Cinco tiros matan más que seis

Un estudio de una prestigiosa universidad norteamericana ha
desvelado que, en contra de lo que muchos creían, cinco tiros matan más que
seis. La conclusión es fruto del estudio de decenas de homicidios es los que
las víctimas han fallecido después de recibir los impactos de cinco o seis
disparos. Según han determinado los investigadores, todos sin excepción han
acabado por morir cuando reciben cinco o más balazos de cintura para arriba. Y
eso quiere decir, según las leyes estadísticas, que disparar seis veces
equivale a malgastar munición, porque cada bala de cinco tiene un 20% de
posibilidades de matar y cada una de seis se queda en poco más del 16% de
probabilidad de ser mortal.

Otros estudios de no menos enjundia intelectual han
determinado, a lo largo de los últimos años, que por cada punto que se reduce
el tipo del Impuesto sobre la Renta aumenta dos décimas el crecimiento de la
economía; que bajar 400 euros al año a todos los españoles en su pago de
impuestos hace desaparecer lo más duro de cualquier crisis; que por cada semana
menos de indemnización que haya que pagar por despido las empresas contratan a
un millón más de trabajadores; y que por cada kilómetro por hora que se reduce
la velocidad máxima permitida en autovías y autopistas se ahorra un potosí en
petróleo.

Afortunadamente el estudio de los disparos es falso. Era una
pequeña invención estadística. Pero ¿aunque contdo así, en serio, parecía verdad? El resto de las conclusiones también son inventadas, aunque todas nos suenen y todas puedan tener una
parte de verdad. Pero sólo una parte. En economía la estadística sirve para
aumentar el grado de conocimiento sobre las cosas que pasan pero parece que no
ha servido para nada a la hora de predecir la que se nos venía encima. Igual lo
que ocurre es que muchos utilizan los datos y sus bases estadísticas para
intentar llevar el ascua a su sardina. ¿Alguien tenía alguna duda sobre ello?
Yo, desde luego, no. Y la realidad es tozuda.

Es posible que bajar impuestos sea bueno para el PIB.
Ejemplos hay de ello. Inyectar dinero público (que es algo parecido) también
enardece las ganas de gastar. Con sistemas laborales más flexibles hay menos
paro. Y si los coches corren manos gastan menos gasolina. Todo eso es verdad. Y ahora sí que no es broma. Pero ¿valen de algo
algunas de estas cosas por separado? Y sobre todo, ¿son en sí mismas el elixir que todo lo cura? Cuando las cosas se ponen feas de verdad,
y ahora lo están, lo único que vale es combatir el problema de raíz. Es como en
los incendios. De nada vale echar agua a las llamas si no se acaba con el foco.
Y para ello seguramente hacen falta muchas acciones juntas.

Ya sé que es misión imposible. Pero sólo quiero pedir desde
aquí que en el año que nos queda de confrontaciones electorales y campañas
nadie intente convencernos de que cinco tiros matan más que seis. Como siempre
ha dicho un buen amigo mío en estos casos, la vida es como es y no vale darle
vueltas. Esa, que es una verdad irrefutable, pierde gran parte de su virtud
cuando se aproxima una cita con las urnas. Estemos vigilantes.


El Contraanálisis

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