La puta felicidad

goyaLos catalanes acaban de votar. Siento un inmenso cansancio. No por el resultado sino porque compruebo que, una vez más, al menos la mitad de los catalanes (los más nacionalistas, los independentistas, los más inespañoles) se están comportando según el patrón invariable de los españoles más típicos, más tópicos, más rancios, más viejos.

Mi reflexión es esta: desde hace como mínimo dos siglos, los españoles (incluyo a todos; desde luego, también a los catalanes) jamás hemos buscado, en los momentos decisivos, la convivencia, la armonía, el progreso, la concordia, la paz o la justicia. Ni siquiera la justicia.

Hemos buscado siempre la felicidad.

Esa ha sido nuestra peor desgracia, la más peligrosa de todas.

Los españoles hemos entendido por felicidad, al menos desde el motín de Aranjuez (en 1808: ahí empezó la pesadilla, o quizá un poco antes), un estado milagroso en el que de pronto, casi de un día para otro, hubiese trabajo para todos, abundancia, dicha, lluvia sin granizo, sol sin sequía, sonrisas y prosperidad perpetua. Muchos, en diversas ocasiones, añadieron a esa lista la libertad. Otros agregaron la fe, la victoria sobre los enemigos, la unanimidad. La patria. Y cosas parecidas.

¿Y cómo se logra la felicidad? ¿Con sosiego? ¿Con la corrección de pasados errores? ¿Con un plan meditado y debatido? ¿Con acuerdos de buena voluntad?

No, hombre, no. Somos españoles. La felicidad que soñamos sólo se logra con un cambio radical. Hay que tirar, derribar, hay que quemar, destruir lo viejo para construir lo nuevo, porque nada más que lo nuevo puede producir felicidad. Hay que echar abajo toda esta cochambre, toda esta miseria podrida en la que vivimos y que de repente nos damos cuenta de que no podemos soportar más, para levantar desde el suelo arrasado, desde los cimientos, un mundo feliz. Ese sentimiento (porque no es más que un sentimiento) es, seguramente, el más irresistible de todos, el más contagioso y el más ilusionante. Porque no hay ninguno más sencillo.

El único problema que tiene es que es falso.

Fernando VII

Fernando VII

En 1808, millones de españoles creyeron con toda su alma que el regreso del rey desterrado, Fernando VII, traería esa felicidad común; había que echar a los franceses, esos demonios que traían venenos como la Ilustración y el Derecho, y a sus cómplices, los afrancesados, unos traidores de mierda que preferían la cultura y el progreso a la salvación eterna.

Pero Fernando VII, llamado El Deseado, no trajo la felicidad. Trajo la peor tiranía que habían vivido los españoles hasta entonces.

En 1812, millones de compatriotas volvieron a creer con toda su alma que la Constitución que los liberales habían redactado en Cádiz traería la felicidad. De hecho la propia Constitución, llamada La Pepa, lo ponía bien claro en su artículo 13: “El objeto del Gobierno es la felicidad de la nación”.

La Pepa no trajo la felicidad. La única vez en que entró seriamente en vigor (entre 1820 y 1823) España vivió un periodo de corrupción generalizada, desorganización, carestía y navajazos. También traiciones: cuando las tropas extranjeras (los Cien Mil Hijos de San Luis) entraron en España para restaurar la tiranía, iban precedidas por batallones enteros de frailes armados: la gente, en vez de resistirse, les aclamaba porque ellos iban a traer, cruz en alto,  trabuco en alto, la felicidad. Tampoco fue así. Trajeron la decadencia, la represión, el más negro desaliento y una pobreza aún mayor.

En 1833, a la muerte del repugnante Fernando VII, su hermano, Carlos María Isidro, levantó en armas a los absolutistas más radicales para impedir que subiese al trono una niña de tres años, su sobrina Isabel II. A esta la apoyaban los liberales; a Carlos, los partidarios del látigo y de la Inquisición, es decir, los vascos y los navarros, la mayoría de los catalanes (sí, los catalanes), los valencianos del norte y los aragoneses del sur. Prometían la felicidad. Era mentira otra vez, no la trajeron. Cuando aquello terminó, había sobre los campos de España 180.000 muertos. Fue la primera guerra carlista. Habría dos más.

Espartero
Espartero

En 1840, el general liberal Espartero entraba en Madrid en estado de gloria: iba a traer la felicidad y la ciudad se llenó de cánticos, fiestas, banderas y colgaduras. En Valencia la multitud desenganchó los caballos de su carruaje y fueron las personas quienes tiraron de él, entusiasmadas. Pero la felicidad no llegó y tres años después Espartero estaba exiliado en Londres.

En 1868, la revolución Gloriosa ilusionó con la promesa de la felicidad a millones de españoles, que echaron a la reina Isabel II en medio de gritos furibundos y recibieron a un nuevo rey, el italiano Amadeo de Saboya. Pero la felicidad no vino y el rey Amadeo, más que harto de todo y de todos, se volvió a Italia.

Alfonso XII entra en Madrid
Alfonso XII entra en Madrid

En 1873, unas Cortes sin apenas republicanos proclamaron la primera República, que, esta vez sí, había de traer a todos la felicidad una vez derribada la odiosa monarquía, que tenía la culpa de todo porque, coño, alguien la había de tener. El desastre fue de tales dimensiones (cuatro presidentes en once meses y el país colapsado) que, dos años después, entraba en Madrid (cánticos, fiestas, banderas y colgaduras) el hijo de la  expulsada reina Isabel; es decir el joven Alfonso XII, quien, nadie lo dudaba,  traía la felicidad en las alforjas de su caballo blanco. Las mismas personas que se desgañitaron siete años antes, cuando echaron a “la puta de la madre”, como decían muy orgullosos, se volvieron a desgañitar, entre lágrimas de fervor, para recibir a su hijo.

En 1923, Alfonso XIII decidió apoyar (y con él muchísima gente) el golpe de Estado del general Primo de Rivera, que pretendía traer la felicidad a España después de décadas de decadencia, pobreza, caciquismo, Cánovas, Sagasta y la pérdida de las pocas colonias que quedaban. No salió bien. Aquel general y aquel rey murieron en el destierro con pocos años de diferencia.

En 1931, millones de españoles votaron por las candidaturas republicanas, derribaron (otra vez) la odiosa monarquía que tenía la culpa de todo (otra vez, otra vez más) y proclamaron la segunda República en medio de cánticos, fiestas, banderas y colgaduras que hacían brillar la inmensa ilusión colectiva de que, esta vez sí, llegase la felicidad. Aquella república tampoco la trajo, llena como estaba por dentro y por fuera de traidores, saboteadores, enemigos y una impresionante legión de incompetentes y demagogos de todos los colores imaginables.

Franco glorioso... y un poco cabezon
Franco glorioso… y un poco cabezon

En 1936, más o menos la menos la mitad de los españoles creyeron (una vez más, con toda su alma) que el ejército, sublevado contra la República bajo el mando del astuto general Franco, traería la felicidad mediante el expeditivo sistema de acabar físicamente con todos los que no se sometiesen, que eran la otra mitad. El autodenominado caudillo no llegó a tanto, pero la felicidad, desde luego, no apareció por ninguna parte. Sí el desaliento. Sí un hambre atroz (pero patriótica) que desguazó la infancia de muchos de nuestros padres. Sí un miedo pegado a la piel que duró cuarenta años.

Así que en 1975, cuando aquel tirano se murió en medio de espantosos sufrimientos, la inmensa mayoría de los españoles se llenó de ilusión con la democracia constitucional que impulsaba el nuevo y joven rey, Juan Carlos: ahora sí que sí, ahora estaba la felicidad ahí mismo,  en la punta de los dedos, en la convivencia en paz y en el respeto de todos hacia todos. En la armonía. En la tolerancia y la comprensión. En la generosidad. La Transición fue la vez en que más cerca estuvimos… ¡en dos siglos!

Barcenas, el simbolo

Barcenas, el simbolo

Pero nadie previó la increíble cantidad de mediocres y de ladrones que iban a llenar de gusanos la manzana del Estado, y que no buscaban la felicidad de todos sino su propio enriquecimiento. De nuevo cundió la desilusión. Y la ira.

