Enroque falso

Es mejor ser alguien falso que un don nadie real
Matt Damon

Comenzaron a celebrar la Navidad mientras recogían setas en el bosque. Han eliminado el otoño: es una estación inútil. Quieren el invierno, unos días que aportan fiestas aptas para el consumismo voraz, ahora que, como repiten sin pudor las autoridades ¿competentes?, se ha terminado la crisis. Se comenta que las autoridades europeas reconocen a destiempo que han sido demasiados los recortes y que una nueva generación de políticos nos va a sacar del hoyo… Cuenta una reciente leyenda forestal que entre una avanzadilla de micólogos, se encontraba un político (ávido buscador de votos como si fueran níscalos) que fue amonestado por una compañera de gobernanza y partido con la ya tradicional advertencia: “Si a setas, a setas”. Dicen que ese momento fue el principio de su eterno enfrentamiento.

Cuando se cambia la formación clásica 4-3-3 del consejo de gobernantes y se evoluciona hacia 4-2-3-1, se busca, de una forma evidente, el ahorro en Secretarios de Estado y consejeros para de esta forma poder maniobrar hacia una reforma de la Constitución, dentro de un próximo marco federal que es necesario en el actual mundo global, pues este necesitará contar con una economía multifuncional y polivalente.

Si nos aferramos a una estrategia en la que el centro neurálgico puede estar controlado a distancia por empresarios, banqueros y conseguidores en las bandas, se corre el riesgo de perder el juego de las columnas abiertas, según la estrategia clásica del ajedrez político, pues puede decirse que la táctica es lo más importante para ser un cargo intermedio fuerte, dado que el cálculo de variantes concretas sin excesivos errores es esencial para llegar a un alto nivel organizativo. Por lo tanto, se debe recurrir en muchas ocasiones a evaluar las opciones existentes mediante una visión global de cómo va a desarrollarse la legislatura a medio-largo plazo. Normalmente, un cargo intermedio que es muy fuerte estratégicamente y más débil tácticamente usará con frecuencia su intuición a la hora de tomar decisiones.

¡Sus y a ellos!

¡Sus y a ellos!

En el citado consejo de gobernantes, el rey colocó a un peón de rancio abolengo: anteriormente había sido alcalde de ciudad sin consejero y presidente de comunidad autónoma sin asesores; hay que recordar que, a diferencia del resto de las piezas, el peón no puede moverse hacia atrás y tiene la capacidad de transformarse en la pieza que desee si es capaz de alcanzar la última fila del tablero opuesta a la de su salida.

Los caballos, molestos con la pieza recién colocada, rumiaron y propagaron este ficticio rumor: “El peón es un falso nuevo, es decir, en un futuro cercano pretende formar parte de varios consejos de administración en diferentes empresas metalúrgicas que se dedican a la fabricación e instalación de puertas giratorias y participar a título lucrativo. Finge, quiere que se crea que es peón, pero como ya ha conseguido un puesto en el tablero le resultará sencillo evolucionar hasta el puesto de alfil (del  árabe clásico fīl, y este del pelvi pīl, “elefante”. 1. m. Pieza grande del juego del ajedrez, que se mueve diagonalmente) y desde ahí involucionar aparentemente hasta ser de nuevo un peón, para de esta forma moverse sin despertar sospecha hasta alcanzar la última fila del tablero opuesta a la de su salida, y conseguir la durante tanto tiempo ansiada corona”.

Hubo que sacrificarlo, pues decían los mentideros del tablero que el falso nuevo albergaba desde hace lustros la pérfida intención de ser rey. La dama, que pertenece a la citada generación de nuevos políticos, no puede permitir que el falso nuevo alcance la última fila del tablero y se corone. En un instante recordó aquella infame jornada forestal en la que el falso nuevo ya le había amenazado con desvelar su pasado como ficha de parchís y la turbulenta relación que mantuvo con un dado.

En consecuencia, se verá obligada a pergeñar una estrategia en diferido y ejecutar un falso enroque (1. m. En el juego del ajedrez, movimiento defensivo en que el rey y la torre del mismo bando cambian simultáneamente su posición) para que, por amenaza o chantaje, la torre le ceda el privilegio de ocupar el puesto del rey.

VALE

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2 respuestas a Enroque falso

  1. óscar dijo:

    He sido jugador de ajedrez durante los años mozos y siempre me encontré a gusto entre esas piezas, llamadas trebejos, que se movían según destrezas y límites, y con las estrategias que brotan no solo de tu mente, sino también de la del adversario. Más que un juego, parece una sutil metáfora de la propia realidad dispuesta siempre a obstaculizar nuestros movimientos y ambiciones. El enroque que usted menciona y elige entre las muchas posibilidades de rey y torre es, a simple vista, la estrategia del rey prudente y el sumiso vasallo que lo resguarda y, si fuere necesario, se sacrifica. Desafortunadamente, se ha convertido en tropo de políticos y poderosos cobardes y mansos y bien pagados torreones, de cuyas almenas, al menos, destellan y refulgen las cantarinas monedas con que defienden sus bien enrocadas oratorias.
    Un saludo, señor Luengo y hasta la próxima

  2. cpascualarribas dijo:

    Yo se de Unos y Otros que buscando níscalos se encontraron con un Rolex, y los Unos dijeron “si a setas, a setas”, pero los Otros se apropiaron del Rolex (propiedad de todos), y cuando los Unos y Otros quisieron saber la hora, los Unos no recordaban ni el día en el que estaban y mucho menos la hora porque el Rolex ya era propiedad de los Otros, y estos ni daban, ni prestaban la hora, al menos hasta que un juez del poder judicial independiente lo dictara. Pues eso, así nos va a los Unos y los Otros.

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