Elecciones digitales

Veo a hombres adultos mostrarse el dedo mutuamente
 Charles Bukowski

Digital, del latín digitālis, es un adjetivo que, según la RAE, en su primera acepción, significa “Perteneciente o relativo a los dedos”. Pasamos a las locuciones adverbiales: “A dedo. Dicho de elegir o nombrar: Mediante designación personal de quien la hace”.

Candidatos y candidatas de cualquier partido cuentan la cantidad de votantes con los dedos de una mano y contemplan asustados cómo las encuestas meten el dedo en la llaga de las urnas. Ven su futuro partidista con el miedo de un escaño perdido y se les hacen los votantes huéspedes. Antiguos líderes y viejunas lideresas ahora tienen malos dedos para ser organistas en congreso, senado o cámara territorial.

Buscan gente que pueda acreditar más de dos dedos de frente para cubrir candidaturas y que no se pillen los dedos con sobres, obras o terrenos recalificados. Están acostumbrados a lidiar con puestos y cargos que solo mueven un dedo para votar a favor o en contra, según lo que mande el jefe de turno, que se chupa el dedo cundo hay que denunciar cargos de puerta giratoria, ya que pronto tendrá que hacer dedo en el autoestop empresarial o bancario posterior a la carrera política.

Ahora que aparece el dedo pulgar, muy utilizado en la política y la economía para indicar aprobación y triunfo si se muestra apuntando hacia arriba, y fracaso o derrota si señala el suelo, debemos recordar que esta lectura de los gestos del dedo pulgar es una interpretación errónea del cuadro Pollice Verso (1872), del pintor francés Jean-Leon Gérôme, donde un gladiador en un anfiteatro romano espera la decisión del emperador: vida o muerte para el gladiador vencido, caído en la arena. El gesto que significaba muerte se hacía con el pulgar hacia arriba, a modo de espada desenvainada, y vida era con el pulgar hacia abajo (a modo de espada envainada). El cristianismo creó hace mucho tiempo la versión que seguimos actualmente: el pulgar hacia arriba señalando el cielo indica el bien o la salvación y el pulgar hacia abajo, señalando el infierno, muestra el mal o la muerte.

Un dedo no hace mano pero sí con sus hermanos

Un dedo no hace mano pero sí con sus hermanos

Rodrigo Rato, cuando anunció la salida a bolsa de Bankia, mostró su dedo pulgar firme apuntando al techo y tocó una campanita, que tintineó jovial. ¿Cómo tenemos que interpretar ese dedo? ¿Se mordía los dedos cuando la Audiencia Nacional fijó una fianza civil de 800 millones de euros que el antiguo ministro y los cinco imputados deberán abonar de forma solidaria en el plazo de un mes?

Volvemos a las elecciones y la forma de nombrar candidatos que utilizan algunos mandamases políticos, también conocida como dedo de Dios. Ha sido una manera de mandar muy utilizada por el PP y que ahora también vemos en el PSOE cuando los comicios madrileños están a dos dedos de celebrarse. Llegados a este punto del texto, voy a levantar el dedo para pedir la palabra y una explicación: ¿Por qué el dedo que utilizamos para insultar sin hablar se llama “corazón” o “cordial” (leer la cita de Charles Bukowski del principio)? ¿Por qué los argumentos y promesas electorales, de puro endebles, se derriban o tumban con un dedo? ¿Por qué los aspirantes a políticos se empeñan en meternos los dedos por los ojos?

Volvemos al principio para terminar: según la RAE, dedo. (Del latín digitus) 1. m. Cada uno de los cinco apéndices articulados en que terminan la mano y el pie del hombre y, en el mismo o menor número, de muchos animales.

VALE

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3 respuestas a Elecciones digitales

  1. óscar dijo:

    Muy entretenida su crónica de esta semana, en la línea en que empezó usted hace ya casi dos años. Ya era hora de que volviera a sus inicios, de donde nunca debió salir, porque, ya que estamos, cruzo los dedos para que, en este país de intrusos, cada uno se dedique a lo que sabe y sabe bien. Pero, dado que es tarea ímproba y de romanos, esto sucederá cuando San Juan baje el dedo y será más fructífero echárselo a dedos para comprobar si, en metiéndoles el dedo en la boca, sale algún descarado y ‘verborreico’ reconvertido en carmelita. Yo que hago dedos con este teclado por ver si apruebo una oposición a mecanógrafo de los discursos de los poderosos con dedos muy largos, no sé si tocaré con los dedos la copa de los menesterosos. Con Dios, con dedo o sin él.

  2. Hay una excepción: A M Carmona puso sus manos en el fuego por Tomás Gómez… y al parecer, todavía no se ha quemado, aunque es muy posible que se vuelva una tea muy pronto, porque el PSOE está que arde…

    Augusto Lázaro

  3. cpascualarribas dijo:

    Aquí nadie pone un dedo en el fuego por nadie, y menos los cinco, y si no, que pregunten por ahí a los cinco dedos que conforman la mano de alguien, cuán valiosos son, tanto como para conservarlos sin quemarse. ¿Qué podríamos hacer para cortar esos dedos? Nada de nada, pero estaría muy bien que los que sí pueden, se den cuenta de que existe el mérito incluso en política, claro que sería una política sin dedo. ¡Bendita utopía! En fin, mantengamos la esperanza porque, como decía Vasili Grossman en su novela Vida y destino: “En ningún lugar del mundo hay más esperanza que en el gueto, ¿es posible que todos nosotros seamos sentenciados a muerte, que estemos a punto de ser ejecutados? Los peluqueros, los sastres, los médicos… todos siguen trabajando, ¡qué riqueza de esperanza! y la fuente de esperanza era sólo una: el instinto de vida, sin lógica alguna, resistiéndose al terrible hecho de que van a perecer sin dejar rastro”.

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