¡Feliz año de coña!

Voy a empezar por el final: ¡Ha sido un añito de coña!

Más científico, imposible. Me baso en la experiencia, la multiplico por los millones de descontentos, le sumo los cientos de casos de corrupción más los millones de indignados, abro paréntesis y meto al pequeño Nicolás, lo elevo todo a la enésima chifladura de Rajoy y su equipo de tecnócratas y le resto el Programa ideológico de Podemos; luego, entre corchetes, los highlight de la nueva majestad, más la raíz cuadrada de las forecast de The Economist, que publica Tiempo al final de año, y ¡eureka!

Un año de coña y los añicos con que empezamos este 2015.

Una ecuación de coña para un año ídem

Una ecuación de coña para un año ídem

Uno podría soltarme aquello de ¿Qué te ríes, filósofo cornudo?  / ¿Qué sollozas, filósofo anegado? / Sólo cumples, con ser recién casado / como el otro cabrón, recién viudo. Es lo que tenía Quevedo, que era grande, la metía doblada y además escocía. Todavía lo hace.

La costumbre de mirar por la rehendija de una realidad construida a golpe de discurso y estadísticas y convertirla luego en caleidoscopio de la naturaleza humana es, sencillamente, una pésima costumbre convertida en corriente del pensamiento con la que nos conformamos o resignamos porque el tiempo está hecho de decisiones y actitudes, como la de seguir comprando en la tienda de los chinos productos de obsolescencia a gritos o caminar con la mirada gacha o de soslayo ante un pobre o un orate o ante un político, que tienen en común que han perdido algo: el primero, la oportunidad, el otro, el sano juicio, y el último, la dignidad. También tienen en común que pueden recuperarlo, si están dispuestos, claro.

También es un error no aprender de la Historia u olvidarla, pasado el tiempo, o reducirla a batallitas del abuelo. No considerar los hechos consumados, sus causas y consecuencias, sus procesos vitales, sus protagonistas y depositarlos en esa extraña frontera entre lo lejano y lo porvenir, como los postres tras una gran comilona. Creer que estamos a salvo solo porque ya pasó es tan peligroso como creer que pasará siempre porque el ser humano está abocado a repetirse. Vivir jodido y jodiéndose en una sempiterna jodienda, que suena como contienda, pero con más mala leche, o vivir entre pañales y algodones y tetas ubérrimas, que suena como acérrimas, pero sin leche de ningún tipo.

Pensamos que necesitamos un cambio, pero siempre tendemos a pensar que el cambio procede de lo externo y de lo ajeno. Un cambio de gobierno, un cambio constitucional, un cambio de sistema, un cambio político… y no se oye jamás que necesitamos un cambio de espíritu, quizá, porque eso implicaría un esfuerzo de la voluntad apoltronada y en cámara estática, sin más compromiso que el derecho y sus garantías. Quizá porque nos da miedo ser lo que sí podemos ser.

Hacemos que la vida nos desilusione y nos deprima al abarcar únicamente sus aspectos materiales: tener y conservar, acumular para el invierno, la vejez, el verano, la juerga, la afición y el entretenimiento, el notario y los legados, la tierra seca y aparte, el nicho y el panteón.

A ver si hay lo que hay que tener para terminar esta entrada con un ¡Feliz año!

VALE

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3 respuestas a ¡Feliz año de coña!

  1. marito dijo:

    Podemos… Podemos…
    Cambiémonos de gayumbos,
    dadme un punto de apoyo y cambiaré el mundo,
    busquemos el viento y avancemos hacia el mundo mejor,
    poniendo el gayumbo en buena posición
    recogiendo el viento de popa
    hacia otra dimensión…

  2. óscar dijo:

    Podemos darle muchas vueltas, filosóficas o de las otras, a eso de los cambios en estos días de dimisiones, abdicaciones y relevos generacionales. Heráclito lo vio mucho más claro y mucho antes: todo cambia, nada es. Qué facilidad admirable la de los de Éfeso para plantar sentencias. Me dijo algo parecido en una “filosofiesta” navideña, cuando el paso el siglo XX al XXI, un amigo bebido hasta los tuétanos: “No somos más que un puñado de átomos parlanchines”. ¡A pasarlo bien 2015 veces al año!

  3. cpascualarribas dijo:

    Como diría un tío abuelo mio (preferentista, como tantos otros), que qué coño pretenden esos despachos de abogados con el anuncio de:
    ” PARTICIPACIONES PREFERENTES Y DEUDA SUBORDINADA
    RECUPERAMOS SUS AHORROS POR 350€, CONFÍE EN EXPERTOS”, no se dan cuenta que ya no tenemos ni 350€ ni “NÁ DE NÁ”, en fin, a falta de otras muchas cosas, FELIZ 2015.

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