Cuando además de la desilusión llegó la pobreza (es decir, ahora mismo), el terrible mecanismo de la enfermedad histórica española se ha vuelto a poner en marcha. Esta vez no afecta a la mayoría de los ciudadanos sino a algo menos de la mitad de los catalanes, que creen con toda su alma (como siempre ha pasado) que la independencia les traerá la prosperidad, la riqueza, el trabajo para todos, la dicha, la lluvia sin granizo y el sol sin sequía. Es decir, la felicidad. Hasta habrá menos enfermedades en la Cataluña independiente, como han llegado a decir algunos desvergonzados flautistas de Hamelin.

Los catalanes, al menos los independentistas, se están conduciendo como los más españoles de todos los españoles desde hace dos siglos: corren detrás de las banderas como han hecho aquí todos desde 1808; se emocionan con los vítores y los cánticos patrios exactamente igual que en su día hicieron los liberales, los carlistas, los cristinos, los alfonsinos, los republicanos, los anarquistas, los comunistas, los falangistas, los ultrasur, los devotos de la Virgen del Pilar y tooodos los españoles de los últimos doscientos años, románticos, apasionados, idealistas, extremos, crédulos, furibundos y desde luego también egoístas. Lo pintó Goya como cincuenta veces.

masOtra vez las banderitas. Otra vez los himnos de los cojones. Otra vez las soflamas, las consignas, las mentiras. Otras vez los vendedores o salvadores de patrias. Otra vez las fronteras. Otra vez los cánticos-fiestas-banderas-y-colgaduras de toda la vida de Dios. Otra vez la promesa imposible, inalcanzable, falsa (pero tan ilusionante, eso es lo peor que tiene), de la puta felicidad.

No nos damos cuenta de algo que sabe muy bien cualquiera que no sea un adolescente recién enamorado o un español típico y tópico: que la felicidad no existe.

Lo que sí existe, y lo que trae el progreso, es el esfuerzo en la convivencia, el esfuerzo en la armonía, en la comprensión. El esfuerzo de ayudarse unos a otros, de respetarse, de llegar a acuerdos que nos permitan vivir juntos y cada vez un poco mejor. El esfuerzo en redactar leyes que no satisfagan completamente a nadie (que no hagan feliz a nadie, por tanto), pero en las que quepamos todos y que respetemos todos. El esfuerzo en darnos cuenta de que, cuando la casa en que vivimos tiene goteras, lo que hay que hacer es reparar las goteras, coño, no quemar la casa. El esfuerzo de comprendernos y aceptarnos para convivir en paz, para desterrar el rencor, para eliminar el odio que en estos últimos tiempos no hace más que crecer, y que nos inutiliza a todos porque no nos deja pensar. Como nos ha sucedido siempre.

El esfuerzo de vivir. El esfuerzo de entenderse y hasta de quererse, porque el amor largo y la convivencia larga (la conllevanza, que decía Ortega) necesitan de mucho esfuerzo compartido, sobre todo cuando el otro se pone insufrible, cosa frecuente. Lo que hace grandes y prósperos a los pueblos es el esfuerzo en común. Saber mirar, por encima de la rabia de hoy (sin duda más que justificada),  hacia el inmenso ayer, que no siempre fue fácil, y hacia el mañana, que tampoco lo será pero que merece la pena construir juntos, caramba, que llevamos en ello toda la vida y ya sabemos cómo se hace. Y eso se logra sólo con esfuerzo. No con la infantil búsqueda de la felicidad a base de echarlo todo abajo cada vez que nos cabreamos. No con la persecución idiota de la felicidad, que precede inexorablemente a la decepción, a la amargura y a la ira. Que es lo que nos ha pasado siempre. Siempre. Siempre.

Y ahora, otra vez. Otra vez. Pero ¿es que no vamos a aprender nunca? ¿Es que debemos resignarnos a ser un pueblo maldito, temblando perpetuamente de fiebre por la malaria incurable de exigir la felicidad?

Acerca de Luis Algorri

Redactor de Tiempo.
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76 respuestas a La puta felicidad

  1. Elias Monroy dijo:

    Muy bien escrito. Me ha encantado lo de “La conllevanza” de Ortega y lo de las goteras de la casa

  2. Rafa dijo:

    Magnifico articulo

  3. Victoria Sánchez dijo:

    Magnífico artículo, Luis.
    Muchas gracias.

  4. Guillermo dijo:

    Suscribo punto por punto todo lo que afirma en este fabuloso artículo, Sr Algorri. Enhorabuena.

  5. juan f. dijo:

    Enhorabuena Luis por tu artículo. Es muy descriptivo de lo que somos. Gracias por esa lucidez.

  6. Víctor dijo:

    Muy interesante y didáctico, pero hay una cosa aún mucho más importante que has olvidado y es que antes de todo eso hubo casi 800 años de invasión Árabe en la Península y fruto de ello, la sociedad que resta de esa convivencia y lucha, es herencia que llevamos en nosotros, en nuestros genes y que por mucho que nos empeñemos, rendiremos a ella hasta que aprendamos a ser más humanos y menos saqueadores.
    ¿Quién sino, cualquier español que haya vivido o vive fuera de ella no se ha dado cuenta aún que tenemos más de árabes que de europeos?
    ¿A caso no nos hemos dado cuenta que de no tener el estrecho de Gibraltar nos verían como a África?
    ¿Es que por desgracia no vemos que nuestros vecinos, árabes y a la vez musulmanes llevan siglos sin aclararse?
    Pues que sepan señoras y señores españoles, eso está aquí dentro, en nuestra genética y hasta día de hoy, como en todos los sitios, hay quien tiene menos síntomas que otros, por lo que me alegra que una sociedad quiera evolucionar mientras la otra, niega lo evidente, pone barreras y cierra los ojos para no ver lo que se acerca a ritmo de Tsunami.
    Porqué en realidad, la evolución no está en la felicidad, si me permites replicar tu título, puesto que la felicidad es una utopía que uno piensa que no tiene, sino que está en la convivencia, en el respeto y el amor.

    Dicho de otro modo el título sería algo así como: ‘la puta envidia, conveniencia y envidia del español’.

    Saludos

    • Hector dijo:

      Me vas a disculpar, pero tu analisis antropológico no tiene sentido alguno. Si esta tierra ha visto una época más feliz que ninguna, esa ha sido la época que aquí hubo califato. Mientras los cristianos quemaban filosofía y no se bañaban por motivos piadosos, los árabes rescataron las ciencias y cultura greco-romanas de las que tanto nos orgullecemos hoy. En pocas palabras, no tires la piedra tan atrás para explicar lo gilipollas que somos hoy, que la estupidez es un estado mental, no congénito, se cura leyendo

      Salud.

  7. Roger dijo:

    Típico artículo escrito por alguien que no entiende (ni quiere entender) el porqué del movimiento independentista. Es mas fácil buscar la justificación en que los catalanes estamos locos (o somos polacos, nazis, koreanos…) que no en intentar comprender el porqué.

    • Luis Algorri dijo:

      Nadie ha dicho (al menos yo no) que los catalanes estén locos ni les he llamado nazis, polacos ni koreanos. Cuando nadie les insulta ni les falta al respeto, se bastan ustedes solos. Y perdone, pero creo que el “movimiento independentista” es bastante fácil de entender. Es un sentimiento. Gracias por su comentario y un abrazo.

      • Roger dijo:

        Pues no he encontrado en ningún lugar que hablabra de ese sentimiento. Mas bien lo presenta como una persecución de la felicidad con un cambio radical, incluso comparandolo con falangistas, ultrasur… cuando en el movimiento independentista actual es pacífico.
        No ha dicho explícitamente que estemos locos cierto, pero a mi me parece leer entre líneas que esa persecución de la felicidad es una locura, y por tanto al ser los independentistas iguales a los demas, estamos locos. Si no es así le pido disculpas.
        Por último, creo que nadie puede acusar a los catalanes de no haber buscado entenimiento y puentes de diálogo durante decadas, pero siquiera un gesto tan simple como reconocer Catalunya como una nación parece imposible, y para nosotros es importante. También es importante el respeto al catalán y eso tampoco parece interesar mucho.
        Como usted dice, es trabajo de todos entendernos, pero ambos lados deben trabajar, y hay uno, España, que nunca ha estado muy por la labor. Y cuando me refiero a España me refiero al aparato del estado, no a todos los españoles, puesto que estoy segurísimo que hay españoles que lo que pedimos los catalanes les parece razonable.

