La violencia en el delito de rebelión

La redacción del delito de rebelión incluye la expresión “violencia” y de ahí que se alegue, por algunos, mecanicistamente que no cabe aplicar dicha figura delictiva al separatismo catalán en cuanto que parece que no han actuado con “violencia” en el sentido de fuerza física. En cada figura delictiva se ha de superar la pereza mental de limitarse a la mera  literalidad y se debe indagar su verdadero significado a través del conjunto de otros elementos como el criterio del legislador (mens legislatoris) que lo introdujo, la interpretación existente por parte de los tribunales, la conexión con el resto del ordenamiento y, sobre todo, de los hechos objeto de análisis.

El término “violencia” se introdujo en el año 1995 con una finalidad muy concreta y fue para que no quedasen criminalizadas y, por tanto, englobladas dentro del delito de rebelión las declaraciones de independencia que pudieran llevarse a cabo, siendo éste el dato clave, de manera democrática (es decir, de conformidad con los procedimientos de reforma constitucional).

Por lo tanto, una declaración de independencia como la llevada a cabo por el separatismo catalán incurre en la “violencia” del delito de rebelión en cuanto que la referida proclamación de independencia se ha realizado de una manera no-democrática (saltándose el núcleo sustantivo de la Constitución así como sus procedimientos de reforma, Estatuto, reglamento del Parlament, sentencias del Tribunal Constitucional y todo lo que han querido).

Por su parte, dentro de los pronunciamientos judiciales existentes sobre el delito de rebelión, debe citarse el auto del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de 1 de marzo de 2005 en el que se indica que la “violencia” existe desde que se acepta la mera posibilidad de su utilización, si fuese preciso, para conseguir el objetivo separatista. Este mismo auto señala, igualmente, algo no menos importante : “El Estado de Derecho tiene mecanismos suficientes al margen del Derecho Penal para, en esta fase en la que nos encontramos, frenar todo tipo de planteamientos políticos que no se ajusten a los procedimientos y cauces legales y constitucionales”. Esto último significa que si en una fase inicial del Plan Ibarretxe se sugería por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco acudir a mecanismos al margen del Derecho Penal; es, esto precisamente, lo que debía haberse hecho en las fases/estadios anteriores del separatismo catalán como el acudir, en esos momentos, a la aplicación del artículo 155. Si el PSOE, a través de Margarita Robles, a comienzos de este verano de 2017 se pronunciaba rotundamente en contra del 155, ¿qué habría dicho, sobre su aplicación, en el 2015? Fue en noviembre de 2015 cuando el Parlament aprobó la Resolución 1/XI del inicio del proceso de crecación de la república que en su apartado sexto señalaba que este proceso (que lo califica de desconexión “democrática”) no se supeditará ni siquiera a las decisiones del Tribunal Constitucional. Y hasta el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en auto de 24 de marzo de 2014 ha entendido, en el mismo sentido que el TSJPV, que la “violencia” del delito de rebelión abarca la aceptación de la posibilidad de su utilización.

A título ejemplificativo e ilustrativo, puede hacerse un repaso de lo que ocurre en otras figuras delictivas. En el delito de coacciones se utiliza, también, la expresión “violencia”. ¿Significa que sólo puede existir el delito de coacciones cuando se utiliza la fuerza física? En modo alguno. Si además de la literalidad de la redacción del delito de coacciones acudimos a la jurisprudencia existente sobre el mismo, observaremos que el Tribunal Supremo ha señalado que la “violencia” en este otro delito incluye la intimidación e incluso hasta simplemente la fuerza en las cosas (vis in rebus) y ello, entre otras razones, no sólo porque quedarían excluidas de este delito la mayoría de coacciones que se producen con intimidación así como con fuerzas en las cosas sino sobre todo porque lo decisivo es el efecto coactivo (de impedir hacer/ compeler a hacer) más que la propia acción (el medio empleado; fuerza física, intimidación, así como fuerza en las cosas). Así mismo, el Tribunal Supremo por Acuerdo del Pleno de la Sala de lo Penal de 28-II-2006 dictaminó “mantener la jurisprudencia de esta Sala rechazando, en consecuencia , la propuesta planteada” (de restringir la interpretación de la expresión “violencia” en el delito de coacciones a la fuerza física).

En cualquier caso, decir que no ha existido “violencia” en el separatismo catalán en los lanzamientos de piedras a la Guardia Civil sería invertir la realidad de los hechos objeto de análisis al modo en que se intenta subvertir el ordenamiento jurídico. Los mismos “iluminados” que no quieren analizar la finalidad con la que se introdujo la expresión “violencia” en el año 1995 ni quieren saber nada de la interpretación jurisprudencial que existe del delito de rebelión son los mismos que dicen que el lanzamiento de piedras se queda en un delito de atentado contra los Agentes. Los referidos lanzamientos trascienden el delito de atentado y quedan absorvidos por el delito de rebelión teniendo los autores de tales lanzamientos la conceptuación de participantes de dicho delito de rebelión.

Dentro de la línea de completa insolencia en la que se desenvuelven las declaraciones del fanatismo separatista, Carles Puigdemont en la rueda de prensa celebrada en Bruselas se cuestionaba si el Estado español aceptaría el resultado de las urnas del 21-D. Es el propio separatismo el que apunta que si su bloque resulta mayoritario continuarán el mandato de las urnas de proseguir la ruta independentista y, por lo tanto, lo que en realidad están haciendo es no aceptar el resultado de las elecciones porque el mandato surgido de las urnas es el de actuar dentro del marco de la legalidad y cualquier veleidad separatista implica extralimitarse del verdadero mandato de las urnas. La Constitución permite, dentro del respeto a la misma, el completo cumplimiento del mandato de las diferentes opciones políticas.

Carles Puigdemont terminaba la rueda de prensa haciendo una apelación a las “inteligencias colectivas” del separatismo lo que recordaba la misma observación que en Vistalegre II realizó Rafael Mayoral sobre las numerosas “inteligencias colectivas” de Podemos que estaba viendo. El independentismo catalán y Podemos se entrelazan y confluyen a través de sus “inteligencias colectivas” (ausencia de inteligencias individuales).

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current day month ye@r *