Entrevista: Mateo Gil

El final de Dos hombres y un destino (1969), un plano congelado de Paul Newman y Robert Redford, nos impide conocer el desenlace del tiroteo al que se enfrentaban los forajidos a los que interpretaban: Butch Cassidy y Sundance Kid. Aunque la historia oficial asegura que ambos murieron abatidos por las balas, la leyenda especula con la supervivencia de Cassidy. El director Mateo Gil (Las Palmas, 1972) parte de esta premisa en Blackthorn, sin destino, que se estrena el 1 de julio, en la que el antiguo asaltador de trenes y bancos, ahora anciano (interpretado por Sam Shepard), vuelve a las andadas tras toparse con un joven delincuente español (Eduardo Noriega).

Entre Nadie conoce a nadie, su debut como realizador, y Blackthorn, han pasado diez años. En este tiempo, rodaste un telefilm y un corto, Dime que yo, con el que ganaste un Goya en 2010. ¿Por qué ha pasado tanto tiempo entre una y otra?

Bueno, es una mezcla de circunstancias. He escrito un par de guiones, y ha habido un par de proyectos que intenté levantar y no pude, ha habido una mezcla de falta de voluntad, porque después de Nadie conoce a nadie estuve un tiempo en el que no me apetecía. Tampoco hay mayor misterio en el hecho de que haya pasado tiempo.

Pero su vocación es dirigir más que escribir.

Al principio lo era, pero ahora me interesan las dos cosas. De hecho me gustaría poder combinarlas, las circunstancias dirán.

¿Y qué hay de Pedro Páramo?

Me gustaría poder decirte que la vamos a hacer, pero no lo tengo claro. Para mí fue un golpe importante porque es como el proyecto de mi vida, llevaba tiempo soñando, desde los dieciocho años y además tenía pinta de que iba a salir una peli muy bonita. Pero es una peli difícil porque es muy cara para estar rodada en castellano y es un adaptación de un clásico literario, que no es una película para llenar los cines de chavales todos los fines de semana. Es un proyecto delicado.

Clint Eastwood dijo que el jazz y el western son las formas artísticas genuinamente americanas, aunque le debe mucho al italiano Sergio Leone.

El género histórico norteamericano es el western, ahora bien obviamente si tienes una industria cinematográfica como Estados Unidos que durante un siglo ha sido referente cultural  y que has exportado para todo el mundo, pues obviamente tienes que atenerte a las consecuencias, que es que va a haber mucha gente que le guste y que acabe incorporándolo como algo propio. De hecho en España durante varias décadas se rodaron muchísimos westerns, la mayoría eran de serie Z, muy baratos, muy malos muchos de ellos. Todos los directores que tienen más de treinta años han visto mucho western durante su infancia en televisión y yo soy uno de ellos. Yo aprendí mucho cine viendo western.

El western es una escuela de cine.

Para las generaciones más jóvenes ha dejado de serlo. A partir de los ochenta ya no era tan común ver westerns, pero para los directores que tienen más de treinta años, ha sido una escuela importantísima, y es uno de los primeros géneros con los que yo aprendí a amar el cine. Siempre hablamos de Primera Sesión, el programa de cine que tenía televisión española los sábado a mediodía a primera hora de la tarde, nos ha marcado a muchos de nosotros, y ahí la mayoría de las películas eran del oeste.

¿Se asustaron los productores cuando presentó la idea de un western español?

Es muy curioso porque en los últimos años yo he estado ahí con varios proyectos y éste es el que salió y yo no apostaba porque pudiéramos conseguir la financiación, bien es cierto que lo hemos rodado con un presupuesto español, en EEUU se habrían gastado muchísimo más dinero. Pero es sorprendente que este proyecto consiguiera la financiación que necesitaba porque tampoco es una película baratísima para españa, con un presupuesto medio alto y yo no tenía nada claro que fuera a salir, y salió. Hay una aportación fundamental que es Televisión Española que decidió entrar y eso nos ha salvado el pellejo.

El tren de las 3.10, Appaloosa, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o Valor de ley. ¿Hay un despertar del western?

Quizás, sí. De hecho había una serie de HBO muy potente [Deadwood] y muchas pelis de estas que no son western puros pero tienen mucho, como No es país para viejos, de los Coen. Hace poco Tarantino anunció que su próxima película es un western, de lo cual me alegro porque a mí me encanta.

En una entrevista a los hermanos Coen a propósito deValor de ley, decían que lo más difícil de la película había sido el rodaje con caballos debido a la legislación sobre el trato de los animales.

