El PSOE se afilia a Podemos

Uno de los papeles más agradecidos en el teatro de la política es el de observador de entierros. Mariano Rajoy, por ejemplo, llegó a presidente del Gobierno con mayoría absoluta sentándose a ver cómo pasaba ante su vista el cadáver político de Zapatero. El expresidente y exsecretario general del PSOE fue incapaz de gestionar la crisis económica de una manera convincente para sus votantes que huyeron en masa hacia otras alternativas o la abstención.

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Tras las elecciones del 20-D, el papel de observador de entierros ha venido a recaer en Pablo Iglesias, líder de Podemos. El del muerto, una vez más, le ha vuelto a tocar al del PSOE, esta vez encarnado en un Pedro Sánchez que, a falta de crisis con las que equivocarse y alejar a los votantes, cuenta con la inestimable colaboración de sus ilustres compañeros de partido que parecen dispuestos a hacer desaparecer una formación política de la que muchos de ellos llevan comiendo muchos años.

¿Les importan realmente los votantes a esos llamados barones territoriales que parecen tener como primer objetivo hacer caer a Sánchez? ¿Alguno de ellos salió del último Comité Federal del partido aireando a los cuatro vientos un ideario político y un catálogo de medidas concretas para mejorar, dentro de lo posible, la vida de quienes les han votado? No. Toda la discusión giraba en torno a quién manda en el partido y a quién hay que poner como candidato a ostentar, desde La Moncloa, el mayor poder político que se puede tener en España.

Pablo Iglesias tampoco ha desgranado grandes catálogos de medidas. Se ha limitado a anunciar que presentará en el Congreso una ley con medidas sociales (la famosa ley 25) que él mismo sabe que tiene una o ninguna posibilidad de salir adelante, porque no gobernará y la dispersión política del Parlamento hará imposible un consenso en tiempo récord. Pero sí ha hecho una cosa a la que está muy acostumbrado: tirar de manual de marketing de puesta en escena y aparecer como el único que presenta algo frente a quienes discuten por el poder.

El líder de Podemos ya arregló eso de quién manda aquí antes de las elecciones. Su partido ha pasado de una organización capilar (los famosos círculos) heredada del 15-M a una estructura en la que quienes no cantan en el coro de Iglesias con la voz que él mismo les asigna se quedan fuera de la lista. Ahora sólo tiene que seguir apareciendo con su cuidado aspecto de joven ciudadano de a pie, sin traje, sin corbata, sin signos externos de eso que él mismo denomina “la casta”, como referente de la izquierda política y digno heredero del papel de observador de entierros. Sabe que si hay nuevas elecciones el PSOE está muerto. Y si no las hay, también, porque Sánchez tiene más enemigos dentro de su partido que fuera. Es como si el otrora poderoso aparato socialista se hubiera alistado en masa a Podemos.

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3 respuestas a El PSOE se afilia a Podemos

  1. Maria Jesús dijo:

    Pero qué ración tienes y qué pena da!!!

  2. María dijo:

    Nada se consigue en dos días, los pequeños pasos son los que cuentan.

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