92 días y 18 horas

La primavera ha llegado. ¡Por fin! Los días se alargan, las flores estallan, brilla el sol, las temperaturas suben. La primavera es para todo el mundo una época de renovación, algo así como el renacimiento, después de una edad media. La primavera es alegría y color para todo el mundo, menos para mí.

No es que sea una renegada, una amargada o una gafe, es que soy de esas miles de personas que padecen de alergia. Sí. Tengo alergia a mi jefe, a mi vecina, a las señoras (y señores) que te empujan en el autobús y se te cuelan en el metro, a que la ropa y los zapatos que me gustan sean tan caros, al día a día, a los atascos, a que todo el mundo esté siempre de mal humor, incluída yo.

Pero, sobre todo, tengo alergia a los hombres. Lo he confirmado después de mi última ruptura con Arturo. Aunque médicamente sólo me han confirmado alergia al polen, (pero porque de lo otro no hay estudios, ni siquiera de la Universidad de Wisconsin), soy como una especie de bicho raro para el género masculino.

Por razones que yo no acabo de entender, somos incompatibles y no se ha encontrado medicina que posibilite nuestra unión.
Aún voy más allá. Curiosamente, el polen, mi alergia oficial, es un conjunto de células masculinas, repito, masculinas, producidas en los estambres de las flores, que contienen los gametos que realizan la fecundación. ¡Ajajá! Hombre tenía que ser. Por si no lo habéis notado, estoy harta. Harta de relaciones fallidas, de intentarlo, de buscarlo y de no tener pareja estable.
Siempre es difícil tener que dar explicaciones, pero hay épocas mejores que otras para darlas. Quizá el peor momento para hacerlo es ahora que llega la Semana Santa. Hay más tiempo libre y muchos planes que excusar o no. Pero sobre todo, toca pasar tiempo en familia. No es que no me guste la familia, ¡me encanta la familia!, sobre todo, la de otros. La mía, especialmente cuando está junta, es una especie de estribillo malo, de canción de verano pegadiza que no hace más que repetir lo mismo: ¡a ver cuándo te echas novio, que se te va a pasar el arroz! (Hay que leerlo con tonito) Y yo, mientras les brindo la mejor de mis sonrisas, pienso: ¡Pero qué novio y qué arroz!, ¡si yo nunca cocino!
En fin, por si no fuera suficiente tener que superar mi reciente ruptura con Arturo, también tendría que aguantar los comentarios de todos los seres que supuestamente te quieren. A mis tías, con el “hija con lo mona que eres y lo que vales, no lo entiendo”. Algo normal, porque yo también lo pienso, ;) O peor aún, el de las amigas de mis tías. Tipo “viejas del visillo”. Sí, esas que se ponen la mano en el lado derecho de la cara, con el dedo índice estirado y la mueven como si fueran un limpiaparabrisas, mientras emiten un sonido gutural, incomprensible para el oído humano, pero que es  un claro signo de desaprobación. Es como si me quisieran decir: no hacemos carrera de ella. Pero, peor, porque no lo dicen.

A pesar de todo esto, creo que me iban a venir bien unos días de tranquilidad, alejada del bullicioso Madrid. Necesitaba asimilar lo de Arturo y ver qué hacer a partir de ahora. Días de felices paseos, en la medida que me dejen las malditas células masculinas, me refiero al polen, buena comida- aunque nada de arroz, por si se me pasa-, y buena compañía. Esto iba a resultar más complicado de encontrar, pero estoy segura de que si conseguía volver a encontrarme conmigo misma, tendría la mitad del camino andado. Necesitaba volver a ser yo.

Sí. La primavera ha llegado. Y los hombres del tiempo dicen que durará exactamente 92 días y 18 horas. No me fío de los hombres y menos de los del tiempo, pero quizá ése era el periodo necesario que necesitaba para estar lista de nuevo.

¡Feliz Semana Santa!

Acerca de Cecilia G.

Todos los lunes, una nueva historia.
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2 respuestas a 92 días y 18 horas

  1. Tamara dijo:

    Ay Lia…. viejas del visillo???? ajajajajajajjaja que me partoooo! que golpes tienes, me encantas!
    Ya te dije la semana pasada que los cambios antes o después siempre son a mejor neni, sólo tiempo al tiempo y sin prisa, las cosas llegan solas (como la primavera ;) ) lo de Arturo pasará y cuando mires atrás lo verás como una bonita época pasada (aunque yo insiiiiiiiiiiisto en que volverás a tener noticias suyas), no se te veía feliz del todo, tenías alguien con quien estar, alguien para pasear, ver museos, hacer el amor, reirte…. pero te faltaba ese algo especial que buscamos en la persona especial. Tranquila que llegará y lo sabrás ^_^ sólo tengo una pregunta para ti! RAFA?!?!?!?! NOTICIAS!!??!?!
    Besitos neni ;)

    • Cecilia G. dijo:

      Hola Tamara!!!
      Yo creo que el problema es que lo quiero todo y todo no se puede tener no? O sí??
      Ay Rafa, Rafa, conoces la canción de Taylor Swift?? I know you were trouble…. Pues esto es la misma historia…..
      Gracias por estar ahí!!
      Un abrazo
      Lía

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