La mayor dificultad viene de que antes se maltrataba a los animales y si había que tirarlos durante un tiroteo, se les ponía una trampa, se caían de morros y muchos morían o se partían el cuello, era terrible. La ley ahora no te permite hacer eso, hay que buscar maneras de que las caídas sigan siendo espectaculares, y no parezcan torpes. La única manera de tirar a un caballo es tirar de las riendas para que caiga de lado y no se haga daño. Cuando rodábamos en sal, que es muy dura, se preparaba una piscina de sal blanda para que el caballo cayera en blando. Por fortuna, porque me imagino que los pobres animales sufrían mucho. Complica mucho las cosas. Rodar con caballos es complicado per se, pero mucho más si tienes acción y tienes caídas. Pero se han inventado maneras de hacerlo que lo permiten y sobre todo nosotros teníamos un maestro de armas, un coordinador de acción que es español y trabaja en todo el mundo porque es buenísimo, que se llama Jordi Casares, que ha sido una figura muy importante en nuestro rodaje. No solo porque maneja muy bien los caballos, sino también la acción, le puedes delegar una secuencia que el te la rueda bien. Es un tipo increíble, hemos tenido la suerte de trabajar con él, es muy caro, porque trabaja en todo el mundo y con nosotros se portó muy generosamente. Y además es un tipo fantástico.

¿Cómo convenció a Sam Shepard?

Se habló de llegar a él a través de algún conocido, pero no confiaba en ese método porque ya lo había visto fracasar en otra ocasión, y yo me empeñé en que contratáramos a una directora de casting inglesa que tiene bastante contacto con la industria americana y fue una decisión acertadísima porque le mandó el guión, contestó prontísimo y dijo sí. Me reuní con él a comer y ya estaba en la película. Muy fácil, sin mayor misterio. Habíamos estudiado muchas posibilidades, por lo que había leído de él, porque fuera un western, que hubiera caballos, le iba a gustar y esas eran las razones fundamentales.

Hay dos aproximaciones fundamentales al personaje de Butch Cassidy: Dos hombres y un destino y Grupo salvaje. ¿Cuál le ha influido más en su película?

Dos hombres y un destino es una película maravillosa, divertidísima, pero obviamente la temática de nuestra peli está más cerca de Grupo salvaje. no tiene nada que ver porque nuestra película es más chiquitita, y la aproximación es  más íntima, pero los temas de fondo, el cambio de un viejo mundo a un nuevo mundo, esas líneas morales que hay que cruzar o no, están más presentes en Peckinpah, y Grupo Salvaje es una obra maestra rotunda.

El western es un género que vehicula otros géneros. Hay cine social, denuncia.

No es algo nuevo tampoco. Me viene a la mente otro western, Pequeño gran hombre, de los setenta, muy western, pero que a su vez tenía un lado social más marcado que la nuestra, y que me encantaba, que era la denuncia de cómo había tratado la nación a los indios. El western da pie a un montón de cosas. No deja de ser un género histórico acerca de la formación de un país, de una nación. Y en ese sentido habla todo el rato del hombre y su entorno y del individuo frente a los demás individuos, que básicamente es la política, aparte de que tiene siempre acción, aventura, tensión, es un género muy completo.

También hay algo de filosofía.

Hay películas que llegan bastante lejos en ese sentido. El asesinato de Jesse James… es una película que llega lejos. El western tiene creció al mismo tiempo que creció el lenguaje del cine, es un género que está muy ligado al desarrollo de la narrativa cinematográfica, entonces ha explorado muchos territorios. Peckinpah tiene otra, La balada de Cable Hogue, que es otra de mis favoritas, que es una maravilla de mezcla de géneros porque hay romanticismo, comedia, drama, hay de todo, es fantástico.

Y entre Peckimpah, Ford o Leone, ¿con quién se queda?

Me identifico más con Peckinpah, es un grande. Con John Ford también, por abundancia, los dos son tan significativos del género. Sergio Leone es el otro grande, que tenía mucho de política y mucho de social.

En Blackthorn también hay política.

Es muy leve, porque no deja de ser una trama secundaria que aparece a ratitos. Podría dar para muchos más, porque lo cierto es que el mundo de la minería en Bolivia es tremendo. Ha tenido las minas más grandes del mundo y la explotación humana ha sido brutal en ese país. Hay un apunte: se menciona al minero más grande de la época, Patiño, pero no llegamos mucho más allá. Está mencionado, pero la película va de otra cosa, de alguna manera esta película surgió de la idea de combinar el recorrido que realizaron Butch Cassidy y Sundance Kid en su vida real en Bolivia en los últimos años, con el mundo de la minería, porque ellos trabajaron para varias minas llevando el payroll, el dinero de la paga, trabajaron para varias empresas mineras y también atracaron algunas otras, entonces había una excusa fantástica para abordar una historia que en un principio el guionista Miguel Barros tenía pensado hacer un documental sobre esto, y acabó derivando en esta historia donde la minería sigue siendo un tema, pero lo importante es Butch Cassidy, su mundo, su forma de ver la vida y su relación con este joven bandido español. Resumiendo: la idea es contrastar dos mundos diferentes. Aunque Eduardo quiere ser un bandido también, pertenece a una generación diferente a la de Butch y la diferencia entre ambos mundos, el nuevo y el viejo, es lo que nos interesaba.