        • nelson dijo:

          Posiblemente Roger esté muy ofendido porque Luis ha tratado a los catalanes como españoles, pero en fin.

        • elena dijo:

          Muy de acuerdo. Por otra parte, ¿quién ha dicho que esa búsqueda de la felicidad y ese trabajo por la convivencia fructífera tenga que hacerse obligadamente junto a toda España? El articulista parece dar por sentado que no puede ser una búsqueda ‘independiente’. Lo cual, si se piensa, tiene todo el sentido, puesto que es mucho más fácil coordinarse localmente para resolver los problemas, que gestionar los propios y lograr además que se arreglen en las demás provincias.

          • Maribel dijo:

            La felicidad es tan sutil y personal que nada tiene que ver ni con la politica ni con las nacionalidades, ni con la comunidad, ni con el pueblo, ni con la casa donde uno vive, ni con la salud o la enfermedad.
            Los hay que deciden ser felices y alegres por encima y a pesar de todo y los hay que con todo son unos desgraciados
            Resumiendo, la busqueda de la felicidad es individual y es el estado más alto del independentismo.
            esa independencia si la quiero, lo demás…vivir a costa de todos nosotros y nuestros sentimientos.

        • Juan dijo:

          Cuando el tercero B de una comunidad de vecinos quiere independizarse del resto de la comunidad, tiene derecho a plantearlo, a dialogarlo y a que lo escuchen. Sin embargo, no tiene derecho a que el resto de vecinos de la comunidad tenga que estar de acuerdo con ellos. Tampoco tiene derecho a reclamar cambiar los estatutos de la comunidad porque diga que en su casa ha votado su familia y, en ese tercero B, hay mayoría.
          No asiste la razón al independentismo más allá de la voluntad mayoritaria de todos los implicados (toda España) y, por tanto, no vale el reclamo de que no me escuchan. Creo que toda España ha oído. Simplemente no está de acuerdo.

          • Big dijo:

            Ok, muy bonito, los del tercero B se quieren independizar porque “la comunidad” les dice que canal de televisión tienen ver, a que hora deben encender la calefacción y a que hora tienen que cenar. Da igual si son los únicos que tienen un trabajo nocturno, por ejemplo.
            Si no les gusta, que se vayan, no?
            Valen

        • Luis Algorri dijo:

          No manipule usted mis palabras, don Roger, jejeje. Yo no he comparado a los independentistas catalanes con los falangistas ni con los ultrasur (ni con los liberales, cristinos, alfonsinos, devotos de la Virgen del Pilar, etc.); he comparado, y vuelvo a hacerlo ahora, la emoción de los unos con sus banderas y sus cánticos con la emoción de los otros con los suyos. Esas emociones son siempre las mismas. Y hasta las músicas patrióticas suenan todas más o menos igual, si uno no conoce la canción. Muchas gracias de nuevo por sus comentarios. Abrazos.

        • Fer dijo:

          Estimado Roger, te guste o no (evidentemente no te gusta), tú también eres España.

          • Luis Algorri dijo:

            Hombre, Fer, dicho así suena casi como una condena… Y yo creo que no lo es. Se parece a aquello de “aunque la mona se vista de seda”, ¿no? O a aquella “tautología” de Les Luthiers: “Yo nací en el África, por eso mi piel es negra…” ¿Cómo hacemos entre todos para que sea una circunstancia y no una condena?

        • Ender dijo:

          Roger, habla del respeto hacia Cataluña, pero jamás ha habido falta de respeto de España hacia Cataluña (no incluyo la dictadura, todos sabemos de sobras lo que es una dictadura). Una de las innumerables muestras, por ejemplo, es que el catalán está presente en todos los aspectos de Cataluña, tanto a nivel social como en las funciones públicas, y no solo eso, sino que disfruta de subvenciones. Voy más allá, nadie en España ha prohibido, por ejemplo, que se multe la falta de uso del mismo a nivel comercial, como todos conocemos a ciencia cierta. A mi me parece una de las señales de voluntad bastante grande de conciliación con la cultura catalana. Le digo más, en Madrid, en los círculos teatrales, puede encontrar obras de teatro en catalán.
          Nadie inteligente va por ahí diciendo que los catalanes son extranjeros o malos, les gustan los catalanes, tienen fama de trabajadores, constantes y de buen hacer y ayudan al país.
          Sinceramente le puedo decir que no hace falta reconocer a Cataluña como una nación porque los hechos ya la reconocen como tal y Cataluña funciona como tal. si un pueblo no es su cultura, qué es si no? Qué nación se busca?

        • Cristina dijo:

          Por fin alguien dice algo con sentido. Oigo hablar de “común entendimiento, voluntad conjunta, paz, concordia, justicia y sobre todo respeto” y me agota. Me agota porque desde el otro lado del ebro no ha habido ningún político con ganas de eso, sentarse a hablar. Creo que hya dos grupos de independentistas, los que siempre lo han sido y siempre lo serán por cuestiones culturales, lingüísticas, históricas y reaccionarias y los que lo son sólo por una reacción al desprecio, menoscabo, asedio y derribo de la cultura e intereses del pueblo catalán que se han encargado de perpetrar la prensa y gobierno españoles en los últimos años. Por eso me hastía que la gente -que dicho sea de paso, no entiende nada ni se interesa por conocer el fundamento e intenciones del independentismo que está planteado, como tu bien has dicho, de una forma pacífica, respetuosa y dialogante – piense que esta decisión de separarse haya caído del cielo. No quieren ver que se ha intentado hablar y se han propuesto alternativas no separatistas que se han (y parece que se van a seguir) ignorando, ridiculizando y rechazando. Me cansa ver que los que no se han querido sentar a pactar ahora piensen que los catalanes nos queremos ir de buenas a primeras, sin hablarlo antes para entendernos…. En fin. A seguir pagando, que es lo que toca!

          • Luis Algorri dijo:

            Querida Cristina: me entristece que le agote oír hablar de “común entendimiento, voluntad conjunta, paz, concordia, justicia y sobre todo respeto”. Yo de eso no me canso y ojalá no nos cansásemos ninguno. Me entristece que crea que todos los políticos hacen y han hecho siempre todas esas cosas que usted dice. Sigo viendo, y perdóneme si me equivoco, no una necesidad de quejarse por lo mal que se les trata y se les ha tratado “siempre”, sino una voluntad de hacerlo porque ustedes, los independentistas, han tomado ya su decisión y, agotados como dicen estar de oír hablar de común entendimiento, no parece que exista argumento alguno que estén dispuestos a escuchar siquiera. Es decir, estamos hablando de sentimientos y no de argumentos. Con los argumentos es posible razonar; con los sentimientos, no. Eso es lo que trato de decir en mi artículo. Muchas gracias por su comentario y un abrazo.

    • Hector dijo:

      Sinceramente el escritor persigue un entendimiento y una buena voluntad que comparto. No solo no ha insultado a los catalanes, sino que ha insultado a todo el conjunto de los españoles, y sobre todo a la gente pobre. Ya gustaría a muchos catalanes que hubiese españoles así.

      Comparto la crítica que como nación o naciones (y con eso me refiero al conjunto del pueblo soberano) se hace en el articulo a las clases populares, las cuales no han sabido construir a lo largo de su historia, un estado satisfactorio. Pero disiento en la forma de focalizar el problema. Creo que el articulo simplifica mucho las realidades de un pueblo que durante los últimos dos siglos ha vivido en la carestía, esta crisis de hoy es cosa baladí en comparación, al menos hoy todo el mundo sabe leer y escribir, por lo que podemos decir que quién es imbecil a dia de hoy es de forma voluntaria. Todas las personas, y eso incluye al conjunto de la humanidad, persiguen la felicidad. Esa es la razón de la revolución francesa (en la que se derruyó la casa existente) o la sin razón del auge del nazismo, todos los pueblos tienen sus historias nacionales.

