Addicted to you

Después de varios meses tratando de coincidir, cambiando fechas en las agendas, posponiendo el momento, por fin llegó mi cita. No, no era mi cita con Clive Owen que tantos años llevo esperando y que algún día lograré.

Era algo mejor: ¡encuentro de chicas para olvidar y romper Madrid! Era uno de esos momentos geniales que con los años cada vez son más escasos. Pero lo inusual, lo hacía más excitante. Aunque teníamos treintaytantos, esa absurda edad en la que te salen canas y aún tienes acné, esa noche nos sentíamos de nuevo como veinteañeras. Eso sí, con una gran ventaja a nuestro favor, la sabiduría y la experiencia de los años vividos te hacían subirte a los tacones de otra manera. Con menos centímetros, más arrugas y algunos dolores.

Por supuesto, Arturo me había llamado tres veces y me había enviado cuatro Whatsaaaaappp y Jairo no había dado señales de vida en tres días.

Tras una cena regada con mucho vino, empezaron a salir a la luz los últimos cotilleos de nuestra vida.

María relató con todo detalle su última adquisición: Míster Perfecto, el monitor del gimnasio ya había caído en sus redes y ella lo contaba como si hubiera estado de compras. María es capaz de encontrar un bolso Loewe en Zara y a precio de ganga. Algo parecido le sucedía con los chicos. Al parecer, el de Zumosol se había quedado loco con ella lo que había causado un efecto relec. A mi amiga había dejado de interesarle.

Por su parte, Ainhoa vivía en un estado zen desde que se había apuntado a clases de biodanza. Todo era genial, el mundo estaba en armonía, a todo le encontraba una explicación buena. Que se había quedado sin trabajo, sería porque uno mejor estaba por venir. Qué había engordado tres kilos y no le cabía la ropa, a comprase más. ¡Era como estar con un teletubi adicto a las compras! Esa dosis de inocencia concentrada que a todas nos hacía falta.

Para Rosa su matrimonio había entrado en esa fase de aburrimiento en la que ambos se estaban planteando tener hijos como una tabla de salvación a lo que parecía ser una relación a la deriva.

-Ya sabes lo que dicen: You can be right or you can be married. Bestseller en Estados Unidos, le dije para que sonriera.

Y María añadió:

-¡Te presto a Míster Perfecto!

Yo, por supuesto, omití lo de Jairo y no conté casi nada de lo de Arturo. Tras la tercera botella de vino y los correspondientes chupitos, estábamos listas para el baile. De un tiempo a esta parte, lo único que hacía olvidarme de mi realidad. No los chupitos, el baile. Era como la canción de Jennifer López: I wanna dance and love and dance again. Sólo que sin el bailarín buenorro con el que sale.

Fuimos a La Negra Tomasa, música en directo y gente dispuesta a bailar. Algunos conseguían bailar salsa, otros hacían lo que podían. Yo, lo dí todo. La banda que tocaba en directo era una delicia. Y, en los descansos, en un intento de acabar con nosotros, ponían música de Shakira, reaggeton, etc.

Cuando ya habíamos quemado las grasas de la cena, o eso pensé yo, Rosa se empeñó en que la Negra Tomasa le leyera la mano. Le advertí de que en su estado, no sólo sentimental, era más que probable que Tomasa más que la mano, le leyera la cartera. Pero no hubo nada que hacer.

-Quiero saber si me tengo que divorciar o no, le dijo Rosa extendiendo su mano hacia la supuesta Tomasa.

-Yo aquí no veo náaaa, espera que me ponga las gafas, dijo la mujer.

A falta de dotes adivinatorias, al menos tenía sentido del humor.

-A ver, tienes una línea de la vida muuu larga. Las dificultades las vas a superar, mi amol, y veo hijos en tu futuro, dijo la gruesa mujer.

Reconozco que soy una escéptica-respetuosa con este tipo de cosas. Pero el alcohol, la situación o lo que fuera, hicieron que me riera. Una carcajada que no gustó nada a la Señora Tomasa que me miró fijamente a los ojos y me dijo:

-Tú no me crees, ¿verdad chica? Tú estás pasando por un duro trance en el que tendrás que tomar una difícil decisión. Cualquiera que sea la decisión que tú tomes, tendrá consecuencias. Y no vas a tardar mucho.

Me quedé blanca, aunque disimulé con un gesto de desdén y dije: “Ya sabéis cómo soy, esto a mí no me afecta, jeje”. Y era verdad. Los horóscopos, el test de la Cosmopolitan, los gatos negros y sus derivados, no suelen ser criterios que utilice para mi vida diaria porque lo cierto es que no utilizo ningún criterio y ¡así me va!

Aunque no lo quise reconocer, las palabras de la Doña (lo sé, tengo que dejar de ver telenovelas) me causaron un hondo y absurdo efecto. Si analizaba el mensaje, en realidad, no me había dicho nada. ¿Quién no está pasando un duro trance hoy en día?, ¿quién no tiene que tomar duras decisiones? Por ejemplo, ¿Falda o pantalón, blusa o jersey? ¿zapato plano o tacón? Y ¡todas tienen consecuencias!

Cuando Rosa acabó y pagó, nos levantamos de la mesa y volvimos hacia la pista de baile para seguir con la marcha.

Trataba de seguir los acordes del Addicted to you de Shakira, pero la cabeza y, sobre todo mi cuerpo que se había quedado frío, ya estaba en otra parte. Las chicas también notaban los efectos de los treintaytantos, así que la noche tocaba a su fin. Estábamos a punto de salir, entre risas y bostezos, pero un rostro en la puerta del bar me resultó familiar. Muy familiar, y no era mi padre: era Jairo acompañado de una mujer que tampoco era yo.

 

 

Acerca de Cecilia G.

Todos los lunes, una nueva historia.
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5 respuestas a Addicted to you

  1. Tamara dijo:

    Jo yo también quiero una noche de esas por Madrid Lia! jajajajaja Ay…. Jairo Jairo….. siempre en medio, como el jueves… más claro no te lo puede decir nena, que le den pooor saco! me alegro de que salieras a pasarlo bien y a cambiar un poco de aires :) una salida de esas puede curar muchos males.. yo igual en un par de semanas me escapo a Madrid ;) un besazo y millooones de gracias por el post tan largo! muchos bssicos y ánimo!

    • Cecilia G. dijo:

      jejeje, no hay nada que no pueda curar una noche de fiesta arropada por tus amigos. Al día siguiente no, porque estás con resaca, pero al siguiente todo se ve de otra manera. Gracias Tamara!!!!
      Bs
      Lía

  2. Esther dijo:

    Ay la Negra Tomasa nos ha dado un repaso a más de una jajaja! Yo al Jairo ese lo mandaba a bailar la conga a Guantánamo! Lia te queremos!!

    • Cecilia G. dijo:

      Hola Esther!
      Guantánamo me parece un sitio demasiado bueno para mandar a Jairo, ¿Qué tal Siberia?
      Y yo a vosotras!
      Bs
      Lía

  3. Priscila dijo:

    Lía!! me recordaste a Sex in the city! jajaja, noche de chicas!!

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