There is only one Kate

Londres. Diez de la noche. Conversación entre cinco periodistas. Entre ellos yo. Como suele ser habitual en estas tertulias, empezamos con buenos propósitos y acabamos con malos hábitos. Es decir, el típico “sólo una y nos vamos”, “a las once en casa que mañana hay que madrugar”, “venga, la última”… Todo ello aderezado con una conversación elevada y culta sobre el mejor modelo posible. No, no me refiero a monarquía o república, independencia, sí o no, sino a algo mucho más importante: ¿Kate Middelton o Kate Moss? Y de ahí, al patrón femenino que, según nuestro particular sondeo, más le gusta a los hombres. Según esta teoría habría dos tipos de mujer: Kate Middleton, que representa a la mujer perfecta, la estabilidad y Kate Moss, la salvaje, la rockera, la pasional…

En realidad, durante tres horas no hicimos más que recrear un debate que ya tuvo lugar en Londres en el año 2011. Quizá uno de los más frívolos, pero también más apasionantes desde que se hicieron públicas las conversaciones entre Camila Parker Bowles y el Príncipe Carlos. Este enfrentamiento entre las dos Kates de Londres se produjo a raíz de la publicación de una atrevida fotografía de la modelo a la que acompañaba un eslogan: There is only one Kate in London. Por supuesto, esa Kate no era la duquesa de Cambridge, sino la modelo que ha resucitado de sus cenizas una y otra vez.

El debate quedó en tablas pero, de vuelta a Madrid, no pude dejar de preguntarme qué tipo de mujer soy ¿Middleton o Moss? Inmersa en este debate, nada más abrir la puerta de casa, sin un beso, sin un hola, sin más, le solté a Juan: ¿A ti quién te gusta: Kate Middleton o Kate Moss?

Juan, que para el modo de vida slow que gastaba era un tipo bastante rápido, entendió que esa pregunta tenía trampa y que, contestase lo que contestase, ninguna respuesta iba a ser buena. Así que me respondió:

-Eso depende, ¿cuál te gusta a ti más? Por cierto, bienvenida a casa.

Como buena periodista que soy, dejé transcurrir un tiempo antes de reformular de nuevo mi pregunta. Cinco minutos después, mientras deshacía mi maleta, le dije: ¿Era Kate Middleton quién me habías dicho que te gustaba más?

Pero, de nuevo, no obtuve respuesta. Así que durante la cena, mientras admiraba -que no degustaba- su crujiente de tofu y le pedía, por favor, que me pasase el vino, le sugerí: ¿No te parece que Moss es, en algunos aspectos, mucho mejor que Middleton?

Pero sólo obtuve un largo silencio sólo interrumpido por el crujir de sus dientes y de mi estómago. A las doce de la noche, decidí afrontar el tema con toda la madurez posible, así que, con voz firme le dije:

-Si me dices a quién prefieres, yo te digo si me gusta más George Clooney o Brad Pitt.

-Pensaba que era yo quien te gustaba.

-Qué engañado te tengo.

Después de una justa reconciliación, nos decidimos a hablar del tema. Mi planteamiento es el siguiente: creo que antes de la convivencia todas las mujeres somos Moss para transformarnos, con los años, en Middleton. Lo mismo les sucede a los hombres, empiezan siendo Miguel Ángel Silvestre y acaban convirtiéndose en Ramón García. Sin embargo, Juan tenía otra teoría distinta. Sostiene que dentro de cada uno de nosotros viven las dos Kate y dependiendo del cuándo, afloran la una y la otra. Sólo hay que saber qué tecla apretar para que surja la Kate que nosotras queramos.

Acerca de Cecilia G.

Todos los lunes, una nueva historia.
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