      Yo no soy catalán (aunque de serlo votaría por la CUP), pero yo creo que el problema de tantos intentos y vaivenes historicos es porque no hemos sido capaces de construir una puta casa sin que gotee, se nos venga abajo o hallamos necesitado apuntalarla con un “cirujano de hierro”. Básicamente, no creo que se deba al espíritu indomito y orgulloso de los españoles (que lo tenemos), particularmente creo que no se han dado los contextos nunca en este país de pobres analfabetos para que no hayamos sido manipulados. Estamos aprendiendo a leer política ahora, (a excepción de los años 30, donde difiero también en el analisis que hace el articulo del periodo republicano) porque aquí durante 40 años eso se castigaba con el paredón, y con la transición a ningún nieto le importó donde se hallaba enterrado su abuelo, por dos sencillos motivos, el miedo que causa la indiferencia y falta de preguntas, y los billetes que llenarón las carteras de la gente.

      Consenso y buenas palabras, pero sobre todo tiempo para analizar el porqué de las cosas. La historia se debe estudiar con perspectiva, y hoy por hoy, estamos haciendo historia.

  8. Ignacio Morillo dijo:

    Muchas gracias por tan brillante artículo.
    Perfecta descripción de lo que somos los españoles. Todos.

  9. Ángel dijo:

    Enhorabuena por el artículo, llevaba pensando algo parecido desde hace mucho tiempo, de hecho lo aplicaba a la manera violenta de reivindicar de un sector de los vascos. Algo muy profundamente español, en efecto.
    Respecto del comentario del Sr. Roger, me

  10. Ángel dijo:

    Perdón, he pulsado intro por accidente. Me refería a ese planteamiento basado en el sentimiento. algo verdaderamente difuso, respetable pero poco racional. Al final, por el llamado sentimiento acabamos buscando la felicidad, asunto del que iba, por cierto, la estupenda reflexión del Sr. Algorri. Saludo

  11. oscar dijo:

    solo una cosita, a este maravilloso articulo, que seguimos saqueando las arcas del estado y sobre todo los politicos que no se conforman con ganar 50 euros al dia , ganan millones por engañar a la gente del pueblo sea quien sea sus siglas pp psoe podemos etc siguen saqueando las arcas con fortunas como en la edad media. la misma politica

  12. Sant Tornem-hi dijo:

    El autor no quiere darse cuenta de que el mecanismo psicológico en torno al cual gira el artículo, es decir, la búsqueda de algo nuevo y prometedor para sustituir lo viejo, es un fenómeno universal. Claro que pasa en Cataluña. Pero no porque seamos españoles, sinó porque somos terrícolas; al menos hasta que nos condenen a vagar por el espacio, como vaticinó el ministro.

    Detrás del independentismo hay mucha más intelectualidad de la que se quiere ver. Se le compara a las algarabías decimonónicas de pueblerinos a los que se les decía a quien había que adorar, si al Rey o a la República, y ellos obedecían porque no habían sido apenas escolarizados. Interesa dibujar Cataluña como un anexo carpetovetónico donde las cosas se hacen a lo bestia: se habla con el muerto tras haberle fusilado. Bien, aunque la rauxa es real (no olvidemos que somos esencialmente mediterráneos), también existe el seny (recordemos también nuestros lazos con la Europa comparativamente más frígida) y un miedo atávico, aprendido a cañonazos y heredado de padres a hijos, que nos hace mansos y pacíficos. El nostre mal no vol soroll.

    Por último, me gustaría que se dejara de llamar ‘España’ a lo que es Castilla. España fué herida hace quinientos años y murió hace trescientos. ¿Cataluña es España? Sí, claro. Es una pena que España sea un cadáver y que la fuerza simbionte que la domina, Castilla, se haya apropiado de su nombre y lo vaya usando tan triunfalmente.

    Puede que jamás seamos independientes. La metástasis pancastellanista, habiendo arrasado con casi todo, también se ha replicado en nuestro lado.

    Pero aún no nos ha vencido.

    • Luis Algorri dijo:

      Los fusilamientos. Las invasiones. Los cañonazos. Los cadáveres. Las victorias. No somos capaces de salir de ahí, ¿eh? Muchas gracias por su comentario.

    • Rafael Espinosa dijo:

      Sant Torne-mi, su forma de escribir me ha cautivado hasta llegar al tercer párrafo. Le aconsejo que salga un poco más a menudo al extranjero. Descubrirá que España es mucho más que Castilla y que sigue vivita y coleando dentro y fuera de ella, aunque le pese, incluso entretejida en Su excelso territorio catalán. Sí, señor, la mitad de ustedes también ha decidido mostrar su fidelidad a la España que es camisa blanca de mi esperanza y que se emociona escuchando el folk mediterráneo de María del Mar Bonet, la voz más dulce de habla catalana-balear. Aprenda usted alguna de sus canciones, a ver si le dulcifica el ánimo. Els terrats s’han cobert de brutor?

    • Ender dijo:

      Dice usted que “Detrás del independentismo hay mucha más intelectualidad de la que se quiere ver”. Y yo le pregunto. Qué garantía nos da la intelectualidad? Humildemente. Me dice usted que no hay movimientos intelectuales detrás del sangriento comunismo ni del nazismo? Ojo! No estoy comparando a los independentistas con los nazis, es sólo fundamento de mi explicación, que quede claro. Pero todos sabemos lo que era la Deusche ananaba. No? Ese movimiento intelectual detrás de un plan sangrientamente pintoresco. Quiero decir con esto que no me da garantías de ningún tipo la parte intelectual, es más, le voy a decir, sin ánimo de ofender, que es pedante decir que el pueblo es tonto y los intelectuales son listos, para el caso es lo mismo. Hablamos de Lluís Llach, o de la mente iluminada que dijo que hablarle castellano a tus hijos era maltratarlos? Hablamos de quién dijo que una persona que vive en Cataluña y habla castellano no es catalán sino un colono? Sigue sin darme garantías esa intelectualidad que hay detrás, quizá sea ese mismo el problema de todo, que hay unos pocos que piensan que muchos son tontos.
      Con mis respetos, así no se vende un sentiment, y tampoco con victimismo. Se vende con proyectos y no los hay, ni siquiera falsas promesas. Un abrazo

  13. Luis DF dijo:

    Comparto la reflexión del artículo. Lo deprimente es leer que quienes no lo comparten tampoco lo contra argumentan, sino que se centran en despellejar al articulista. Matar al mensajero. Esos comentarios corroboran lo acertado del análisis de Luis Algorri.

  14. Pepa dijo:

    Muchas gracias por compartir tus pensamientos, que son los de mucha, mucha gente, a la que al parecer no se oye lo suficiente. No se nos oye, nos ahogamos entre tanto odio y tanto afán absurdo de renovación absoluta.

  15. tari dijo:

    Difiero. Me gusta la perspectiva desde la que se hace el artículo así como la narrativa, pero difiero en que todos esos cambios en los distintos gobiernos no han tenido muy en cuenta el sentir de la gente que usa y regenta las pescaderos, panaderías, carnicerías y calles y mercados en general, A excepción quizás de la entrada de las repúblicas que no dejaban de ser respuestas A un hartazgo del pueblo frente A guerras en las que se morían sus hijos o maridos. Una vez cambiados los gobiernos, es injusto culpar A la gente de las decisiones de políticos que no tienen conexión ni comunicación con el pueblo llano. Sin ser nacionalista, soy independentista, (como lo somos todos los que no somos políticos (que no se quieren independizar de su sueldo del estado) desde que considero que puedo responsabilizarme de mis actos. Y lo que la gente siente como bueno por dentro, tiende A exteriorizarlo. La búsqueda de independencia es lógico, bueno y sano. A mi no me gusta que la independencia se limite A cambiar los políticos de sillón. Yo prefiero quitar el sillón directamente, porque el tipo de políticos que tenemos, no se molestan en ocultar que antes que pensar en sus representados piensa en su bienestar, lo que les convierte en nobles, que son el origen y causa de muchos de los males endémicos, así como de las feas costumbres sociales, que lastran los gobiernos que pueden darse en este país.
    Lo que sobra en este país es sumisión, miedo y sobretodo sobra policía y fuerzas armadas que no dudan en atentar contra quienes pagan sus sueldos aun sabiendo que no está bien su forma de actuar.

