Pesadilla de Navidad

En realidad este artículo se tendría que haber titulado “Cena de Navidad”, pero visto el resultado de la citada, he considerado que era mucho más sincero titularlo de esta manera. NO me refiero a cualquier cena de Navidad, sino a las cenas de empresas. Éstas deberían ser estudiadas en Harvard, en Cambridge o en la Complutense. Pero deberían ser estudiadas en algún sitio más allá de los baños de los bares, de los centros de trabajo y de Iker Jiménez. Sí, porque sobrepasan el límite de lo natural. Pasamos alrededor de 300 días al año con nuestros compañeros de trabajo, algunos de ellos amigos, pero la mayoría, no nos engañemos, gente con la que no tenemos nada que ver, excepto que trabajamos en el mismo edificio. Como no hemos tenido suficiente tiempo a lo largo del año, decidimos, voluntariamente y esto es lo grave del caso que no nos pagan más por ello, salir a cenar todos juntos. ¿Qué extraña razón nos lleva a pensar que, si no te has llevado bien con una persona ( o con varias) en un año entero esa noche acabará bien? Por eso me atrevo a afirmar que estas cenas son dignas de estudio de algún centro universitario de prestigio. Lo digo absolutamente en serio. Creo que supone un gran campo de investigación sociológica porque en ellas afloran todo tipo de personalidades. El compañero sobón que se atreve a dar un paso más esa noche y trata de meterte mano, de una manera muy torpe y vulgar. El manido chiste de: “Tú entiendes de electricidad, ¿crees que este cuerpo es corriente?” El guapo que se cree el rey de la fiesta y coquetea con todas, sobre todo, con la jefa, en busca de algo más que un ascenso. El tímido que, a la tercera copa de cerveza, se desata y se convierte en la reina de la noche. La amienemiga con la que no acabas de entenderte pero que esa noche te jura una amistad eterna. Y el resto de mortales que tratamos de soportar la velada de la manera más dignamente posible hasta que, de repente, no sabes cómo, te encuentras a las siete de la mañana en San Ginés tomando un chocolate con churros (ideal para empezar las Navidades con tres kilos de más) con tres compañeros que ni siquiera sabías que existían hasta entonces. Sí, a esta escena, a la que se ve sometida cada mes de diciembre más de la mitad de la población, es lo que yo llamo Pesadilla en Navidad. Si has tenido una de éstas, probablemente cuando tu novio te proponga ir a pasar la Nochebuena, la Navidad, la Nochevieja o el Año nuevo (o algo en general) en casa de su familia, puedes tener dos reacciones:

-Sería lo último que haría en este vida, ya he tenido bastante con mi cena de Navidad o

-Por supuesto, cualquier cosa mejor que en el trabajo.

Y ambas podrían ser objeto de estudio y carne de psicoanalista argentino. Sin embargo, la mía cuando Juan me propuso que pasáramos las vacaciones en casa de su madre, fue de frialdad absoluta. Sin duda, a ese silencio sepulcral contribuyó la importante resaca del día anterior. No podía pensar en nada más que no fuera dormir y dormir. Y, sobre todo, no podía pensar en suegras, comida o alcohol. Una mezcla explosiva. Así que he decidido posponer mi respuesta hasta dentro de unos días, cuando se me haya pasado un poco el shock de la cena de Navidad del trabajo. Estoy por mandar mi caso a la Universidad de Stanford. Quién sabe, igual el próximo año me libro de la cena con mi empresa, de la de mi suegra o de ambas.

Acerca de Cecilia G.

Todos los lunes, una nueva historia.
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6 respuestas a Pesadilla de Navidad

  1. Tamara dijo:

    Hola guapirosa!! La de cosas que hacemos por amor.. ay…. suegras, antes muertas que sencillas. Es lo que tiene tener pareja, hacer sacrificios y concesiones. Piensa en positivo y píllate un pedo enorme e intenta pasarlo lo mejor posible :D yo curro… :`( así qie disfruta :*

    • Cecilia G. dijo:

      Ohhh, espero que a pesar de que trabajes pases unas felices fiestas y seas muy feliz con los tuyos hoy y siempre!! gracias por estar ahí
      Un abrazo fuerte
      Lía

  2. María dijo:

    No sabes cómo me he visto reflejada. Menudas cenitas y ahora amenaza la de la suegra.
    Has dado en el clavo con el tema como siempre.
    un placer leer tus post

  3. Ernesto Cisneros dijo:

    Interesante artìculo os felicto ha sido una dicha leer y disfrutar de la
    ironnìa, pues nada seguid asì disfrutad de vuestra cena en Navidad
    un saludo cordial.

    • Cecilia G. dijo:

      Muchas gracias Ernesto! Un abrazo muy fuerte y espero que sigas leyendo y disfrutando con nosotros
      Mis mejores deseos para el 2015!
      Lía

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