De vicepresidente, a vicejefe de la oposición. ¡Vaya negocio!

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Vivimos tiempos de récords. En pocos días se han batido dos que es muy probable que vuelvan a repetirse. Y no hablo de deporte. Hablo de política. David Cameron, primer ministro británico, ha logrado romper la Unión Europea, poner en serio riesgo de ruptura al Reino Unido (Escocia quiere marcharse) y todo por mantener unido un partido,el conservador británico, que también se va a romper. En España, y este es el segundo récord, Pablo Iglesias ha logrado en seis meses pasar de plantear ser vicepresidente del Gobierno a ser acompañante del previsible jefe de la oposición.

No hay duda. El gran ganador de este pleito ha sido el que aguantó más la miara en la partida de póquer sabiendo que tenía un electorado seguro y fiel al anuncio de que viene el lobo. Pablo Iglesias creyó ver en su fulgurante subida que sumarse a la espera, porque eso acabaría por hundir a su enemigo Pedro Sánchez y convertirle a él no en aspirante a vicepresidente, sino en presidente electo. Pero calculó mal. En estas nuevas elecciones han perdido casi un millón y medio de votos con respecto a las anteriores si se suman los Izquierda Unida.

La unión no ha servido para sumar, sino para restar. Es posible que a Pablo Iglesias le faltase un poco de respeto con la historia del PSOE y que a Izquierda Unida le cegara la ilusión de sumar sus votos a un partido ganador y que las cifras, una vez aplicada la complicada ley electoral española, sumara a la coalición muchos más votos y diputados. Todo se ha venido abajo. El PSOE sigue siendo segundo, con una herida más que curar (ha perdido cinco diputados con respecto a diciembre), pero segundo al fin y al cabo.

Y esa posición de segundo del PSOE le obliga a Pablo Iglesias a negociar ahora si quiere ser segundo en la oposición. Ya no puede ser vicepresidente del Gobierno. Ya no puede “tender la mano” a un Pedro Sánchez sobrepasado en votos y en escaños. Ya no es el jefe. Ahora, como mucho, puede ser el vicejefe de la oposición. ¡Para lo que hemos quedado! que diría un castizo.

Y lo que es más grave es que la situación se ha complicado muchísimo. O se deja gobernar a Rajoy y el resto se va a la oposición contra un Gobierno que no podrá ser capaz de aprobar una sola ley, o el resto se alía contra un Rajoy que en unas terceras elecciones puede llegar a la mayoría absoluta. ¡Vaya panorama! Se admiten apuestas.

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