  16. Álvaro dijo:

    Gracias por el artículo. Siempre he dicho que “no hay nada más español que querer independizarse”, pero este texto lo destila con mucha mayor precisión y conocimiento.
    Es muy fácil olvidar la Historia, pero en ella todo está escrito ya. Todo ha ocurrido antes.
    Como valoración personal de la situación, añadiría que el daño ya está hecho y es irreparable. Los políticos catalanes han sabido generar un “sentimiento”, y los políticos del Estado han actuado con total incompetencia, provocando y alimentando ese sentimiento (parecen a sueldo, para desmembrar España y aparentar burdamente lo contrario).
    No es que le tenga un apego especial al país, que francamente, considero incivilizado. Pero aquí se ha dado en el clavo: tras el supuesto velo de “pacifismo” (a escala política, porque a escala social-individual de pacífico no tiene nada), se esconde el mismo comportamiento que ha caracterizado a los habitantes de la península Ibérica durante tantos siglos.

    Gracias.

  17. Manuel f. García dijo:

    Es muy honesto. Luís Algorri plantea la visión del altiplano, de la España típica y tópica, de la España infelíz.

    Lo malo de Algorriz es que no entiende que Cataluña nunca ha encajado en ese esquema, y lo peor es que ni siquiera se plantea que la generación actual de Cataluña no tiene nada que ver con la generación anterior de Catalanes y por supuesto mucho menos que ver con la generación actual de la España infelíz.

    ¿Por qué no se plantea nadie que el problema de España tiene mucho que ver con quedarse anclada a un pensamiento de gobierno paternalista y catolicista?

    Por desgracia, esa ansia de poder primitivo siempre acaba cuajando en una dictadura o en un disparatado proyecto de monarquía federal, como es el caso actual, donde el recorrido autonómico ha descarrilado por querer que haya “café para todos” en un vagón cafetería que no sirve para que haya stock para que todos los vagones tengan “de todo” aunque no lo necesiten.

    Tal vez, si España se ve a si misma lloriqueando: “padre, padre, ¿por qué me has abandonado?” desde los últimos trescientos años,o desde que traicionó su propia entidad como mancomunidad de reinos, de países, de naciones, empiece a darse cuenta de dónde vienen todos sus males. (¿Nadie se ha parado ha pensar por qué con cada jefe de Estado se pasa hambre y miseria en España?)

    La felicidad no es la solución, la felicidad es un ideal que nunca se consigue. La solución está en saber crecer, saber hacerse uno mismo y conocer la esencia propia.

    • Luis Algorri dijo:

      Don Manuel: no logro recordar ahora en qué obra de teatro de principios del siglo pasado se producía un diálogo muy parecido a este que sigue:
      Ella: “Ahora me doy cuenta de que tú nunca me has querido, Luis José. Me siento una estúpida. Me voy a casa de mi madre”.
      Él: “Angelines, tienes ochenta y tres años y llevamos cincuenta casados. Si nunca te hubiese querido, el estúpido sería yo. Y tu madre lleva criando malvas desde la guerra de Cuba. Claro que nos queremos: por eso, de vez en cuando, nos enfadamos. Vamos a hacer las paces, anda”.
      Me gusta eso que dice del paternalismo catolicista español. Cuando vuelva por Montserrat, presente usted mis respetos a la “rosa d’abril, Morena de la serra, de Montserrat estel”, uno de los símbolos indispensables de Cataluña. La de veces que habré yo cantado el bellísimo “Virolai”… Un abrazo y muchas gracias por su comentario. Y mi apellido es Algorri.

    • Ender dijo:

      Yo creo más bien que es el independentismo el que se ha anclado en el victimismo de todo lo que viene a ser el mundo antiguo

  18. Javier dijo:

    Respecto al símil de la comunidad de vecinos: si todas mis propuestas son descartadas, si tengo la sensación (real o no, en mayor o menor medida) de que se me mira con recelo o desprecio por parte de los vecinos, si no hay manera de que viviendo en ese bloque me sienta, ya no feliz, sino simplemente a gusto… Lo lógico sería marcharme de ese bloque, no?

    • Luis Algorri dijo:

      Pero ¿de verdad se cree usted, querido Javier, DE VERDAD SE CREE que Cataluña está en este mundo nada más que para que los españoles no la quieran, la humillen, la ninguneen, la roben y la hagan infeliz? El viejísimo “nadie me quiere”. A mí me parece un victimismo profundamente injusto. Históricamente eso es indefendible. Pero le agradezco mucho su comentario. Un abrazo.

    • ivan dijo:

      El simil de la comunidad de vecinos y de que pues me independizo y me voy (tambien escuchado como emanciparme de casa de mis padres) nunca cuentan que para hacerlo se llevan una planta del bloque o un trozo de la casa. “Si te quieres ir, te vas” es un buen axioma, pero necesitarian un territorio virgen. No es tan facil la cosa….

  19. Javier dijo:

    No creo (ni he escrito) nada parecido a que “Cataluña está en España para que no la quieran o la humillen, etc.”. Contestaba al símil de la comunidad de vecinos de más arriba, simple y llanamente. Eternamente decir “no vayáis de victimas” me parece muy bien, históricamente será lo que sea, pero la incomprensión general en esta situación -creo que se mandan mensajes en las dos direcciones que solo enervan o calientan al receptor, aunque no sea la intención- sinceramente, dudo que ya tenga arreglo. Puedo equivocarme, por supuesto.

    • Diego dijo:

      Amigo Javier:
      Es rotundamente falso que las propuestas del 3º B no se hayan aceptado nunca. Si se fija usted, bien, la España de las autonomías es el resultado de lo contrario. La mayor parte de los españoles no tenían ningún deseo ni ninguna aspiración autonómica. Fue la tensión nacionalista de dos o tres regiones lo que hizo que cambiase totalmente el mapa político español, la estructura completa del Estado. Y fueron las ansias de distinguirse por encima de los demás (narcisismo infantil) las que llevaron a Cataluña a acumular más y más competencias, porque muchos catalanes no parecen contentarse con lo suyo, sino que parecen aborrecer que los demás también reciban su parte. Claro que se ha atendido a las peticiones y aspiraciones del 3º B. Únicamente no se ha aceptado la propuesta de ruptura. Y declarar a Cataluña como nación, aparte de una perogrullada inútil, sólo puede servir para que algún día unos exaltados impongan a los demás su deseo de marcharse. Así que nanay.

  20. manuel dijo:

    Enhorabuena por el artículo, me gustaría poner un… pero temporal.
    Si la anterior entrada del blog es de 2012 y hacía referencia a Chavela Vargas y en este nos habla de la búsqueda de la felicidad… ardo en deseos de leer su próxima entrada en el blog que debería llegar en el año 2018.
    ¿Nos puede adelantar algo?
    Nostredamus

    • Luis Algorri dijo:

      Muchas gracias por sus ánimos, don José Manuel. Sí puedo adelantarle que escribiré sobre el primer concierto que ofrezca Toumani Diabate en el Royal Albert Hall de Marte. Espero que nadie me pise la exclusiva. Ni siquiera usted. Ya tengo las entradas…

  21. Carles dijo:

    Cómo se nota que al articulista nunca le han prohibido su cultura, su identidad, hablar en su idioma materno, etc. Los catalanes llevamos una mochila de 300 años de prohibiciones, humillaciones e insultos a nuestra identidad, cultura e idioma. Pero claro, los españoles, que nunca habéis vivido esto, os la suda y le quitáis hierro al asunto. Luego encima viene con las mentiras de que en Catalunya se prohíbe hablar el castellano, es de un cinismo siniestro. No hay culto a ningún trapito, hay una dignidad como pueblo, y una protección a nuestra cultura. Por otra parte, oye que no queremos situar catalunya en medio del pacífico, estaremos aquí al lado vuestro igual que ahora. Lo único que queremos es que no nos gobiernen desde Madrid, que una fuerza residual como el PP en catalunya, no nos gobierne en mayoría absoluta porque el resto de España lo quiere así. Pero tan amigos oye que os lo tomáis como algo personal.

