El contrato indefinido no existe

El contrato laboral indefinido es una falacia que hace mucho tiempo que no existe. Desde que hace décadaparos se comenzó a eliminar la normativa franquista y las nuevas leyes distinguieron entre despido nulo e improcedente, despedir a alguien es cuestión de precio. Despedir a alguien de forma improcedente es mandarle a la calle, lleve los años que lleve en la empresa, y sin razones objetivas que lo justifiquen. Pero el empresario jamás tendrá que readmitir al trabajador. Basta con pagarle la indemnización que marca la ley. La readmisión solo se contempla en los despidos nulos, muy difíciles de demostrar.

Ahora, las voces insistentes de los empresarios se han visto apoyadas por el Banco de España que también pide menos protección en los contratos indefinidos para incentivar a los empresarios a que contraten trabajadores fijos en lugar de temporales. Si lo que se pretende es eliminar la posibilidad de que sean los jueces quienes decidan si un despido es improcedente o nulo, solo habrá que incluir en la ley que el despido nulo deja de existir y eso sí que convierte al contrato fijo en temporal, puesto que durará lo que estime oportuno el empresario. Si lo que se pretende es eliminar la posibilidad de que un trabajador acuda a los tribunales a defenderse, me temo que habría que cambiar la Constitución, puesto que la Carta Magna consagra el principio de la tutela judicial efectiva para todos los españoles y en todos los ámbitos. Y el laboral es uno de los más importantes en la vida de las personas.

Todo parece indicar, pues, que se trata de ir reduciendo la cuantía de la indemnización por despido improcedente a los trabajadores fijos de manera que despedir sea tan barato como romper un contrato temporal. Pero eso se llama contrato único. En España no hay tradición, salvo en la banca y algunas empresas públicas, de que los empresarios incluyan como salario una aportación a fondos de pensiones privados. Esa es una de las razones que llevaron a los legisladores a establecer indemnizaciones por despido relativamente altas que proporcionan al trabajador un colchón económico en caso de ruptura de su vinculación laboral con la empresa.

En esta vida todo es negociable y susceptible de mejora. Pero para ello es necesario que todos llamen a las cosas por su nombre para que nos podamos entender. Eliminar protección a los contratos fijos para extender su utilización no es, ni más ni menos, que reducir la indemnización y aumentar una precariedad laboral ya de por sí muy extendida a través de las reducciones de salarios.

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