USA.

Segundo dato sorprendente: “Hay más niños pobres en el Reino Unido que en ningún otro país de la Unión Europea. Desde 1973, la desigualdad en los sueldos se ha incrementado allí más que en ningún otro país, excepto Estados Unidos” (Pag. 28. “Algo va mal”, de Tony Judt. Editorial Taurus). Sorprendente y escandaloso. En la Meca de las finanzas mundiales, en el reino de los bonus multimillonarios, en el país de los Juegos Olímpicos de 2012 y de la banca sostenida con dinero público (aquí no son excepción), hay decenas de miles de niños que malviven. Interesante.

Estos y otros ejemplos de grave injusticia social asentada en el corazón de Occidente se han desarrollado esencialmente en países (USA y RU) con las capas freáticas de la política y la economía generosamente empapadas durante décadas con las recetas más conservadoras. Por eso dice Judt que “es asombroso que en una serie de elecciones que se han celebrado en Europa después de la crisis financiera, los partidos socialdemócratas hayan obtenido malos resultados”. Pero él mismo se contesta: “A pesar del derrumbamiento del mercado han sido a todas luces incapaces de estar a la altura de las circunstancias”. Tras la brutal crisis financiera y económica provocada por las recetas neoliberales defendidas por la derecha, el brillante pensador británico muestra su incredulidad ante la falta de reacción de la izquierda. Y lo realmente dramático no es la cara de pasmo que se les quedó a los líderes socialdemócratas o si lo prefieren socialistas (en España, por ejemplo, Zapatero tardó siglos en reconocer la crisis), sino que el crack económico puso de manifiesto la falta de un discurso alternativo, social y progresista al que poder agarrarse.

Descalabro total

No es del todo necesario, pero viene bien leer a Judt para constatar los errores cometidos por el Partido Socialista en España, para descifrar las claves de tanto desapego ciudadano. Es verdad que nadie gana unas elecciones transmitiendo malas noticias. Pero una cosa es evitar el suicidio y otra mirar bobaliconamente para otro lado. Negándola con empeño, Zapatero convirtió en suya una crisis que habían ocasionado sus antípodas ideológicos. Luego vinieron los remedios de la abuela, insuficientes, inconsistentes, increíbles. Después, el tirón de orejas de Obama y la Merkel. Conclusión: el acierto, cuando llegó, ya venía bautizado.

Inseguridad, miedo, desconfianza. Tres palabras que han pasado a formar parte de nuestro paisaje cotidiano. Hay quien todavía afirma que Zapatero es la mejor opción electoral del PSOE. No lo piensan, pero lo dicen. “Zapatero, nuestra mejor apuesta”. Un disparate. Técnicamente hablando, un disparate. Por desgracia para él, y para mucha gente, Zapatero no es hoy el prototipo de gestor que transmite eficacia, seguridad y confianza, verdaderas urgencias de los españoles. Cuando decidió no repetir como candidato, ya sabía que la opinión general le era muy desfavorable. Imagino que no ha cambiado de opinión. Sobre todo si le van pasando las encuestas que encargan sus dirigentes territoriales. La prensa lo contaba este pasado fin de semana: “Los análisis socialistas más pesimistas contemplan perder todas sus comunidades” (en las que gobierna el PSOE, se entiende). Y yo añado: y los más optimistas, todas menos dos. Sumemos a tan ingratas expectativas la posible pérdida de capitales estratégicas como Barcelona y Sevilla. Y suerte que aún no tocan autonómicas en Andalucía. En mi opinión, Zapatero debe comunicar su retirada antes del 22 de mayo. Y no porque lo pidan Barreda o Fernández Vara; es que, si no lo hace, igual lo que tiene que anunciar el 23 es su dimisión como presidente del Gobierno.


El punto medio

Acerca de Agustín Valladolid

Periodista. En algunos sitios me llaman comentarista político, en otros tertuliano. No sé qué es peor, pero es lo que hay.
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