    • Luis Algorri dijo:

      Don Carles: muchas gracias por su comentario, pero le recuerdo que en Cataluña, en los años de la mitad del siglo y también antes, estaba mal visto hablar catalán. Se consideraba cosa de gente poco culta, de pagesos. Y no eran las autoridades franquistas, o no sólo: era la propia burguesía catalana la que se preciaba de despreciar (valga la paradoja) su propia lengua, tan hermosa, de la que me siento muy orgulloso porque algún libro he traducido. También me gustaría decirle que me pone un poco los pelos de punta esa expresión últimamente tan usada, “la dignidad como pueblo”. También era muy común en la España de Franco. Yo creo que sí existe, y hay que impulsarla y protegerla, la dignidad de los ciudadanos… Pero eso de los pueblos… Y, por último, en los últimos 300 años (y en los últimos 500, si nos ponemos así) ha habido de todo: insultos, vejaciones, acuerdos, triunfos compartidos; momentos buenos y momentos malos. Eso le pasa a todo el mundo. No hay que tomárselo como algo personal, ¿verdad? Reitero mi agradecimiento por su comentario. Un abrazo.

      • Eric dijo:

        Es curioso, hablas de Franco, y lo comparas conmigo (ya que soy Catalán). Toda opinión, cuando sea con respeto, es respetable. Estoy cansado de razonamientos que nada tienen que ver con nuestra realidad (si, estoy adoctrinado…)

        • Luis Algorri dijo:

          Querido Eric, no comparo a Franco contigo. Eso es, más que obviamente, lo que tú estás deseando que yo haga para poder decir que te falto al respeto, cosa que no he hecho. Tú sí lo haces conmigo al manipular mis palabras para decir que comparo a Franco contigo. Y cuando hablas de “nuestra realidad” me gustaría saber a la realidad de quién te refieres, aparte de la tuya, porque está claro que más la mitad de los catalanes no está de acuerdo con tu visión manipuladora, interesada, desde luego adoctrinada y (esto es lo que peor llevo) quejica de la situación. Pero te agradezco mucho tu comentario. En el “bando contrario” (supongo que tú hablarás de bandos, ya que admites tu adoctrinamiento) también hay gente que piensa lo mismo que tú, pero en sentido contrario. Seguid unos y otros quemando la casa, como digo en el artículo. Se nos vendrá encima a todos, sin excepción. No es la primera vez que ocurre. Un abrazo.

    • Ender dijo:

      Está prohibido el Catalán? Debe ser muy duro no poder usar su idioma en el siglo XXI. Yo pediría la independencia pero ya. Le compadezco, de verdad

  22. Hi havia una vegada dijo:

    Señor Algorri, le voy a dar las gracias por varias cosas:
    En primer lugar, obviamente, por su magnifico artículo, he de reconocer que me ha emocionado.
    En segundo lugar por la oportunidad del mismo.
    En tercero, por su educación (cualidad poco común en los foros actualmente) y su amabilidad en las respuestas.
    En cuarto por su inteligencia, me han parecido impecablemente acertadas sus respuestas.
    Es dificil ser mas preciso a la hora de responder con agradecimiento y/o con ironía cuando corresponde y a quién corresponde.
    Intentaré seguirle a Marte, ahora por lo visto ya hay agua
    Muchas gracias.

    • Luis Algorri dijo:

      Soy yo quien le da las gracias a usted, pero no se confíe del todo:
      Parece que el agua de Marte no es potable.
      Si es que no se puede tener todo…
      Un abrazo.

  23. Omar Eslava López dijo:

    El Sr. Algorri nos deleita con su inteligente y bien documentado escrito, haciendo que su pluma (mejor teclas) se convierta en su extensión, que llega a entrar en contacto con el lector, ávido de éstos temas.
    Gracias.

  24. El Josan dijo:

    Cuanta razón en éste artículo!.

  25. Alberto dijo:

    Bravo, bravo y bravo. Magnífico en todos los aspectos posibles. Bravo!!

    ¡¡Entre otros comentarios, el de las goteras sin duda el más ejemplarizante!!

  26. Astraco dijo:

    Cargado de razón, pero a lo mejor esas andanadas de pasión hubieran dado otros frutos si no hubieran caído en un país en plena decadencia. Quiero decir que el marco son dos siglos en los que el país caía en barrena. Tarea difícil ver donde está la causa y donde el efecto.

  27. Miquel dijo:

    Buenas noches Luis,

    Muchas gracias por su artículo. Ahora mismo nos ocupa la felicidad de un gobierno con mayoría absoluta que lleva como estandarte un presidente que únicamente habla castellano y pospone sus clases de ingles y su obligación presidencial para ver su equipo de fútbol con un buen Montecristo en mano (supongo que para recordar la perdida Cuba), déjenos creer a los catalanes que somos diferentes, que podemos singularizarnos como España siempre ha tratado y jamas ha podido, déjenos buscar esa felicidad que jamas hemos encontrado como españoles, o monten una república federal y reformemos la península como siempre ha sido, una unión de condados y de regiones singulares, no como una, grande y libre.

    Mejor constancia tendrá usted de que la felicidad que buscamos estuvo ayer, hoy y probablemente este mañana.

    Un abrazo

    • Luis Algorri dijo:

      Déjeme, querido Miquel, que le diga mi propia opinión usando casi sus palabras exactas:
      “O montemos un Estado federal y reformemos la península como tantos siglos ha sido, una unión de condados y de regiones singulares, no como una, grande y libre. La felicidad que buscamos estuvo ayer y, si nos ponemos todos a ello, probablemente esté mañana”.
      Como dice una amiga mía, muy castiza madrileña, con su acento típico del barrio de Lavapiés: “Ahílardao”.
      Un abrazo muy fuerte y gracias por su luminoso comentario.

  28. José Manuel Ferrer dijo:

    Estoy completamente de acuerdo con lo que dice Roger. Yo también he entendido que los independentistas catalanes nos hemos vuelto locos. Que yo sepa, en todas las multitudinarias Diadas últimas, nadie ha nombrado la felicidad, pero sí la ilusión. Ilusión de hacer un país nuevo.

    Yo creo que su artículo es otra manera de insultarnos, muy educada, pero insulto al fin y al cabo. Además, cita la historia para meter miedo a todos. Como si todos los finales fueran iguales. ¡Hombre! Seamos sensatos, no tiene porque ser así. Salvo algún elemento beligerante, que los hay en todas partes, y al servicio de vaya usted a saber qué causa, no creo que el deseo de independencia sea agresivo hacia nadie. Más bien al contrario, pacífico y esperando que tanto para catalanes como para españoles sea lo más beneficioso posible. Ni fronteras ni aranceles, tan amigos y de igual a igual, respetándose mutuamente.

    Encuentro a faltar en su artículo muchos argumentos racionales que empleamos los independentistas, argumentos rebatibles del otro lado, por supuesto. Y también está incluida la causa identitaria, como la lengua y la cultura, aunque eso es parte del pack no es el todo. Lo de las banderitas e himnos es parte del simbolismo visual, y yo también deseo que esto pase y que quede muy bien para las fotos, pero llevar la estelada o ponerla en los balcones es una manera de hacer llegar nuestra queja o discordancia al estado actual de las cosas.

    Quisiera puntualitzar algunas cosas. Hubo un slogan desafortunado que en la actualidad ya ni se nombra en Catalunya, era aquello de que “España nos roba”. Creo que los catalanes diferenciamos al decir España y españoles. España es el estado e instituciones políticas, españoles son las personas.

    Otra cosa que no entienden en España, al menos en mi entorno lo vemos así, es que Artur Mas no es el que lidera la causa independentista, sino el movimiento social. Él se ha añadido hace poco, y que sea el President tiene su fuerza. Y si ha habido bastantes dudas y recelos, es precisamente por eso, ya que antes no era independentista.

