El absolutismo del Gobierno catalán

Una de las notas que caracterizó al periodo anterior a la Revolución Francesa conocido como el Antiguo Régimen fue el hecho de la proliferación de la existencia de las llamadas leyes ocultas en cuanto que no se publicaban, con evidente quiebra de la seguridad jurídica. Tres siglos después, el Gobierno catalán se ubica políticamente en el citado Antiguo Régimen con la no-publicación, en sentido técnico, de la Ley del Referéndum como artimaña para retrasar su impugnación. Por lo tanto, para que el desatino fuera coherente la pregunta del referéndum (más bien, de su referéndum) no debería ser si se desea que Cataluña sea una república independiente, sino “¿Desea que Cataluña retorne al Antiguo Régimen?”. Se trata de una ley fantasma en cuanto oculta y no publicada conforme a Derecho. No pudo escogerse mejor acto de presentación que un teatro (Teatro Nacional de Cataluña). De la obra “El fantasma de la ópera” se ha pasado a la ruina de ” El fantasma del Teatro”. Es delirante  que se rubrique el acto de presentación de la ley del referéndum como ” Garantías de la democracia” cuando una de las garantías del imperio de la ley es la publicación de las mismas. Dígase lo mismo repsecto de la “democracia” de la citada rúbrica porque si la LPH (Ley de Propiedad Horizontal) se ha dicho que es la ley más democrática de todas en cuanto que para la válida adopción de los acuerdos más importantes (modificación de la escritura constitutiva y de los estatutos) se exige la unanimidad (el mayor consenso); en cambio en la ley del referéndum es suficiente no ya la mayoría simple sino únicamente que hubiera un único votante, por lo que habría que caliaficarla, por el contrario, como la ley más antidemocrática de todas, no sólo por este aspecto “menor” sino por otros aspecos mucho mayores de tipo constitucional. Obsérvese que entre los asuntos que la LPH prohíbe a los propietarios se encuentra la realización individual de actos que afectan a la estructura del edificio (léase la estructura del Estado)

La puesta en escena de ” El fantasma del Teatro” fue todo un éxito de hilaridad cuando se señaló que la referida ley de autodeterminación prevalecerá sobre cualquier otra ley. Todo el mundo se partió de risa (por no decir otra cosa). Cualquiera sabe (menos los  “ilustrados” del Gobierno catalán del Antiguo Régimen) que ninguna ley por muy bananera que sea puede ser tan pretenciosa como para autoproclamarse como ley prevalente y superior respecto de las demás leyes porque esta determinación corresponde, en exclusividad, a los tribunales: bien, al Tribunal Constitucional si en la comparativa entra la Constitución; o bien, al Tribunal Supremo si la comparación de una ley en concreto no es con la Constitución sino con otra ley.

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Una respuesta a El absolutismo del Gobierno catalán

  1. Pedro V. Bellosta Ferrer dijo:

    Pues menuda república butifarrera que pretenden instaurar estos catalibans!

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