También difieren en sus principios.

Obviamente. En el Butch Cassidy real había muchísimos principios. De hecho, te diría yo que si muchos de los grandes empresarios y muchos políticos que nos gobiernan ahora mismo tuvieran los mismos principios que Butch Cassidy, nos estaríamos donde estamos.

En la crisis.

En una crisis que no es solamente una crisis, es una nueva redistribución de la riqueza, muy obvia además. Creo. El tipo tenía muchos principios y mucho de Robin Hood, se convirtió en una especie de símbolo porque solo robaba a grandes compañías, además era muy generoso siempre con los suyos, y si necesitaba ayuda o la tomaba prestada, siempre compensaba, era muy generoso cuando tenía dinero, muy leal a su gente, y a sus amigos, nunca perdía los nervios, no bebía demasiado, no utilizaba nunca la violencia en sus atracos, no se conoce que hubiera matado nunca a nadie. Sus atracos eran siempre muy exitosos y sin violencia, y tampoco necesitaba la violencia para imponerse a los miembros de su banda, y eso que sus bandas podían ser enormes e incluían a gente peligrosa, pero no necesitaba imponerse a tiros para ser el líder. Era un tipo con mucho carisma y mucha cabeza.

Es curioso que haya tan poca filmografía sobre este personaje.

La principal razón por la que no se hayan hecho más películas sobre él y no se haya utilizado su figura como símbolo es porque el éxito de Dos hombres y un destino en ese momento fue tal en todo el mundo, que todos dimos el asunto por cerrado, pero lo cierto es que el personaje que hay en la película de George Roy Hill no toma todos los aspectos del personaje real, algunos, los más divertidos, pero no toda esta faceta político-ideológica del personaje, que es muy interesante. Aunque tampoco creo que quede del todo explotada en mi peli, porque este personaje podría dar para muchísimo más.

Está Grupo Salvaje, lo que pasa que le cambia el nombre a Butch Cassidy porque es un tipo mucho más sangriento, Sam Peckinpah lo lleva más lejos, pero el personaje real tiene muchas cosas muy interesantes.

Ha conseguido distribución en EEUU. ¿Cómo esperas la acogida?

No me lo esperaba, yo siempre he pensado que ésta iba a ser una película que tendría un mercado natural en España por ser un proyecto extraño, pero curioso. Yo pensaba que en EEUU iría a vídeo directamente o a televisión, con lo cual yo soy el primer sorprendido, que la lleven a salas es un orgullo enorme, me parece que hemos conseguido mucho. Me ha sorprendido la respuesta del público en Estados Unidos, tenía la sensación de que iban a ser mucho más celosos con el hecho de que un extranjero abordara una figura legendaria de Estados Unidos, del que la última película que se hizo sobre él es Dos hombres y un destino, que es adorada. Pero ha sido al contrario, fueron muy cariñosos, y después de verla, estaban muy agradecidos. Hostia, no sé si en España recibiríamos algo así.

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3 respuestas a Entrevista: Mateo Gil

  1. Jose dijo:

    Joder tío, qué pedazo de entrevista!!! Como alguna vez te he comentado por aquí, el western es mi género preferido, y me encanta poder ir a ver un western español con buenas referencias (a modo de curiosidad: en una asignatura de la carrera presentamos un proyecto de western español protagonizado por…Javier Bardem!!).
    Lo que me ha llegado al alma ha sido la elección que le has propuesto a Mateo Gil: Ford, Peckinpah o Leone, los tres grandes cineastas del western crepuscular (junto con el único, Clint). Personalmente me quedo con Sergio Leone, pero John Ford y Sam Peckinpah son dos auténticos titanes, y “La balada de Cable Hogue” es una de las pelis más bonitas que un servidor ha tenido el placer de ver, aunque podría decir lo mismo de “El hombre tranquilo” de Ford.
    Aunque, por muy buenos que sean sus western, el mejor es “Sin perdón”. Ahí lo dejo, por si alguien quiere discutir…XD

  2. Capillovic dijo:

    ¡Enhorabuena! Es una entrevista cojonuda. La semana que viene sin falta la veré.

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