    Por último, a sus dos últimos párrafos podria contestarle con los argumentos de deseo de inedependencia, que si quiere puede usted buscarlos en cualquier sitio, que me imagino no debe ser difícil, yo los guardo. Y para acabar, encuentro muy lamentable como termina su articulo que pongo a continuación:
    No con la infantil búsqueda de la felicidad a base de echarlo todo abajo cada vez que nos cabreamos. No con la persecución idiota de la felicidad, que precede inexorablemente a la decepción, a la amargura y a la ira. Que es lo que hemos hecho siempre. Siempre. Siempre.

    • Luis Algorri dijo:

      Muchas gracias por su comentario, José Manuel, y por sus argumentos, que sí los tiene (no es frecuente eso). Pero no puedo evitar, desde el principio de su mensaje, una sensación clarísima: algunos de ustedes verdaderamente parecen estar deseando que otros les insulten para poder quejarse de ello y decir: “¡Hala! ¡Otro que nos insulta! ¿Ves? ¡Si es que con estos gañanes no se puede! ¡No hacen más que insultarnos estos golfos! ¡Venga, vámonos, que aquí no nos quieren!”. Es decir, lo que parecen necesitar algunos (muchísimos) independentistas es argumentos para sostener su victimismo. Cuando no los hay, lo único que pueden hacer es provocarlos o “detectarlos”, como hace usted, en un texto que buscaba exactamente lo contrario de lo que usted parece haber leído. Pero su opinión me parece muy interesante, además de muy hábil (ha exagerado un poco con eso de que hoy “ya ni se nombra” en Cataluña lo del “Espanya ens roba”, ¿eeeh? ¿Cómo que no?), y le reitero mi agradecimiento por su comentario. Un fuerte abrazo.

      • José Manuel Ferrer dijo:

        ¡Pues no! Ya no se dice “Espanya ens roba”, se habla más de “Déficit Fiscal”, “Balanzas Fiscales”, “Falta de Inversiones”, “Se recibe menos de lo que se paga”, y eso por no concretar en según qué infraestructuras, están pendientes o no se hacen, ya que la lista puede ser larga.

        En cuanto a eso de victimismo ya suena a cantinela u otro tópico más. Pues todos los españoles, catalanes incluidos, somos víctimas del partido que hay en el poder. Solo hay que ver como está el país, leer la prensa o ver las noticias para darse cuenta de ello. Aunque los catalanes pormenorizamos en lo nuestro añadiendo nuestros agravios.

        Lo de los insultos no es nuevo, estamos acostumbrados y procuramos no soliviantarnos, pero sí nos reafirma en lo que creemos. ¿O no es cierto lo de tantas veces que se ha hecho o se hace con el boicot a los productos catalanes? O lo de cepillarse el Estatuto por parte del Sr. Guerra, un estatuto refrendado por la mayoría de catalanes. Mire usted, todos los días leo noticias o artículos de opinión de la prensa estatal, y ya no me asombro de los insultos y mentiras que dicen los lectores acerca de los catalanes, pero de todos incluidos, ya sean independentistas o no. Aunque también veo que hay quien no usa ese tipo de lenguaje. Pero por norma general el insulto es lo más frecuente.

        Además, pienso que si logramos la independencia, esto sería la revolución que nunca ha tenido España y sería el comienzo de que España tendría las posibilidades de cambiar para bien. Si en vez de utilizar España el miedo, el odio, la fuerza, el poder y las mentiras se pusiera cordura, creo que sería un beneficio para ambos estados, una sana competencia y una unión para mejorar y prosperar, que buena falta nos hace a todos.

        Otras palabras que por la parte unionista se ha usado con frecuencia, son “División”, “Fractura”, y cualquier sinónimo que signifique rompimiento. Esto es una solemne tontería, acaso no vamos a poder debatir libremente nuestros pensamientos políticos. ¿Es que en España o en Europa todo es monocolor? Le aseguro que tengo familia y amigos que discrepan de mi y no por eso voy a romper con ellos. Y que no nos vengan con lo de las fronteras o pasaportes, da la impresión de que se quiera hundir a Catalunya aunque ello represente hundir España. De verdad que nosotros vemos construcción donde los unionistas ven lo contrario. Entendimiento, entendimiento y entendimiento, como seres civilizados que somos.

        Nosotros no apelamos a nuestros antepasados, que por cierto son de diversos orígenes de España. No lo hacemos como sí han hecho recientemente ciertos líderes de partidos de España en su visita de apoyo a sus homónimos (más o menos) catalanes en las recientes elecciones catalanas.

        Podría seguir diciendo muchos más argumentos, empezando por el derecho a decidir, que era lo que se pidió para el 9N y que por ello Artur Mas y dos consellers están imputados a petición de la fiscalía del estado. ¡Querellados por poner las urnas!

        También se echa a faltar ciertas opiniones ecuánimes de la intelectualidad española sobre la independencia de Catalunya. Le voy a citar a algunos que seguro usted ya los conoce, como Ramón Cotarelo, Suso del Toro, Antón Losada o Iñaqui Gabilondo. No le puedo citar muchos más, no puedo recordarlos, pero me imagino que debe haberlos.

        Y otra cosa que también quiero exponerle. En los programas de tertulias en televisiones catalanas, suele haber partidarios de todas las posturas y nadie se rasga la vestiduras por ello. En el caso español no se suele dar estar circunstancia. Le sugiero que busque en internet la entrevista que hace poco hizo la periodista Ana Pastor a Artur Mas y saque sus conclusiones.

        ¡Ah! y por supuesto que la independencia no es el detergente que lava todo. Quien la haya hecho lo pagará, sea quien sea.

        • Luis Garcia dijo:

          Lo del déficit fiscal ya suena demasiado, ¿es que nadie ha he hado las cuentas de todas las empresas con sede en Cataluña cuya facturación se produce en todo el territorio español, incluso algunas importantes del sector servicios que contratan con Ayntamientos y otras entidades públicas, todas estas tributan en Cataluña porque es España, ¿de verdad ustedes creen que si se independizaran seguirían tributando allí?. Por favor, ¿qué es eso del boicot a los productos catalanes?, como no sea a la butifarra ya me dirá usted algún ejemplo concreto.

          El problema es que ustedes de tanto oírselo a sus líderes separatistas se lo han terminado creyendo, qué pena que no superemos estas cosas y nos dediquemos a ser más fuertes todos juntos y centrarnos en lo que importa.

          Por cierto, como madrileño les pediría que cuando se refieran a ese supuesto ente que les sojuzga no lo nombren como “Madrid”, que aquí, les puedo garantizar que no nos molesta absolutamente nadie y tenemos las mismas ventajas y algunos inconvenientes más que el resto de los españoles.

          Estimado tocayo, bonito y original artículo con un enfoque que hace reflexionar, por lo menos a los que mantenemos abierta la mollera, felicidades.

    • Ender dijo:

      Personalmente encuentro en su escrito todas las palabras y argumentos de la propaganda independentista que han vendido desde arriba, incluido lo que hace muy pocos días nadie sabía y lo dejó caer el Sr. Junqueras en una entrevista de hace poco más de una semana, “Ni fronteras ni aranceles, tan amigos y de igual a igual, respetándose mutuamente”… Un copiaypega.
      Es curioso que nadie se lo haya explicado antes. No le llama la atención esto? De saberlo antes, muchos no habrían comprado la supremacía y el alma justiciera y estaríamos todos más contentos al sentirnos iguales

    • Juani dijo:

      Yo lo que no entiendo es porque piden, al resto de españoles, que respetemos sus deseos de independizarse, cuando Ustedes no son capaces de respetar, que mas de la mitad de SU CATALUÑA, no quiere la independencia, y USTEDES, simplemente los ignoran.

  29. Miguel dijo:

    En el resto de España en ese sentimiento actual de ruptura y revolución se ha canalizado a través del fenómeno “Podemos”.

  30. Irene dijo:

    Estimado Luis,

    muchas gracias por este artículo. Cumple deliciosamente bien el tópico del docere et delectare, porque me he reído mucho, porque he recordado cosas que había olvidado. Sea como sea, coincido en su análisis y me gusta que haya expresado tan bien ese romanticismo que nos une a todos los españoles y que es una especie de enfermedad grave que nos lleva a un peculiar política cortoplacista crónica y montar un numerito al camarero cuando el vino que nos traen tiene un trozo de corcho flotando.

    Me angustia leer estos comentarios pro independentistas que leen ya alterados su propuesta y no ven que no les insulta usted a ellos, si no que nos insulta a todos a lo largo de la historia de una manera fina y sin dejar lados aparte. Ese afán de ver siempre el insulto en boca del otro (un cosa muy española, también, el conmigo o contra mí), de enfrentarnos y de claudicar a la mínima me recuerda mucho a Larra (premonitorio y actual) “aquí yace media España, murió de la otra media”.

    Un saludo,
    I.

  31. Rafael Garoz Moreno dijo:

    Hay algo en este artículo que me gusta sobremanera: la voluntad de no herir, la pretensión de respetar las opiniones ajenas. Valoro especialmente la no presencia de exabruptos y descalificaciones de sal gruesa. Dicho esto, preguntaría a cualquiera, catalán o español, si tiene realmente claro en qué consiste eso de la “identidad”. Yo no sé quién soy. Y lidio de forma cotidiana con mis perplejidades y contradicciones como SER HUMANO. Si alguien tiene alguna pista al respecto, se lo agradecería en el alma.

  32. Rosa dijo:

    El que no llora no mama decían… Y algunos se lo han tomado al pie de la letra.

    Aunque no venga al caso… Yo no puedo opositar para el estado español en Cataluña ya que no sé catalán. Un catalán puede opositar en toda España para el estado.

    A algunos se les da demasiado bien llorar. Así maman luego. Y así nos va a los que no somos tan llorones.

    Yo en mis sueños imagino que esto sale adelante y Cataluña se independiza. Y cuando despierto me cabreo porque sé que es imposible.

    Pero seguiremos oyéndoles llorar desde cualquier punto de España.

    • ivan dijo:

      Uno de los símbolos que definen las identidades étnicas y las “nacionalidades” es el idioma. Y es el ataque a este patrimonio universal (no entiendo que un templo de Palmira sea de todos y un idioma solo de sus hablantes nativos) por parte de la parte mas rancia de nuestros politicos y élites los que han dado gasolina desde hace tiempo al nacionalismo. Si uno no sabe catalán, en cataluña, es problema suyo. No es un deber ni una obligación hablarse todos en igualdad de condiciones, del mismo modo que no hace el mismo sol en Cordoba que en Santiago. Se imaginan lo mal que lo pasan los del norte si tienen que trabajar en Cordoba o Sevilla? Nuestro pais es diverso y somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a esta diversidad. Nunca he entendido como no se enseñan nociones básicas de Catalan, Gallego y Euskera en todo el terriorio….

      • Luis Algorri dijo:

        Querido Iván, de acuerdo con que todos tengamos la posibilidad nada remota de aprender las demás lenguas que se hablan en España. Y además de las que usted dice, el aranés, el bable, el castúo, el patxuezo, el mallorquín, el “llïonés”, el silbo gomero y un carro más que hay… Si una de las cosas que define a una “nacionalidad” es el idioma… ¿Sabe que en el mundo hay alrededor de 6.300 lenguas? ¿Se imagina la Asamblea General de las Naciones Unidas con 6.300 países? Muchas gracias por su comentario. Un abrazo.

  33. Luis Garcia dijo:

    No quiero sembrar cizaña, pero aún me acuerdo cuando al honorable Pujol le pillaron con las manos en la masa con lo de Banca Catalana y se envolvió en la Senyera berreando desde el balcón de la Generalitat “esto es una ataque de Madrid contra el pueblo de Cataluña y sus instituciones….”, la masa nacionalista cerró filas, el gobierno del PSOE de entonces se la enfundó, el honorable siguió apoyando la gobernabilidad del Estado y de paso llevándoselo crudo sin que nadie le molestara y aquí paz y después gloria.

    Señores y señoras de Cataluña, por favor, no se dejen instrumentalizar por estos profesionales de la tergiversación y la deformación de la realidad y de la historia.

  34. alejo dijo:

    Lo único peor que un catalán es una catalana, y lo único peor que un español es una española.
    Desde luego me refiero a españoles no catalanes.
    En consecuencia debería dejarse la solución de los problemas exclusivamente a españolas y catalana.
    Ellas traerían la felicidad o la apocalipsis.

  35. Santiago dijo:

    Gran articulo y un reflejo de lo que hemos sido y somos. Como madrileño, hijo de andaluz y salmantina, lo que me encanta de ésta España, que la mitad de los catalanes odia, es sus singularidades y sus coincidencias. No me gustaría que Cataluña se independizara, pero si la mayoría lo desea, pues que así sea. Pero realmente lo que me molesta, es lo del déficit catalán, España nos roba. España es el conjunto de españoles, así que según esas máximas, les robamos y nos aprovechamos de ellos, desde la transición, casi todos los gobiernos han estado apoyados por CIU,muchos ministros han sido y son catalanes,por lo que algo también habran participado los catalanes, para llegar a la situación actual. Lo peor es que al final sera peor para todos, las empresas se irán, de España y de Cataluña, y sufriremos los dos. El país de uno es aquel en el cual puede tener una vida digna, y éste nos lo vamos a cargar. Una pregunta¿Que pasara con los que no sean independentistas en una hipotética Cataluña independiente? la historia no juega a favor de ellos.

  36. Alejandro dijo:

    Estimado Sr. Algorri, creo que su artículo es muy bueno de cara al análisis de los problemas históricos de España, que para mucha gente documentada pudieron ser menores e incluso no serlo si en 1808 otro gallo hubiera cantado. Coincido también en la premisa de la expectativa de felicidad frustrada -como endemismo- en nuestro devenir histórico (creo pesimistamente que un cambio radical en nuestro panorama político el próximo 20 D llevaría también a la frustración después de la euforia, aunque no estaría nada mal que se produjese). Sin embargo, creo que al análisis del independentismo catalán -como cualquier independentismo que no tenga una base de naturaleza insondable y unánimemente reconocida-, se obvia -o no se enfatiza lo suficiente- el factor económico: en Catalaluña se quiere la independencia porque sus registros económicos son mejores que el conjunto de España y a ese caldo de cultivo ya le puedes meter la historia con calzador -o reinventarla, si quieres-, que cuela sin problema. Toda persona sensata sabe que la independencia catalana genera tantas expectativas en sus bases, que el grado de frustración subsiguiente sería demoledor. Hay dos cosas que me gustaría decir a los catalanes: una, es más honesto reconocer la raíz económica de todo (porque me produce vergüenza ajena que mis primos, hijos de andaluces, me hablen de sentimiento y bandera); y dos, no concibo que unilateralmente nadie pueda saltarse las reglas, por muy pacífica que sea la movilización. Si se abre la lata de que el que esté económicamente puede ejercer su derecho a irse, ni le cuento dónde vamos a llegar. Al Estado y a los nacionalistas españoles les diría también una cosa: desde Madrid el aire con el que se trata al independentismo catalán y a los catalanes en sí es propio de conquistadores y sometedores, que se vanaglorian de que el satélite siga a raya (ese tono me produce vergüenza, y nadie reflexiona sobre ello).

  37. Andrés Fernández (Trosko) dijo:

    Totalmente de acuerdo en la síntesis y el mensaje, pero creo que se debería ir al marco temporal fijado por los independentistas (que lo inician en 1714), para que se rebata todo su argumentarlo. Bien pues si tomamos esa fecha como el inicio de esta locura, solo quedan como hechos relevantes del ampliado periodo: La previa conclusión de la Guerra de Sucesión Española, (conflicto internacional 1701 – 1713 por la corona española, a la muerte sin descendencia de Carlos II). Y la Rendición de Barcelona el 11-09-1714, después de sublevarse y no aceptar el resultado del conflicto internacional anterior. En definitiva, no aceptar a los Borbones ganadores, apostando y combatiendo con los Habsburgo perdedores, pero estableciendo de manera concluyente que no luchaban por su independencia, si no por su vasallaje a los Austrias (Habsburgo), en vez de a los Borbones.

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